2/04/2010

Lo Nuestro: Oswaldo Escobar Velado

ASÍ TE CANTARÁN MAÑANA
-POEMA FEDERAL-















Cuando salí de mi pequeña Patria palpitante
y estaba fragmentado el Istmo,
hallé siempre mi casa
en cada una de tus ciudades puras.

Yo creí que mi madre se encontraba lejana
pero al doblar la esquina de una calle cualquiera
allí estaba presente
con su dolor antiguo
y el pecho lleno de gorriones rebeldes.

Qué musical el viento besando tus duraznos.
Andan los minerales debajo de la tierra
como niños desnudos
y esperan que una mano los rescate
para dar al aire sus mariposas de oro.

Todo en tí es todavía virgen.
Está en botón el aire que te mece.
El mar, el mismo mar de siempre
con su perenne rosa que regresa
es al que vela
tu clara juventud precisa.

Quiero ir por todos los caminos del mundo.
Pararme enfrente de las miltitudes
y hablarles de tus héroes.
Quiero llevar tu nombre por Europa.
Contar allá en Noruega que éramos
seis Repúblicas,
débiles y tristes
con historia de sangre y atropellos del pueblo.
Decirles que ese tiempo aletargado
terminó para siempre, y que hoy
una sola Bandera defendemos
desde el Usumacinta y el Suchiate
hasta llegar al límite musical
de Colombia.
Hablarles de Sandino.
En Europa y Asia,
junto a los arrozales de China.
Que se conozca el nombre de nuestro puma herido.
Contarles que Gavidia es un pipil auténtico
Y que Rubén fue un chorotega inmenso.
Explicarles en un lenguaje popular, sencillo,
quién fue Francisco Morazán
y quién fue ese cura humilde
que soñó una Patria liberal,
unida: se llamaba José Matías Delgado
y contarles que el Vaticano
no quizo concederle la Mitra episcopal
porque era un luchador que defendía al pueblo.

Yo quiero construir casas
con tu madera
en los más apartados rincones de la tierra
para que el mundo sepa
cómo es el aromado perfume de tus pinos;
para que sepa de tu calor silvestre
y duerma descansando
bajo tu clara y nocturna estrella.

En ti el aire azul es para todos.
Democracia de la siembra,
vegetal, federal, definitiva,
lejos quedó la historia
de tu oceánico pueblo dividido.

Yo me adelanto a todos los poetas
y te doy este Canto Federal.
Te doy esta palabra con la que ellos cantarán mañana.
Y es que no es posible que un hombre se equivoque
cuando vive en contacto con su pueblo.

Yo, platiqué de ti, mi Patria Unida,
con los jovenes obreros de las fábricas.
Sentía tu latido entre las máquinas.
Y eras como un impulso que venía de abajo.
Tu nombre lo decían desnudo como suena.
Aquí y allá.
Frente a la milpa
platicaban de ti los campesinos.
Las estrellas de la madrugada
sorprendían hablando de la Patria a los soldados.
Eras como una guitarra entre las manos del pueblo.
Al decir Centroamérica
se llenaban de aroma las palabras;
era como decir, arado o siembra o tunalmil;
como decir lo nuestro, lo propio, la esperanza.
Por eso fue creciendo tu estatura
junto al dolor del pobre
en esta tierra azul donde el venado cruza
mientras el viento queda palpitante y herido.


OSWALDO ESCOBAR VELADO

Tamen

.