2/27/2013

Nuestros Ancestros: La Religión de Los Pipiles


Tocar el tema religioso es bien jodido porque es jugar con la fe de mis hermanos terrícolas, en muchos la religión es parte indisoluble de su vida, para muchos terrícolas Cristo, Mahoma, Buda, Krisna, son tejido de su cuerpo…, y yo respeto ese volado…, pero esta vez quiero hablar de la religión de mis antepasados: Los Pipiles.

A pesar que mi ruco sólo estudió hasta tercer grado era un verdadero entusiasta de la historia nuestra, en especial de nuestros ancestros precolombinos.

Barberena, Geoffroy, Lardé y Larín, Barón Castro, Vivo Escoto, Herrera y Tordesillas, Sahagún, Juarros, Armas Molina, Milla, Jiménez Moreno… libros de éstos autores son los que mi viejo leyó y me dejó…, y estoy seguro los leyó porque hallé subrayados las citas que él consideró importantes y al lado escrito “ojo”… yo he seguido esa táctica al releerlos.

La religión de mis ancestros pipiles no era muy diferente de las religiones de moda actual. Los pipiles unían sus creencias religiosas al trascendental ciclo nacimiento-vida-muerte..., a su subsistencia humana, y a las respuestas inexplicables de la naturaleza.

Además del idioma y costumbres, los pipiles se trajeron las tradiciones religiosas de sus ancestros nahuas del valle del Anáhuac de donde procedían, como el culto a Tláloc, o Quetzalcóatl, la serpiente emplumada.

Mientras que Ignacio Barberena dice que los pipiles no practicaban sacrificios humanos, me hallé el libro del Lic. Miguel Armas Molina titulado "La Cultura Pipil de Centroamérica" en el cual lo refuta y cuenta con lujo de detalles los sacrificios humanos que los pipiles llevaban a cabo en sus ceremonias religiosas.

En su relato histórico Armas Molina hace referencia al "oidor" español Diego García de Palacios que visitó nuestras tierras centroamericanas allá por 1576, descubrió las ruinas de Copán y fue el primero en describir a los pipiles. Él presenció estos sacrificios humanos y los relató en una carta que envió al rey español.

Los dioses pipiles eran de piedra, madera o barro con caras de tigre y otros animales. Los pipiles les dejaban ofrendas como alimentos cuando llegaban a orar y pedir consejos.

La deidad suprema de los pipiles de Cuzcatlán fue Teotl y después de él venía Tal, la tierra; Tonal, el sol; Metzli, la luna…

García de Palacios describe que además del cacique o Señor había un supremo sacerdote pipil al que llamaban Tecti. Vestía color azul y usaba una diadema con plumas de quetzal. Este Tecti era el macizo religioso como el Papa es para los católicos.

Armas Molina en su libro llama a este sacerdote "Papa".

Después del Tecti le seguía en autoridad religiosa el mago o sabio, conocedor del arte y un letrado encargado de las predicciones y vaticinios al cual llamaban Tehua-Matlini…. Finalmente estaba el mayordomo o encargado de guardar los objetos del ritual… y abrir el pecho a la víctima para sacarle el corazón.

El ritual pipil era variable, había ofrendas y sacrificio de animales y hombres, lo cual ellos creían agradaba a sus dioses para que  les concedieran sus deseos expresados en sus oraciones.

Había dos sacrificios al año: a principios de invierno y otro al comenzar el verano, los realizaban en secreto, dentro del templo, y sólo el cacique y los principales del pueblo estaban presentes… eran sacrificados niños del pueblo de 6 a 12 años.

Cuenta Armas Molina : “… salía el Papa (sacerdote) de su casa con el sabio y mayordomo y subían al templo con el señor y otros principales, quienes se quedaban a la puerta del adoratorio; luego los cuatro sacerdotes tomaban al muchacho en brazos, de manos y pies y salían el mayordomo con cascabeles en sus pies y manos; por el lado izquierdo le sacaban el corazón a la víctima y lo daban al Papa (sacerdote), este lo ponía en una bolsa pequeña labrada y la cerraba. Los cuatro sacerdotes tomaban la sangre de la víctima en cuatro jícaras y salían uno tras otro, y bajaban al patio; asperjaban (rociaban) la sangre con la mano derecha, a los cuatro puntos cardinales, y si sobraba algo de sangre la volvían hacia donde estaba el Papa y este echaba, por la misma herida, la sangre, corazón y bolsa en el cuerpo del sacrificado y lo enterraban en el templo”.

No muy diferente a como hacían sus ancestros aztecas.

Y termina  narrando el Lic. Miguel Armas Molina: “Al tratar este tema de la religión de los pipiles, Spinden expresa: Todos los estudiosos están de acuerdo que entre los pipiles de El Salva­dor eran conocidas y veneradas las principales deidades mexicanas. Algu­nas veces los nombres eran ligeramente diferentes de aquellos del valle de México”.

Que no quede duda ya más que nosotros, los salvatruchas, que tanto odiamos a México lindo y querido porque siempre nos cachimbea en fut, somos hermanos ancestrales de los mexicanos..., nuestros tatas en fútbol.

Tamen
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