3/22/2010

Usando Al Santo Para Chantajear

No se puede separar el legado espiritual de Monseñor Romero con su legado político. Monseñor estaba en contra, y atacó, el político y clasista status quo de la nación, y claramente lo dijo así muchas veces, y eso, para la derecha criolla y extranjera que nos domina, lo convirtió en izquierdista…, esa fue la única razón por lo cual lo mataron, y hoy, con sus lacayos, tratan de tergiversar su mensaje para robar su nombre y la ideología de su apostolado.

Tristeza y emputamiento es leer las razones en LaPágina. com que dos curitas, que dicen liderar la santificación de Monseñor Romero, exponen.

No seamos hipócritas, Jesucristo es el líder espiritual más explotado de entre todos los sagrados líderes religiosos terrícolas. Con el nombre de Jesucristo se hace vergo de pisto usando su nacimiento, su muerte, y domingo a domingo su mensaje. Respetables pícaros han hecho de su nombre una especie de shopping mall, y si no vayan a ver al Vaticano, Turín, Fátima, Lourdes, o allí cerquita a Esquipulas.

Personalmente no estoy de acuerdo en hacer Santo a Monseñor. Él no necesita santidad para ser venerado y reconocido en su valor, lo santifiquen o no, él vive por siempre.

Guste o disguste, política y religión siempre han ido de la mano. Si no veamos cuan felices están hoy los medios de difusión en el terruño con el actual curita Arzobispo, que a las claras apoya el status quo contra el cuál, y por el cual, Monseñor murió; lo mismo hizo el español anterior a éste, y lo mismo hizo Chávez y González, anterior a Monseñor…, y la prensa y las “mentes pensantes” celebraban como hoy hacen.

Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue el líder político espiritual de las mayorías salvadoreñas cuando más necesitábamos de un líder, y cuando más desesperanza había, yo estuve allí, no me pueden dar paja.

Entonces los medios de comunicación no estaban tan difundidos como comenzó después de la guerra, antes de la guerra tener televisión era económicamente prohibitivo, y económicamente comprar el periódico era yuca, y más paloma poseer línea telefónica.

Las mayorías hasta 1980 no eran “conservadoras” como ahora lo rebuzna en alegría quiquito Altamirano en sus pajatoriales, sino que, tanto quiquito como Dutriz, y el extranjero Essersky, se convirtieron en la voz de la oligarquía, y moldearon a su favor el pensamiento colectivo durante y después de la guerra…, pero gracias a internet, sin prisa pero sin pausa, esto se está revirtiendo.

Antes de la guerra la mayoría de los “sin voz” era mantenida analfabeta y enferma, era una mayoría silenciosa, viviendo en ignorante silencio, amando en precario silencio, aborreciendo en la sombra del silencio.

Un bachiller hoy día está destinado a ser un “va chillar de hambre”, pero en El Salvador, hasta 1970, llegar al sexto grado se consideraba un bachillerato, ser bachiller se consideraba una profesión, inalcanzable para las mayorías mestizas que vivían en el campo, o sea, hace 40 años en El Salvador, ser “bachi”, puta, era ser respetado, por eso los bolitos y chichipates de San Salvador de entonces trataban de ganarse los cinco centavos llamando bachi al que pasaba.

El bachillerato en “Ciencias y Letras” estaba limitado a los mestizos de las grandes ciudades, y aún aquí no a todos, sino a las familias mestizas o amestizadas que gracias a su propio esfuerzo, golpes de suerte, o robo de los bienes del pueblo, se habían ganado una medianamente desahogada estabilidad económica como para mandar a su hijo a la escuela, pero en el campo, donde vivía 60% de la población, eso era imposible.

Lo más bajero entonces era que llegar a ser médico, abogado, ingeniero, arquitecto, etc.…, esto era casi exclusivo para la clase alta y oligarca del país, una minoría que entonces era menos del 1% de la población total. Todo el sistema era sostenido por generales y coroneles de la Fuerza Armada, la mayoría de estos miembros de estas mismas familias minoritarias, así se completaba la argolla.

Hasta que llegó Monseñor Romero, todo el sistema era apoyado, bendecido, y auspiciado por la iglesia católica salvadoreña.

Este fue el estado de cosas que Monseñor Romero encontró en 1977.

El 12 de Agosto de 1979 Monseñor decía: "No es justo que unos pocos tengan todo y lo absoluticen de tal manera que nadie lo pueda tocar, y la mayoría marginada se está muriendo de hambre". Y poco después en una entrevista dijo "Cuando la iglesia se proclama Iglesia de los Pobres como que parcializa y desprecia a los ricos. ¡De ninguna manera! El mensaje es universal. Dios quiere salvar a los ricos también, pero precisamente porque los quiere salvar, les dice que no se pueden salvar mientras no se conviertan al Cristo que vive precisamente entre los pobres..."

En Octubre 1979 Monseñor caucionó a la población contra las extremas cuando aseveró "... No se deje manipular, que no todas las consignas que dan el Bloque o el FAPU las obedezca ciegamente. Si es cristiano tenga su criterio cristiano, y sepa decir no cuando hay que decir no, pero no ser un borrego en la marcha de todos los que van siguiendo lo que como cristiano no se puede hacer". Él así se distanciaba de la extrema izquierda y sus negativas acciones.

Monseñor hasta su muerte siempre creyó que aún habían maneras civilmente negociables, que la guerra, para solventar el injusto e insensato status quo, y apelaba al complejo militar/oligárquico/gringo tocante al diálogo.

Lamentablemente para 1980, y con la llegada de Ronald Reagan, el carnicero del pueblo salvadoreño, el diálogo se volvió imposible, y la guerra inevitable.

Para entonces Monseñor ya había sido asesinado por los mismos que hoy se oponen a su santificación y tratan de robar su nombre.

Tamen
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