3/17/2010

Lo Nuestro: Literatura Azteca

Antes de la llegada de los Aztecas a Tenochtitlán, existían prósperos pueblos nahuas, como los Toltecas y su resplandeciente ciudad de Teotihuacán, pero a finales del siglo IX antes de Cristo, la cultura tolteca colapsó y Teotihuacán quedó abandonada.

La causa, o causas, de la ruina de Teotihuacán no está muy claro. Sin embargo, la civilización tolteca resurgió poco después con otra esplendorosa ciudad: Tula, situada a sólo 70 km. de la hoy moderna ciudad de México.

Pero entonces, muchos pueblos nahuas se iban asentando en el valle de México: Texcoco, Coyoacán, culhuacán, chalco, etc.... fue así como en el siglo XIII llegaron al valle los Mexica o Aztecas.

Se les conocía como "el pueblo cuyo rostro nadie conocía".

Inicialmente los aztecas fueron arrojados donde sea se establecían, pero más o menos en 1325, llegaron al lago Texcoco, en el Valle de Anáhuac. En medio de este lago había un islote, y en él, un águila parada en un nopal devorando una serpiente, esta era la tanto tiempo buscada señal de su dios Huitzilopóchtli... esta era su tierra prometida..., y los mexicas, en medio del islote, fundaron la ciudad de Tenochtitlán...

Eventualmente, todos los pueblos nahuas de la región cayeron bajo el nuevo imperio Azteca, y cuya capital fue siempre Tenochtitlán.

Las avanzadas civilizaciones mesoamericanas, como los toltecas y aztecas, llamaba Chichimecas ("los del linaje de los perros", en náhuatl), a los pueblos nahuas del norte, pues los consideraban bárbaros y salvajes... Pero este bárbaro y salvaje pueblo chichimeca legó a la humanidad a un gran poeta de lengua náhuatl: Netzahualcóyotl.

Nezahualcóyotl (1402-1472) era hijo del señor de Texcoco, y de la hija del señor de Tenochtitlán. Fue estadista, poeta, y se le adjudica la creación del bello bosque de Chapultepec que perdura hasta hoy día en la capital mexicana.

Existen varias y vastas leyendas sobre él... pero su poesía es real y sublime.

COMO UNA PINTURA
NOS IREMOS BORRANDO


¡Oh, tú con flores
pintas las cosas,
Dador de la Vida:
con cantos tú
las metes en tinte,
las matizas de colores:
a todo lo que ha de vivir en la tierra!
Luego queda rota
la orden de Águilas y Tigres:
¡Sólo en tu pintura
hemos vivido aquí en la tierra!

En esta forma tachas e invalidas
la sociedad de poetas, la hermandad,
la confederación de príncipes.
Metes en tinta
matizas de colores
a todo lo que ha de vivir en la tierra.
Luego queda rota
la orden de Águilas y Tigres:
¡Sólo en tu pintura hemos venido a vivir aquí en la tierra!

Aun en estrado precioso,
en caja de jade
pueden hallarse ocultos los príncipes:
de modo igual somos, somos mortales,
los hombres, cuatro a cuatro,
todos nos iremos,
todos moriremos en la tierra.

Percibo su secreto,
oh vosotros, príncipes:
De modo igual somos, somos mortales, los hombres, cuatro a cuatro,
todos nos iremos,
todos moriremos en la tierra.

Nadie esmeralda,
nadie oro se volverá,
ni será en la tierra algo que se guarda:
Todos nos iremos
hacia allá igualmente:
nadie quedará, todos han de desaparecer:
de modo igual iremos a su casa.

Como una pintura nos iremos borrando,
como una flor
hemos de secarnos
sobre la tierra,
cual ropaje de plumas
del quetzal, del zacuán,
del azulejo, iremos pereciendo.
Iremos a su casa.

Llegó hasta acá,
anda ondulando la tristeza
de los que viven ya en el interior de ella...
No se les llore en vano
a Águilas y Tigres...
¡Aquí iremos desapareciendo:
nadie ha de quedar!

Príncipes, pensadlo,
oh Águilas y Tigres:
pudiera ser jade,
pudiera ser oro,
también allá irán donde están los descorporizados.
Iremos desapareciendo:
nadie ha de quedar!


Tamen
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