10/06/2009

Peregrino








Ando, camino, peregrino
entre selvas de papel y mortajas de espejos,
entre urbes de alabastros y moradas de franela
entre ciénagas impulsivas con llantos sinuosos,
así comienzo mi camino...

Acérrimas nubes me acorralan y rayos me cantan
sufro empellones burbujeantes,
tropezones de espumas, pero no me detienen
y continúo mi camino...

Un alto ante la cordura hambrienta
busco apoyo en el murallón de esperanza
me ofusca al horizonte paupérrimo
titubeo ante la luz negra...
sólo es vana ilusión,
y vuelvo a mi camino...

Otro alto ante hormigas
que sufren mutaciones viscosas
enjambran el nido, pululan el paso,
la lluvia roja ataca su nidal
y con el peso de la hojarasca
colapsan y desaparecen...
entonces prosigo mi camino.

Por el sendero de morrallas oigo plañir,
es el hierro que alaba los dígitos de su óxido,
pero petulante y fatuo reclama al oro su matiz
su dorada luz ciega el sumidero
haciéndome caer en su lindero
y sus guijarros aplastan mis pies,
con sus manos serafinosas
hala mis bozos de placer
pero su avieso óxido
me atraviesa sin seducirme
e incólume... prosigo mi camino.

Finalmente llego donde empecé
y miro el atrás, contemplo el adelante,
dándome cuenta que es el mismo sendero,
impávido reciclo lo que una vez comencé
y vuelvo a mi camino...

Tamen
.