3/18/2011

Desde La Diáspora: Memorias del Alma Mater

Los nombres Carlos Santana y Universidad Nacional de El Salvador en un mismo recuerdo suenan a pelazón. Música Rock y estudios, mi combinación perfecta…., pero siempre que me topo con noticias del eterno desvergue que sufre la universidad nacional desde que tengo uso de razón, me trae el recuerdo de Carlos Santana y mi primer mes como estudiante de nuevo ingreso en la U de 1973.

Yo comencé como virguito estudiante de nuevo ingreso en la universidad nacional de El Salvador el 3 de octubre de 1973.



Yo estaba supuesto haber comenzado clases en agosto de 1972. Pero por 15 meses la U estuvo invadida por el ejército del complejo militar/oligárquico.

Aún entonces no era chiche ingresar a la U ya que, quizás como hoy, tuve que someterme a un examen de conocimientos generales por la mañana y uno psicológico por la tarde en enero 1972…. Entonces vino la tragedia del 19 de julio de 1972, la U es invadida y comienza el saqueo de los bienes de la U y comienza el plan de la lucha armada… y todo a tan sólo 15 días antes de mi primer día de clases.

Lo que hice ese día a las tres de la tarde que oí en radio 1080 la noticia de la invasión gorilesca lo escribí en un diario personal pero nunca lo conté a nadie, porque llorar por algo que no sea la madre o el padre de uno, al menos entre mi mara, era sencillamente una culerada…. Pero ese día me subí y me senté a la orilla del techo de la casa, escondido entre el ramaje del palo de guayabas peruleras favorito de mi tata, y sencillamente lloré.

Cuando me gradué de bachiller de la Promoción Che Guevara/1971 del INFRAMEN mi sueño era ingresar a la U, yo ansiaba entrar a la U quizás casi patológicamente…, por eso, ese día que el fraudulento Coronel Molina invadió y cerró la U con el pretexto de que era “nido de comunistas”, fue un perro día en mi vida, un sentimiento como si mi nana se hubiera muerto otra vez.

El complejo militar/oligárquico abrió de nuevo las puertas de la U 15 meses después, pero ya no era lo mismo de antes… con la reapertura llegaron los “verdes”, policías de Hacienda y guardias nacionales vestidos de uniforme verde castrense (luego “grises”) en el papel de policía universitaria.

Con mi panita desde el INFRAMEN, y durante dos semanas después de cada clase y laboratorio, nos íbamos esconder dentro del “bosquecito”, una amplia área en medio de la Universidad donde la grama crecida impedía la vista de qué ondas pasaba adentro, por eso aquí también rolaba la mota en puta.

En medio de la yerba crecida sólo oíamos el vocerío amenazante de los de antiguo ingreso sonar las tijeras persiguiendo y correteando a los de nuevo ingreso. Aún se hacía eso en la U.

Mi alero y yo habíamos jurado estar peludos (como estábamos) cuando fuésemos a ver el concierto de Santana el 23 de octubre en el Gimnasio.

Pero después de dos semanas y sólo tres días antes del concierto, la mara quita pelo entra al laboratorio de Biología y no nos pudimos escapar. Lo recomendable al ser atrapado es quedarse quieto y ser tijereado, pues oponerse era peligroso, se podría ganar una señora talegueada.

Yo entiendo el sentimiento de la mara de mis compas actualmente estudiando en la U. Los cierres intermitentes, la falta eterna de cupo, y la toma de facultades, rectoría, cierre temporal de la U…, son cosas que la U parece sufrir crónicamente, porque son las mismas ondas que yo sufrí hace casi 40 años.... Y debido a todos esos desvergues en los 70s, yo estuve ocho años estudiando medicina, pero al cierre de 1980 sólo había ganado cinco años y medio de los ocho años de la carrera.

Se me vino este recuerdo fuera de temporada al leer las noticias de la toma de la U, y llamar a la UMO para recuperarla… me digo que en algo ha cambiado la onda, pero aún no sé si para bien o mal.

Tamen
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