8/15/2009

Woodstock: Tres Días de Música, Amor y Paz

Personalmente creo que el mejor de los tres grandes legados que los británicos han dado al mundo son Los Beatles…, además del futbol y USA. De la misma manera opino que el único auténtico legado artístico que USA ha dado hasta este siglo es el Festival de Woodstcok, en White Lake, Nueva York, agosto 15,16, y 17, en 1969.


Este fue un festival de música organizado para atraer a la clase media raza blanca hoy conocidos como boom generation o más popularmente conocida como “baby boomers”. Casi todos nacidos durante dos décadas después de la guerra, cuando el auge industrial y económico gringo permitió a los padres de familia procrear entre 4-10 hijos quienes para 1969 ya eran adolescentes y adultos jóvenes… y hoy, en su mayoría, parte del establishment al cual se rebelaban en los 60s y 70s.

El festival de música, amor y paz, supuestamente de tres días, abarcó cuatro días: comenzó viernes por la tarde con Richie Havens y se terminó lunes por la mañana con Jimmy Hendrix. Este festival marcó el fin de una pérfida inocencia, una rebelión con el único objetivo de terminar la guerra, y una revolución cultural donde el sexo y la droga eran los macizos, así sin tanta onda, gobernaban y rolaban libremente y sin ataduras de nada.

Woodstock marcó el brillante clímax y Charles Manson el horrendo final de esa generación hippie también llamada “Era de Acuario”.

Yo supe de este festival por la foto de la chava desnuda corriendo entre la mara que se mostró en uno de los diarios locales. Pero la dimensión real de lo que ocurrió en esos tres días lo presencié un año después, en Julio 1970, cuando llegó la “lica”. Pero entonces yo era un vato cuadrado, no era loco, no fumaba, no chupaba, no le ponía a la mota, no éramos aún panitas con quien hasta hoy es mi mejor amigo…,y ¡puta! no tenía chava … aunque totalmente cuadriculado pero sólo meses away de diplomarme de motero, aún cuadrado yo salí del cine “second hand” enmotado y alucinando con la movie.

El segundo movimiento fue tratar de conseguir el disco, pero, ¡puta! el álbum triple valía un poco menos que la radiolita Sharp de Casa Rivas que iba a sonar el disco.

Entonces, en 1971, mi amigo me trabajó y lavó el coco para que le escribiera a un “relative” en gringolandia y pedirle el álbum. Pero en lugar del triple “original soundtrack” de la lica, y después de tres meses vía marítima, me llegó un doble con diferente carátula y en donde sólo Jimmy Hendrix, Joan Baez y Crosby, Still, and Nash salían en la película… mi cuatacho, que me acompañó al correo a recoger el tan ansiado envío, me miró y especulando lo cierto me dijo; “puta! quizás hay dos licas de Woodstock”.

Porque el triple era muy caro, o porque no sabía del festival, el volado es que mi “relative” me aseguró en una carta que esa música era original de Woodstock, pero nosotros no teníamos manera de verificar eso pues nadie en la colonia ni en el Instituto nacional sabía del álbum, fuimos a la Kismet, neles, Simán peor...

Pasamos unos cuantos meses sin saber hasta que nos convencimos con mi chero que el álbum que oíamos en la radiola Sharp bien pedos, radiolita adaptada por mi tata a un enorme parlante colocado en una de aquellas viejas cajas de madera fina con un paraguas negro estampado… !la radiolita tenía un bajo de la gran puta!. Entonces nos dimos cuenta que este álbum era único en el mundo de vatos locos y maras en los que mi adolescencia rolaba... el álbum doble era un verdadero tesoro.

En este álbum doble de Woodstock oímos con mi parna por primera vez a Canned Heat, Butterfield Blues Band y Melanie, y solo habíamos oído a Hendrix, Baez, Crosby, Still & Nash y Jefferson Airplane, aunque tocaban nueva música.


En toda la Colonia Santa Lucía, y colonias aledañas, éramos, porque mi chero ya era mi uña y carne en estudios, culos, y vicios; así que éramos los únicos que poseíamos ese tesoro de álbum.

Con mi alero nos negábamos prestarlo. Si alguien de la mara quería grabarlo se tenía que discutir los toques, poner el tapis o las cheves, mientras se grababa en nuestra presencia.

Hoy día cuando viajo al terruño, donde no tengo familia sanguínea que visitar, siempre viajo llevando conmigo copia de las vivencias de mis 27 años en esa tierra que no olvido y años que los representa la música.

Como dijo mi panita cuando estuvimos oyendo Woodstock 2, en marzo este año en El Cuco, "la música Rock del Festival de Woodstcok 1969 hospeda gran parte de muestras vivencias grabada en piedra en el mero Putamen, el destrabado núcleo cerebral".



Me despido con mi favorita entonces cuando estaba bien pedo.

Tamen
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