6/20/2010

Chepe Botella

Antaño, cuando los tiempos eran más huevoneados, el 22 de Junio, Día del Maestro, era día feriado para el gobierno, escuelas públicas, y solemnemente celebradas.

El maestro era querido y respetado por estudiantes y padres de familia…, muchas veces el maestro era más paloma que el propio tata, y taleguiaba más que un tata.

Hasta quinto grado es la última vez que recuerdo me pegó un maestro, el profesor Daniel Ortiz, en la Joaquín Rodezno #1, dos reglazos en la palma de la mano por haber lanzado un avión de papel en el grado…., no recuerdo un maestro haberme pegado alguna vez en secundaria.

Pero en secundario el que a uno lo ahuevara un teacher enfrente de los y las compas dolía más que reglazos en la mano o cinchazos en las nalgas... Que lo ahuevarán a uno en tiempos de testosterona era de nunca perdonar.

En tercer curso de Plan Básico en el INFRAMEN, en 1969, éramos unos 30 compañeros, mitad varones y mitad hembras. De profesores tuvimos a Rogelio “ijío” Chacón en Música, Carlos Imery hijo en Dibujo, Vicente “von” Sáyez en Química…, y en Literatura el personaje que hoy quiero recordar pues indirectamente ocasionó una obsesión en mí, alguien a quien sólo recuerdo por el apodo: Chepe Botella.

En mi valija de recuerdos tengo una hoja suelta de papel engrapada en la primera página de mi cuaderno El Conquistador, el cual alberga mi diario personal. En la hoja suelta hay dos estrofas de poesía y la explicación atrás de la hoja de por qué está esa hoja allí….

Sucede que tuve un profe de literatura en tercer curso que le decían Chepe Botella, realmente no recuerdo su nombre completo, y personalmente para mí fue un pésimo maestro, quizás peor aún que “ijío” de Música que llegaba casi siempre a verga o crudo. Pero Chepe Botella era un tipo jovial, traje entero oscuro con caminado tipo Chaplin, y el infaltable ataché en su mano derecha… era todo plante y caché, y en verdad era llevadero el ruco pero de maestro de Literatura no tenía ni miércoles.

Yo no recuerdo que el tal Chepe Botella alguna vez diera una pinche lectura formal sobre Literatura en todo el año, sólo era paja y paja, una casaca aquí, otro guiri guiri allá, y luego volvemos a la paja y más paja... mandaba a los estudiantes a colectar polvo de las tumbas de Masferrer, Espino, Gavidia… Nos hizo comprar un libro de Retórica que nunca lo repasamos…, este fue el famoso Chepe Botella, profesor de Literatura del Instituto Nacional entonces.

En su paja que él llamaba “clase de Literatura”, Chepe Botella nos hablaba paja de las irrelevantes vidas personales de los grandes poetas, grandes escritores, y otros grandes.

Pero era el año 1969, el martes 29 de julio exactamente, y como “examen mensual”, Chepe Botella nos dijo que nos daba 30 minutos para escribirle una prosa o un poema “al valiente soldado salvadoreño que había cachimbiado a los hondureños”.

Era la guerra contra Honduras, ambos países ya habían firmado alto al fuego, hacía unos días El Salvador se había retirado de caseríos y aldeas dentro de Honduras…. Pero el patrioterismo estaba azuzado por los medios de información de ambos países, y por ciertos maestros pro gobierno en las escuelas.

Después de los 30 minutos Chepe Botella comenzó a leer cada hoja de papel una por una, primero leía en voz alta el nombre del alumno, luego el escrito, y luego se burlaba o elogiaba, gran parte dependía si le llegaba el estudiante, porque tenía sus favoritos…, pero cuando llegó a mi hoja Chepe Botella leyó mi nombre y se detuvo, luego dijo “esta la dejamos por último”… a mi me entró culillera.

De último Chepe Botella dijo “… Y esto es lo que escribió el poeta pipián Jorge Montoya”:

Soldados de juguetes
Con odios inculcados
Saquen los machetes
Desafortunados.

Soldado salvadoreño
Tu orden es matar
A tu hermano hondureño
La de nunca acabar.

“Fijate que sólo vos escogiste escribir poesía y para más joder en rima. La rima ya no se usa, hoy es la vanguardia, la prosa…, sólo los pipianes como Espino escribían en rima, así que vos sos un poeta pipián”.

Y luego el famoso Chepe Botella, que nunca supe porqué le decían así como no recuerdo su verdadero nombre, se burló de mí enfrente de mi mara de compas ahuevándome simplemente por escribir poemas en rima...

Así fue como en “venganza” personal, mi mente adolescente decidió adornar con un vergo de rimas mi diario.

Tamen
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