7/13/2012

Ortografía: Errores y Horrores


Pienso que todos no hemos topado más de alguna vez con los errores y horrores de ortografía que se observan cuando abrimos ciertos comentarios sobre artículos en los diferentes portales cibernéticos salvadoreños, lo mismo cuando leo artículos en ciertos blogs y páginas web guanacos.
Yo me di cuenta de este volado cuando estuve viviendo en el terruño de 1999-2001, y me pregunté ¿qué pasó?, me pareció que a la ortografía ya nadie le ponía atención.

Sucede que cuando estudiaba primaria en  mi escuela Joaquín Rodezno aprender ortografía era de a huevos y caligrafía era menos demandante pero también importante.
Mi profesor de 4º. y 5º. Grado, Daniel Antonio Ortiz, el mejor profesor que alguna vez he tenido, me dio varios cinchazos por haber escrito “hayga” o “hasi”, y mi profesor de Anatomía en cuarto curso en INFRAMEN, “el coco” Parada, nos decía antes de cada examen “y aquel pendejo que escriba hueso con z le pongo cero y lo expulso de mi clase”.

Nada que ver con el contenido de la materia pero esa era la importancia que mis profesores le daban a la ortografía… hoy eso aparentemente vale la pura ñola.
Cuando una vez en una consulta externa escuché a un estudiante interno del séptimo año de medicina decirle a un paciente “cuando le diga tuesa, tuese” fue la gota que derramó y me convenció que habíamos retrocedido tocante a ortografía…

Y entonces no podía culpar a la tecnología, ni a las computadoras, porque en 1999 todavía era raro el que tenía una. La tecnología no tenía la culpa del repijo de errores y horrores ortográficos que día a día descubría entre la mara universitaria.
Y  hoy la tecnología hace chiche obviar saber ortografía ya que Microsoft Worpad, el que uso en este momento para escribir este volado, me corrige cuando escribo un error ortográfico y hasta me da sinónimos.

Pero personalmente considero que lo que más me ayudó con el volado de la ortografía, además de mis excelentes maestros de primaria y secundaria, fue la lectura.
La lectura me ayudó con el vocabulario y ortografía no sólo en español sino también en inglés.

Una de las cosas que más me impresionó de la cultura gringa es que son ávidos lectores, cuando viajaba en los trenes o en los buses en Chicago, observaba que casi todos los gringolandeses iban leyendo. Y los medios de comunicación incitaban la lectura en la población.
En mi tierra la lectura se me inculcó partiendo del cuarto curso, cuando cursé la materia de literatura universal, entonces me di cuenta que me enculaba leer.

En literatura universal en INFRAMEN la señora Aguilera nos hacía leer un libro quincenal y hacía examen de esos libros cada mes, entonces a huevos tuve que leer La Odisea, el primer libro completo que alguna vez leí, Fausto y Werther de Goethe que si hubiera tenido una pistola en mi mano quizás me hubiera pegado un tiro, Hamlet de Shakespeare fue el único libro que no terminé porque no me gustó, me pisaron en el examen, la Vorágine, Marianela, Fuente Ovejuna, Los Miserables....
Entonces cuando pasé en limpio el cuarto curso (el primero que pasaba en limpio sin ir a las olimpíadas de enero) mi tata me regaló “los nueve libros de la historia” de Herodoto… ese libro quizás transformó mi vida…, y aun lo sigo leyendo en Kindle.

Y leer también me ayudó con el idioma gringolandés. Sucede que en la universidad nacional cursé Inglés I, II y III, creí aprendí a medio leer, pero cuando llegué a Chicago me di cuenta que valía verga.
Un cuate guatemalteco en Chicago me “aconsejó”  diciéndome que en gringolandia Dios no hablaba español, sólo inglés…, y que si quería aprender el idioma había dos maneras: en la cama con una gringa o yendo a la escuela, opté por lo segundo.

Pero, de nuevo, lo que más me ayudó a defenderme con el inglés fue leer. Hasta la mitad de los 80s, cuando aún era mojarra en USA, me quebré libros de Dean Koontz (mi favorito), Stephen King, John Grisham.
La tecnología está volviendo obsoleto los libros impresos, las bibliotecas están cerrando o transformando, y los libros electrónicos están surgiendo imparables… pero no importa como sea el formato de un libro, mi tata decía, lo importante para la ortografía y el conocimiento es la lectura.

Tamen
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