6/06/2009

Nuestra Historia: Guerras Criollicidas - Siglo XIX

La nueva unión centroamericana que se cimentó en 1824 trajo una sangrienta guerra criolla de desunión que duró hasta 1840, y menoscabó la infalible influencia de la familia proto-oligarca de El Salvador: La familia criolla de León.

Manuel José Arce Fagoaga de León, presidente de la nueva república centroamericana federada demoraba los cambios sociales que arrastraban las corrientes republicanas en Centroamérica, y Juan Manuel Rodríguez de León, bastardo mestizo de la familia, hacía lo mismo en San Salvador como jefe de estado salvadoreño.

Algunos criollos y ricos comerciantes mestizos centroamericanos y capitalinos habían radicalizado sus ideas y amenazaban el liderazgo de ambos; esto como resultado, ha de haber obligado a la familia de León, instintivamente, a volverse conservadores en sus gestiones políticas. Dos tendencias resultaron entre los criollos que lideraron la independencia: Liberales y Conservadores. Y éstos, al igual que sus antepasados conquistadores, comenzaron a matarse entre sí, pero esta vez llevándose consigo millares de mestizos e indios

La curia, en especial los jesuitas, comienzan a fundar centros de enseñanzas; pero la educación era negada a las mayorías, estos nuevos centros fueron para evitar que los hijos de los hacendados criollos y algunos ricos mestizos no tuvieran que ir "ultramar" a colegios extranjeros. Los puestos políticos y los medios económicos cayeron totalmente en manos de la minoría criolla que ya poseían 90 % de la mejor tierra...

Yo entiendo que los criollos quizás eran los más capaces en la joven nación, pero no creo que todos los mestizos e indios hayan sido unos burros panza arriba; ha de haber habido también entre ellos gente inteligente y capaz suficiente, pero su ancestría los volvía inaceptables y se les discriminó... Los ambiciosos y egoístas criollos de 1825, como sus vástagos del siglo XX, no querían compartir del hueso.

El quiebre de la frágil unión centroamericana comenzó en 1826 cuando Arce entró en pugna con los criollos liberales que dominaban Guatemala. Manuel José Arce era tan económicamente pudiente que él mismo se autofinanciaba las guerras que declaraba. Una sangrienta guerra criollicida que duró hasta 1829 siguió entre las cinco repúblicas hermanas. Entonces surgió un criollo nacido en Tegucigalpa, Honduras: el general Francisco Morazán, de tendencia liberal, que derrocó al ya conservador -y en decadencia- "padre de la patria" Manuel José Arce de León.

A la sazón Morazán tomó mando de tropas salvadoreñas y hondureñas, derrotando a las fuerzas que se oponían a la unión. La unión se mantuvo a sangre y fuego... y Morazán fue electo presidente de la República Federal en 1829.

Francisco Morazán, que era masón, era también de tendencia liberal y fue el primero que abolió muchas leyes coloniales que habían sangrado la región. Como buen masón, su primer ataque fue contra la iglesia católica. Abolió las primicias (primera cosecha al clero) y los diezmos (10% del salario al clero), expropió bienes de la iglesia e hizo ley la absoluta libertad de cultos, legalizó el divorcio, confiscó conventos, monasterios y los convirtió en prisiones, y expulsó a los curas católicos que se oponían a sus lineamientos... pero los criollos de Guatemala lo aborrecían y desafiaban, sus hermanos criollos hondureños lo rechazaban; además, Nicaragua y Costa Rica recelaban de él... y el clero, desde Guatemala, clamaba por venganza.

Y con estas guerras criollicidas de los 1820s trajo como consecuencia natural la rebelión armada del indio Nonualco Anastasio Aquino en 1832.

Anastasio Aquino
era un indígena de las tribus pipiles de los Nonualcos que habitaban pueblos de San Vicente y La Paz. Muchos historiadores y articulistas de la época colonial, han tratado de mostrárnoslo como un "indio cuatrero, asesino, y despiadado" y los opuestos como "paladín y ejemplo de las luchas libertadoras de un pueblo".

Las noticias llegaban tarde a San Salvador pues estaba tan "lejos" San Vicente, la población se dio cuenta hasta cuando los hechos finalizaron, pero el gobierno supo mucho antes. El "presidente" era Mariano Prado, "jefe de estado", pero Morazán mandaba al ejército federal como presidente federal. -quizás este fue el antecedente que legó esa moda superviviente hasta nuestros días de algunas veces nombrar un presidente títere- Mariano Prado mandó tropas para aplastar la rebelión... pero no fue fácil; cuenta Roque Dalton en su Monografía que "El gobierno salvadoreño envió sus tropas para aplastar esa oposición (era el año 1832 y estaba a la cabeza del gobierno local el Dr. Mariano Prado), pero Anastasio Aquino al frente de 3.000 hombres armados de lanzas de huiscoyol y con algunos cañones fabricados por ellos mismos derrotó dichas fuerzas en varias ocasiones sucesivas. El Dr. Prado depositó el poder en el vice-jefe, Joaquín San Martín. Aquino tomó las ciudades de Zacatecoluca y San Vicente".

