9/14/2009

"El Tercer Grito" de la Familia de León

Al menos hoy ya sé que existen otras versiones sobre los sucesos que llevaron a El Salvador y Centroamérica a “independizarse”, versiones que fueron sistemáticamente escondidas en mis años de formación por el complejo militar-oligárquico, como hoy siguen ocultas a las mayorías por los oligarcas extranjeros. Hoy personalmente estoy convencido que la susodicha “independencia” ha sido y es una soberana mentira.

Una de las más citadas fuentes por casi todos los subordinados medios de comunicación en El Salvador y los entes oficiales de los gobiernos de turno, o sea los "derechistas", cuando viene a vanagloriar la “independencia”, son las cronologías en la "Historia de El Salvador" de Francisco J. Monterrey. Entonces, entre otros autores de su similar línea, hay que leer en ella lo que gran parte de este lado ideológico quiere se acepte como versión "oficial" de los acontecimientos.

Pero luego hay que buscar la versión opuesta entre los escritores de línea "izquierdista", donde Roque Dalton ha sido siempre tildado por los contrarios como "portavoz oficial"...

Todo esto es necesario para llegar un poco cerca de lo que realmente pasó; pero de nuevo, yo estoy de acuerdo con el aforismo aquel que sentencia la historia a nunca terminar de escribirse...

En las Anotaciones Cronológicas 1810-1842 de Francisco J. Monterrey (Editorial Universitaria/1996) resumí lo siguiente: Fracasada la intentona de 1814, en la prisión domiciliaria de los Padres Aguilar de León en la Hacienda Toma de Agua, propiedad del cura Nicolás Aguilar de León, el prócer Santiago José Célis termina ahorcándose entre las rejas dentro del cuartel "El Fijo". El mestizo Pedro Pablo Castillo huye vestido con los hábitos sacerdotales del cura Vicente Aguilar de León, llega a Jamaica y muere. En 1816, un juez condena a Manuel José Arce de León a 8 años en prisión, pero sale libre en 1818, gracias al entonces nuevo Procurador Juan José de León (primo de Arce). En 1819, en Guatemala, muere, bajo custodia española, Manuel Aguilar de León. En 1820 se establece en Guatemala la Junta Consultiva Provisional formada por José Matías Delgado de León, José Simeón Cañas, Mariano Beltranena, José Valdez, José A. Cabeza de Vaca, y José Mariano Calderón... 24 de Febrero de 1821, El General del ejército Español, Agustín de Iturbide, proclama en Iguala, la Independencia de México... Abril 10, proclama del Capitán General Gabino Gainza contra el Plan de Iguala. Agosto 11, en San Salvador, muchos patriotas solicitan la proclamación de la República a Gainza, ofreciéndole la presidencia. Éste manda procesar a los firmantes. Septiembre 14, en San Salvador, Cabildo Abierto presidido por el Intendente Pedro Barriere, que sucedió a Peynado de Intendente, se hace ver el Plan de Iguala; la masa entusiasmada elige por la independencia incondicional... y finalmente en Septiembre 15, en la ciudad de Guatemala, la Junta Popular convocada por el Ayuntamiento, a instancia de los patriotas, declara por vez primera, la emancipación política de Centroamérica.

Hoy leamos los hechos narrados por Roque Dalton en su Monografía de El salvador:

"Las grandes movilizaciones populares en la ciudad de Guatemala el 15 de septiembre de 1821, obligaron a la magna asamblea reunida en el Palacio Nacional a declarar la independencia, poniendo fin a las vacilaciones y componendas de algunos elementos oligárquicos que maniobraban y presionaban por una independencia a medias, con la puerta abierta para regresar a la colonia cuando mejorara la situación de Fernando VII en España... La aristocracia colonialista centroamericana, seguía la pauta de la oligarquía mejicana que había consentido en Iguala, recientemente, la independencia de su país, con el objeto de librarse de las posibles consecuencias, dañinas para sus intereses, que pudieran derivarse del dominio liberal de España. La aristocracia colonialista radicada en Guatemala que era la cabeza de todos los colonialistas de Centroamérica, había llegado también a consentir en la independencia y por eso se encontraban, aquel 15 de septiembre de 1821, reunidos en una extraña asamblea sus más conspicuos representativos (el capitán general Gabino Gainza, el arzobispo de Guatemala, el Marqués de Aycinena, el doctor Ángel María Candina, etcétera) junto a los liberales independentistas y republicanos que encabezaba José Matías Delgado. Los colonialistas, obligados a oficiar de independentistas por la coyuntura histórica desfavorable en que se encontraban, querían dejar la puerta abierta para el retorno a la colonia, cuando las condiciones volvieran a ser más favorables para ellos".

