6/11/2009

Los Mercaderes

En la clásica película El Padrino primera parte (clásico que tanto me llega), hay una escena cuando Marlon Brandon y Al Pacino, osea, padre e hijo en la película, discuten los acontecimientos y don Vito Corleone le dice al final a su hijo Michael, el nuevo ungido padrino: “aquél que venga pidiéndote una reunión con los enemigos es un traidor”.

En política, generalmente, sucede cuando hay cambio de mando, los que venden sus mañas ya sea personal o ideológicas, comienzan a endulzar el nuevo poder proponiendo la espada de doble filo llamada "concertación", pero tratando de conseguir la mejor tajada del pastel para ellos mismos. A ellos no les importa nadie más que ellos mismos, y como decía mi profesor de psiquiatría el doctor Arévalo: son azadones hasta los huesos.

Se ve en todas partes.

En los lugares de trabajo donde siempre hay un dedo que gana promociones, o cree tener seguro su jale poniéndole el dedo a la gente. Que fulano llega siempre tarde, que sutano se toma muchos “brakes”, y mengano mucho usa internet…. O en los centro de enseñanzas donde siempre uno o dos cabrones ponededos que se enrollan con el maestro, el instructor, o el tutor para asegurarse pasar la materia, y es porque ellos saben que son mulas patas arriba y es la única manera de pasar.

En la última universidad que asistí en el terruño de 1999-2001 habían una chavas que se metían hasta en la cama con el tutor con tal de no salir quebradas del curso, entonces el tutor le quebraba las tenazas… pero pasaban la materia.

Pero bien, haciendo a un lado la manera de sobrevivir de cada quien, yo siempre he sido desconfiado de los intelectualoides ideológicos, estos son los más peligrosos porque algunos hasta tienen preparación académica y parecen tan respetables que hasta Mauricio Funes se puede ir en la chicaguita.

Leyendo los pasquines que tenemos como medios de información, me doy cuenta que algunos de estos mercantes de ideas ya empezaron soslayadamente a tirarle flores a Funes esperando que quizás agarre el anzuelo y les dé un hueso, hay otros que le han bajado volumen al veneno creyendo quizás que así se olvidará todo.

Un parámetro de lo que digo arriba es el loco quiquito para quien ya no es “Mauricio el rojo”, “la turba roja” y el chingo de epítetos, el tipo ha suavizado el tono mostrando que es loco selectivo, con la esperanza de seguir enriqueciéndose de las “pautas” del gobierno.

El tiempo dirá si Mauricio Funes cayó en la trampa o se puso las pilas y evadió a estos mercaderes, con dos semanas en el hueso es muy poco tiempo para juzgar que ondas.

Tamen
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