10/28/2010

Nuestros Ancestros: Los Pipiles

Después de haber leído varios libros sobre la historia de nuestros ancestros pipiles, yo llegué a la conclusión que los salvadoreños somos más ancestralmente cercanos a los Aztecas que a los Mayas o Lencas vecinos.

Historiadores concuerdan queel pueblo Pipil que hallaron los españoles en Cuzcatlán eran descendientes de tribus nahuas asentadas en el valle central de México y que emigraron a Centroamérica en los siglos VII y VIII de nuestra era.

Ignacio Barberena, Miguel Armas Molina, Antonio de Herrera, Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, y otros historiadores, apoyan el parentesco Azteca de los Pipiles basado en estudios étnicos y culturales como lengua, religión, calendario, costumbres

Pero los pipiles también se diluyeron con las tribus que hallaron en la región centroamericana que ocuparon, además que recibieron un refuerzo cultural con la llegada de los Toltecas en los siglos X y XI d.C. de aquí proviene la leyenda de Topiltzín Co Acatl, destronado rey sacerdote de Tula, quien fue obligado a emigrar por el año 999 d. C., a la región de Tlapallán.

El antropólogo gringo John Alden Mason incluso propuso una clasificación Pipil en su libro “Idiomas Indígenas y su Estudio”.

Tronco: Macro-penutiano
Rama: Azteco-taneano
Grupo: Utaztecano
Familia: Aztecoide
Subfamilia: Nahuatlán
Lengua: Náhuatl
Variedad: Tolteca-chichimeca
Dialecto: Pipil

El fraile español Bernardino de Sahagún (1499-1590) escribió un libro llamado Historia General de Las Cosa de Nueva España, y es reconocido hoy como “el padre de la etnografía nahua”, él fue el primero en aportar datos sobre la organización sociopolítica de los pipiles.

Los pipiles tenían una organización sociopolítica similar a la de los otros pueblos de la región. El gobierno lo formaba un cacique, un consejo de ancianos, y cuatro capitanes.

En cada pueblo pipil existía un Señor (tlatoani) que a la vez era juez principal, y era ayudado por cuatro tenientes.

Cuando moría el cacique le sucedía en el mando el hijo mayor, si no había hijos el mando pasaba al pariente varón más cercano. Las mujeres estaban excluidas del mando, pero podían heredar tierras, casas y esclavos.

Había entre los Pipiles una clase privilegiada de donde salían los señores que regían el estado, y otra clase, la más numerosa, donde estaba el resto del pueblo.

Existía el matrimonio y el concepto de familia como unidad social. El historiador Antonio de Herrera y Tordesillas en su libro Historia general de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Océano que llaman Indias Occidentales, libro conocido con el nombre más corto de Las Décadas, Antonio de Herrera narra cómo se realizaban las bodas religiosas entre los pipiles: “… tomaba el sacerdote a los novios por los dedos menores (meñique), metíalos en una camarilla adonde había fuego, hacíales ciertas amonestaciones, y en muriéndose la lumbre, quedaban casados”.

Luego venía la fiesta donde se emborrachaban con aguardiente de maíz que Herrera llama “aguamiel” y agrega: “La borrachera era en las fiestas más solemnes, de noche, adonde revueltos hombres y mujeres, cometían unos con otros infinitas maldades contra Dios”…, pero a la mujer no se le permitía bailar en público.

El arte pipil es característico del arte mesoamericano, se basaba en la religión, siendo la escultura, la arquitectura y cerámica, preponderantes.

Existen esculturas talladas en piedra llamadas “estelas”, con figuras antropomorfas y zoomorfas, especialmente adornando hachas y yugos, pero más toscas y menos acabadas que la de los mayas.

Arquitecturalmente construyeron pirámides como sus ancestros aztecas, y las ruinas del Tazumal y San Andrés son evidencias, pero no dejaron mucha evidencia de la arquitectura de sus viviendas.

El canto, la música y la danza fueron otras manifestaciones culturales practicadas por los pipiles durante celebraciones religiosas y populares, pero dejaron muy poco tocante a dibujo y pintura.

Entre los instrumentos musicales tenían el teponaztle, una especie de tambor hecho de madera hueca, la flauta o chirimía, carapachos de tortugas, caracoles marinos..., aun tenían trompetas para convocar a la gente… pero no quedó nada sobre que cantaban, o que ritmo tocaban.

En las ciencias usaban el mismo sistema numérico común a los pueblos nahuas de la región.

Sabían medir los pasos del sol y las fases de la luna, pudiendo así predecir las estaciones secas y lluviosas que usaban para su siembra.

El calendario ritual pipil constaba de 260 días, común a toda Mesoamérica.

Tamen
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