Dos distintas fuentes que chocan entre sí en su versión de los hechos. Lo que siguió después de la "independencia" fue un desastre que ambas fuentes concuerdan. Gabino Gainza, español, nombrado jefe político provisional y viendo los intereses de España y de sus correligionarios amenazados con semejante declaración de Independencia, y cambiando su postura de hacía meses atrás, decretó la anexión de Centroamérica al Imperio de Iturbide. La Junta de Gobierno de El Salvador, al mando del cura Delgado de León, se opone a la anexión con México y es declarada rebelde. Iturbide manda al italiano General Filísola con un ejército para "aplastar la rebelión".

El tema de la anexión a México dividió aún más a la incipiente oligarquía criolla liderada por la familia de León que se quedó con el poder después de la "independencia". Se formaron dos bandos, unos en pro de la anexión y otros contra ella. Los del grupo de León, optaron por no anexarse, y el grupo capitalino en pro, asustados de perder respaldo tanto del pueblo como de los de León, y temiendo perder privilegios en la nueva república, optaron por cambiar postura decidiendo por la independencia absoluta, y terminaron apoyando la Junta Gobernante de San Salvador de Delgado de León.

Vicente Filísola escribió estas impresiones suyas, sobre la Junta, en carta a Iturbide el 28 de Septiembre de 1822:

... que el empeño de los comisionados por el reconocimiento del Congreso salvadoreño, aquellos diputados van a reclamar los límites territoriales, no a unirse al régimen imperial; el Dr. José Matías Delgado, cura de San Salvador, Don Manuel José Arce, labrador quebrado, Don Antonio José Cañas, maestro de primeras letras, Don Juan Manuel Rodríguez, administrador de una hacienda, y otros personajes de esta clase, son los que aquella provincia dirigen todos los negocios públicos; en esta capital sostienen la misma causa con relaciones estrechas e íntimas con aquellos sujetos el protomédico doctor Pedro Molina, el Licenciado José Francisco Córdoba y el teniente de milicias don José Francisco Barrundia.

Todos los hechos del 15 de Septiembre, al leer las dos extremas interpretaciones, ponen en duda el honesto patriotismo que los principales actores usaban de banderola.

La mayoría de estos individuos eran españoles criollos, de padre y madre criollos, hijos de recién emigrados españoles, y algunos mestizos ricos de primera generación con parientes criollos nacidos en las florecientes familias amestizadas... pues tenía que haber algún enlace sanguíneo para entrar al círculo. Todos tenían y veneraban su escudo de armas familiar, aún podían trazar con orgullo sus ancestros venidos de España hacía 300 años, muchos de ellos ni conocían España, pero se sentían españoles y por sentirse así, se creían aristócratas en una tierra llena de mestizos e indios... Hay que darles crédito pues los criollos y acólitos eran educados, habían asistido a universidades y la idea novedosa de la república con sus acordes masónicos de "igualdad, libertad, república" habían hecho mella en sus ideas; además, ya había exitosas guerras libertarias en Estados Unidos 1776, Argentina 1810, México 1814, Colombia 1819...

Todo el ambiente gritaba las frases masónicas de "igualdad, libertad, república". Era la moda que arrasaba América, un pulpo devorador como las corporaciones gringas. Las masas mestizas e indígenas la soñaban de noche y morían luchando por ella de día. Lo mejor que estos criollos podían hacer, era hacerlo todo a su modo y buscando obtener el mejor tajo. Pero siendo minoría, había que engañar a los mestizos e indios, y más aún, con promesas de dar lo que no era solo de ellos, reclutar a su lado a los peninsulares. La independencia de España era algo inevitable, pero ¿cómo se podía seguir unido a ella y a la vez engañar a los mestizos e indios? nada más chiche. La respuesta fue la "independencia" usando a Dios como demagogia y las promesas como engaño.

La palabra "independencia" excitaría aún más a las masas, creando la falsa imagen de prosperidad y bienestar en una "república de igualdad, libertad y fraternidad" ¿No eran casi todos doctores en teología y jurisprudencia? ¿No eran casi todos millonarios y poseían el 90% de la tierra?

Nombrar al designado gobernador español Gabino Gainza en Guatemala como jefe de la nueva República de Centroamérica y Chiapas, mostraba que los criollos centroamericanos querían que el sistema social, económico y político imperante se mantuviera, o sea, querían un cambio paliativo que endulzara las masas, ¡aún siendo república! Tampoco querían romper completamente los lazos que los unía con España; además, en caso de ayuda contra sublevaciones de las masas mayoritarias necesitarían ayuda.

