5/03/2018

Poema Finsemanero X: Prosas y Versos

Cuando estudiaba quinto grado en mi inolvidable escuela Joaquín Rodezno por la mañana mi mejor profesor en primaria, maestro Daniel Antonio Ortiz, en la clase aburrida de Idioma Nacional se trataba de homenajear a escritores y poetas nacionales nuestros, el profe Ortiz asignó a cada uno un diferente escritor y poeta.

A mi me toco Alfredo Espino, mi compañero a la par, Sandoval, apodado  "Silbando Mambo" porque era bien trompudo, me dijo al oído "te tocó un pipianazo". Y para colmo, el profe, además de la biografía, me deja que me guayabeara y recitara las dos estrofas de "El Nido".

Le cuento a mi ruco, un fanántico de la poesía, emocionado me dice "yo te puedo ayudar” y me da la antología de Alfredo Espino. 

Tenía 11 años y nunca había leído poesía o literatura…, a lo más que llegaba era la moda entonces, los paquines de Superman, Batman, Tarzán, El Conejo de la Suerte, etc.

Pero me encularon los poemas de Espino, casi todos, me fascinó su rima y como los adaptaba para referirse al sujeto que describía: Ascensión, Los Ojos De Los Bueyes, Cañal en Flor…. Aun tengo ese libro herencia de mi ruco.

Sin embargo El Nido, en mi mente onceañera, me pareció un poema pipián y no me llegó, lo recité mal…. "Sin gracia, inspiración, ni emoción..., cual chibola simple"… me dijo el señor Ortiz.

–¿No te gusta el poema?, preguntó… De plano odiaba ese poema porque lo consideraba pipián... Bueno, así decía Silbando Mambo.

La mara nunca se callaba y el gordo Milo atrás gritó –Montoya dice que es poema "del otro equipo"… Que traducido hoy sería poema gay.

Entonces el profe Ortiz lo dijo y yo lo oí por primera vez en mi vida: "¿y qué tiene si así fuera? Aprendan a diferenciar el hombre del escritor"…, el maestro Daniel Ortiz nació bien adelante de su tiempo..

Pero hoy, 53 años después, cuando leo o escucho recitar este poema se me paran los pelos de punta..., porque hoy me fascina la poesía y ya lo he dicho, he superado esa etapa en que me ahuevaba decirlo.

Y también he aprendido a separar el hombre del escritor.

La palabra sale coqueta
y revolotea en el corazón,
causando la inspiración
que hace el alma poeta...

La belleza graciosa de Eva
hizo de Adán un pecador,
airando a nuestro Hacedor
al comer del árbol su breva.

Así nació la divina poesía,
cuando el humano sexual,
distinguió el bien y el mal,
y lo bello de la noche y día.

Ya no se necesita ser famoso
para sacar del alma un verso,
que acaricie en placer terso
sin ser intrincado y ampuloso.

Prosas y versos son poesías,
cuentos haciendo sentido,
y aliviando al feliz y sufrido,
!Hacen al poeta un Mesías!

Tamen
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