Aquino fue derrotado en 1833 y fue fusilado en San Vicente junto a miles de sus seguidores.

Morazán entonces fue derrocado por el caudillo chapín Rafael Carrera quien impuso al patriarca criollo de una rama progenitora de varias familias oligarcas del siglo XX: Francisco Dueñas.

El Licenciado Francisco Dueñas (1811-1884) fue fundador y líder del Partido Conservador y desde el 12 de Enero 1851 hasta el 1º de abril de 1871, fue electo presidente siete veces. Y el consenso dice que fue un prepotente e incapaz presidente quien gobernó el país por casi 20 años. Pero Dueñas tuvo un contrincante de su peso, aunque no de su abolengo: Gerardo Barrios.

Gerardo Barrios fue presidente de 1859 a 1863, enemigo acérrimo de Francisco Dueñas. y cuando Barrios separó la iglesia del estado irritó al clero, estos conspiraron con Rafael Carrera para derrocarlo. Carrera sitió San Salvador en 1863 hasta que Barrios dimitió y se marchó a Costa Rica... Carrera impuso por séptima vez a Francisco Dueñas quien inició una persecución y matanza de correligionarios de Barrios. En 1865 muere Carrera y Barrios creyó su oportunidad de regresar de Costa Rica para recuperar el poder, pero es detenido en Nicaragua y entregado a Dueñas quién lo fusiló en San Salvador en Agosto de 1865.

Dueñas fue derrocado en 1865 por el único "Mariscal de Campo" que ha tenido El Salvador: Santiago González, de origen guatemalteco. Llegaron años de calma, reformas, progreso, que trajeron estabilidad hasta que en 1885, el nuevo líder guatemalteco Justo Rufino Barrios instaló a Rafael Zaldivar presidente de El Salvador, entonces Rufino Barrios proclamó una nueva Unión de Centroamérica, y él se autonombró "Comandante Militar Supremo de Centroamérica".

Inicialmente Zaldivar acogió entusiasta la idea, pero luego cambió de opinión y una nueva guerra criollicida estalló. Rufino Barrios murió en 1886, en una batalla en territorio salvadoreño y la guerra trajo anarquía a El Salvador. El general Francisco Menéndez asumió las riendas e impuso orden y organización, pero traicionado por Carlos Ezeta, su secretario, y su hermano Antonio Ezeta, fue depuesto en 1890.

Los hermanos Ezeta a su vez fueron derrocados en una acción que históricamente se le llama "gesta de los 44", por los 44 miembros que la iniciaron. Los 44 triunfaron y Rafael Gutiérrez asumió la presidencia. Casi todos los 44 miembros de esta "gesta" fueron exitosos políticos, y llegaron a ser millonarios gracias mayormente al robo de los bienes del pueblo. La administración de Gutiérrez (de los 44) firmó el efímero "Pacto de Amapala" que unía El Salvador, Honduras y Nicaragua con el nombre de "República Mayor de América Central" -la tercera intentona de unión, esta vez por las buenas.

Su compañero de "gesta", miembro de los 44, Tomás Regalado, en connivencia con criollos anti-unionistas, lo derrocó tres años después, en 1898.

La familia de Tomás Regalado fue otro tronco madre que ha dado tantas ramas de familias oligarcas en El Salvador. Le apodaban "el cuto" porque había perdido cuatro dedos de la mano izquierda, y algunos dicen él mismo se cortó para salvarse de un trapiche.

Casado con la hija del “Mariscal de Campo”, Tomás Regalado en el plano nacional, abolió los ejidos comunales indígenas y se robó las tierras. El robo de los ejidos fue una tarea comenzada por su predecesor Gutiérrez, pero el cuto confiscó y vendió a precios ridículos las recién robadas tierras de los ejidos indígenas y tierras del gobierno a su familia y allegados. Las fértiles tierras que conforman las zonas hoy conocidas como colonias Escalón y San Benito eran ejidos indígenas, el cuto Regalado se las robó y las cedió a miembros directos de su familia y familias afines.

El nuevo Siglo XX llegaba con malos presagios para el pueblo salvadoreño...

Tamen
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