Después de haber conocido las haciendas y hacendados de los años 70s en El Salvador, quizás no me equivoque al opinar que los criollos cuzcatlecos de entonces, esparcidos en las cuatro regiones fuera de San Salvador, tenían dominio medieval en esos departamentos; las zonas tan lejanas -para aquellos días- como por ejemplo Cojutepeque, no estaban bien enterados de lo que pasaba en San Salvador y viceversa, mucho menos en el mundo, en estas condiciones los mestizos e indios eran esclavos, o semi-esclavos, viviendo en el oscurantismo y en las más horribles condiciones infrahumanas en esos enormes latifundios pertenecientes al criollo. Aquí el cura y el hacendado criollo eran la ley absoluta (aún en los 70s yo vi esto).

Entonces, ¡súbitamente!, llegan criollos bien rasurados, vestiditos a la moda, con sombrero de copa negro y traje levita negro, ¡el color de la justicia!, ¡y vienen de San Salvador! Entonces estos les muestran un pergamino donde se dice que España ya no manda en El Salvador, que son "libres", esto de golpe los ha de haber asustado pues ya eran libres, aún reyes, los indios y mestizos no tenían derecho a ser libres como ellos.

Como vivían era mejor que esa "independencia" del pergamino; la libertad mostrada a ellos la vieron como manera de perder, pues ya no podían ganar más... y rechazaron de inmediato la "independencia"... ¿Y el pueblo? ¿Para qué si ni iban entender? A esos ignorantes no era necesario ponerlos al tanto, ellos hacía lo que ellos decían se haga; ellos, los criollos, eran el consenso de las mayorías en su ciudad o municipio. Eran tan altaneros que a las mayorías mantenían, como hoy, imbéciles e ignorantes, quizás consideraban las ciudades oasis dentro de sus enormes haciendas, eso les daba el mando "natural" para decidir que se hacía... estas poses de superioridad perduraron hasta el siglo XX... y yo las testifiqué!

Cuando rechazaron la "independencia" absoluta también se les ha de haber mostrado el Plan de Iguala y la decisión de Gainza de unir Centroamérica y Chiapas al nuevo Imperio Mexicano de matices español. Agustín Iturbide, como Gainza, eran españoles peninsulares, más de los suyos que la mugre india y mestiza en que vivían rodeado, más aún, Iturbide era general español.

¡Entonces muchas ciudades de la nueva república de El Salvador rechazaron la independencia absoluta y decidieron unirse al Imperio de Iturbide!

Hoy, a casi 200 años desde los sucesos, es de aceptar que este segmento minoritario criollo lo hizo bien, porque desde 1821 se han salido con la suya, y los resultados siguen hasta nuestros días a pesar de una aislada y dos fuertes embestidas del pueblo por su real independencia. ¡Los honores debían ser para ellos! pues hasta hoy, han sabido sobrevivir aún con el poder y privilegios casi intactos.

Sin embargo, sólo San Salvador y San Vicente estaban en contra de la anexión, como lo refiere Francisco J. Monterrey de manera endulzada:

"Enero 5, 1822. Verificado en Guatemala el escrutinio de los votos de los Ayuntamientos, según el acuerdo de Noviembre 30 de 1821, resultó que, algunos Ayuntamientos se adhirieron a la anexión a México; otros proponían que el Congreso Constituyente resolviera; otros no contestaron categóricamente; y muchos no recibieron la excitativa; San Salvador y San Vicente se niegan a reconocer el nuevo amo que se les proponía"

Filísola atacó, venció, y ocupó San Salvador el 9 de Febrero de 1823. Durante dos años repelieron la anexión los criollos salvadoreños quienes se organizaron, se prepararon para la lucha, excitaron con engaños y estimularon con dinero a las analfabetas masas mestizas e indias que pelearon. ¡Aún pidieron al congreso norteamericano se les permitiera unirse a los Estados Unidos para evitar la embestida mexicana!... todo fracasó y fueron derrotados... pero el efímero imperio del español Agustín Iturbide cayó el 19 de Marzo de 1823.

¡Cuarenta días perteneció extraoficialmente San Salvador a México!

Después de un congreso celebrado el primero de Julio de 1823 se proclamó la independencia "de España y México" de las cinco provincias, y el 22 de Noviembre de 1824 se promulgó la Constitución de la República Federal de Centroamérica, nació la primera de las tres intentonas de unión de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, y Costa Rica.

Las Provincias Unidas de Centroamérica era una república federada, siendo el primer presidente federado Manuel José Arce de León, y Juan Manuel Rodríguez de León como primer jefe de estado salvadoreño...

¡La Familia de León había triunfado!

Tamen
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