3/07/2011

Chicago Transit Authority

El transporte público en el terruño es el ícono del desorden que los ahora “consultores” de Funes dejaron al país con sus 20 años de robo y desgobierno.

La última vez que me encaramé a un bus fue en 1999, después de 18 años volvía a revivir eso viajes que hacía día a día en los 60s y 70s… pero entonces, en 1999, hasta ser choferón de buses formaba parte de mi resume.

Yo fui chofer de buses de la CTA (Chicago Transport Authority) en Chicago. Pero para ser bus operator en Chicago se requiere tener diploma de high school y asistir por 17 días a una escuela.

Fue en el verano de 1987 cuando ingresé a dicha escuela donde acudían tanto los que manejaban trenes como buses. Entramos 18 estudiantes, 15 de ellos negros, un chino, un potorro, y sólo yo de pipil aztecoide.

Los primeros días el volado se trató de aprender el sistema de tiquetes que tenía la CTA entonces, aprender abrir hoyos al tiquete, como entender las rutas y los horarios, como manejar la caja colectora de dinero. Los motoristas no manejan dinero, el pasajero deposita la feria en una caja y mejor llevar cambio correcto porque la caja no daba cambios.

De eso se trató la primera semana y hasta aquí todo se veía chiche.

La CTA de Chicago es un sistema de transporte de 24 horas para las calles más transitadas y aún las más peligrosas, pero para cubrir la enorme ciudad la CTA tenía casi 12 garajes o terminales.... Forest Glenn Garage, en el norte de la ciudad, fue mi terminal por ocho meses.

La segunda semana en la escuela era de aprender a manejar los buses, los cuales, en su mayoría, eran marca Winnipeg, todos automáticos, con calefacción y aire acondicionado.

Suerte mi garaje no tenía los buses acordeones que Quijano engañó a la mara para elegirse porque son paloma de manejar y dar vuelta.

Yo nunca manejé un carro en mi terruño y nunca soñé con tener uno, eso era, en mis tiempos, algo inalcanzable; pero en USA la necesidad hace manejar a cualquiera, y casi todos los vehículos son automáticos, así que no había gran clavo, el timón era la principal preocupación…, pero apenas tenía cuatro años de estar manejando cuando ese día lunes me encaramé en el asiento de motorista del bus con mi instructor, y cinco compas estudiantes.

Esa noche le dije a mi esposa que iba a tirar la toalla. Me sentía vencido y con miedo…, esa noche que no dormí, me dije que yo nunca podría dar vuelta a la derecha con ese gran bus…, pero mi esposa no me dejó aculerarme, me dio valor, aliciente…, y su amor para calmarme…. Y me presenté al garaje el siguiente día.

Mi sorpresa fue que sólo yo quedaba de los cinco que había en mi grupo, y sólo seis quedábamos de los originales 18 students. Reí a mi mismo pensando que no fui el único que no pudo dormir esa noche.

Como estudiante sólo ganábamos cinco dólares la hora, pero si terminábamos los 18 días, ya como motoristas, la paga sería 12 dólares, entonces el salario mínimo era 3.35xhora.

Pero los dos primeros días fueron de nervios, zozobra, y con ganas constantes de mandar todo a la mierda…, pero terminé la segunda semana con más confianza en mí mismo.

Terminé el curso y se me asignó el turno de medianoche. Mi primer ruta fue una calle llamada Lawrence avenue, una de las más transitadas. Vestido con mi uniforme, placa de choferón en mi hombro, y con la licencia pesada en mi cartera, comencé mi travesía…. Gracias a Dios nunca tuve un accidente, aunque muchos incidentes.

Entonces en 1988 la Universidad de Illinois me aceptó en su undergraduate program y vino una vez más la hora de decidir mi destino.

Por una semana batallé entre quedarme a cultivar almorranas sentado de choferón, pero haciendo buena feria, o renunciar, y de nuevo, convertirme en estudiante tiempo completo como en mis días en la facultad de medicina en el terruño.

Mi esposa y algunos de mi familia no les llegó la idea de dejar ese good job, nada chiche conseguir, con dinero seguro, que ir a amalayar con la incertidumbre si terminaría la universidad.

Pero mi tata me dijo la frase que me decidió “la educación, no el dinero, te hará libre”… y mandé a la mierda a la CTA y las doce vergas la hora.

Tamen
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