3/13/2011

Lo Nuestro: Andrés Norman Castro Arévalo

Un comentario anónimo me dejó una crítica tocante a los poetas, escritores y pinturas que comparto. El comentarista preguntaba por qué no exponía a los valores jóvenes sino sólo a viejos… y me pareció la crítica acertada.

Hoy traigo este joven valor nuestro de 21 años que me contactó hace cuatro años buscando dar a conocer sus trabajos literarios y desde hace cuatro años yo albergo en CUSCATLÁN un rincón a sus poemas para quien quiera leerlo y disfrutar sus trabajos.

Y aquel interesado en leer no sólo a Norman sino a otros escritores jóvenes nuestros que no tienen oportunidad de mostrar su talento por otros medios puede visitar y leerlos aquí.... y también aquí.

Andrés Norman Castro Arévalo nació en 1989 y aún reside en San Salvador. Aprovecha su potencial lírico para expresar sus preocupaciones, protestas, denuncias sentimentales y sociales de una forma tanto directa como digerible para la razón y la lógica. Es un fiel creyente en la simplificación de versos de fácil entendimiento para la mayoría, y dejando su mensaje en clara evidencia. Esto es consistente con su mayor influencia poética: la música.

Sus intereses son simples e irónicos, pues se regocija con una buena narrativa o tratado filosófico, que con la poesía. Viene de una familia de clase media que por herencia ha sido comprometida y partícipe de la política nacional desde el tiempo de sus abuelos.

Ha sido publicado en la revista literaria española, “Club de los poetas”, la revista dominical de El Diario de Hoy, “Hablemos”, la revistas juveniles: “Planeta Alternativo” y “Overnight” en los periódicos mexicanos: “Acapulco Times” y “Red 21” y en la revista literaria y el periódico de la Escuela Americana: “Del valle de las hamacas” y "Trojan News".

POLÍTICA Y MUERTE

Hoy es un buen día
para morir.
Mi corazón
lo sabe, mi mente
se alista.
Como ansias.

¿Quién será mi asesino:
Marx o el capitalismo?
Capitalismo bestial,
mata la competencia
y acaba a su presa,
el pueblo. Pero el socialismo,
sistema de comerciantes
y negociantes, que aspiran
a la eterna felicidad.
No hay diferencias,
solo distintos modus operandi.

Yo estoy listo
para morir. Mi vida
después de muerto,
será mejor, aunque sea
un eterno silencio.
¿Pero estamos todos
listos para morir? Si no,
¿qué más da?


por Andrés N. Castro A.
Tamen
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