1/02/2009

Reflexiones Sobre Dejar de Fumar

Hoy cumplo 4 años de haber fumado mi último cigarro. Pero no fue tan fácil como lo digo, aunque tampoco fue más difícil que dejar de chupar.

Desde aquel 30 de enero de 1972 que fumé por primera vez un Sorrento mentolado, hasta el 2 de enero del 2005 que fumé un Malboro Light, hubo un lapso de 33 largos años con varias “promesas” de dejar de fumar, pero siempre encontraba evasivas para postergar comenzar accionar la promesa.

En 33 años de fumanchú, nunca dejé de fumar más de 12 horas, y cuando lo hice por ese tiempo fue cuando estuve en el hospital. Aún en el hospital, o enfermo en la casa, yo me escondía en el baño para fumar.

Todo comenzó cuando aprendí hacer el “golpe”, antes de eso no me gustaba fumar porque me hacía toser y sentía hería mi boca. En bachillerato en el Instituto Nacional, yo veía a mi mejor amigo y compañero meterse el humo en los pulmones, sostenerlo, decir cualquier cosa tocante a la plática, y luego dejar salir el humo, al ver eso yo lo envidiaba y me decía en mis adentros “que hijueputa más vergón”.

Fumar en los 70s era tener clase, a los culos les gustaba ver fumar a los jóvenes, y posiblemente adoraban la patada a cigarro que salía en el aliento. Yo creo haber probado todos las marcas habidas entonces y la televisión y radio nos inundaban con anuncios de cigarros… entonces el Delta con filtro valía 5 por 10 centavos, el embargo petrolero de 1973 hizo subir todo y el Delta ya costaba 5 por 20 centavos, al final de la década costaba 5 centavos cada uno… y cuando abandoné mi patria en 1981 ya valía 4 por peseta.

Cuando llegué a gringolandia la cajetilla de cualquier marca valía 85 centavos, y la gran jodida era que no vendían menudeo, sólo cajetillas, entonces mi adicción por la nicotina se acrecentó . En Mi Tierra fumaba de 4-5 cigarros más las cabuyas diarias, en USA de entrada comencé a fumar media cajetilla diaria. En 1983, y fumando Newport, me dio mi primera neumonía la cual me hizo pasar 14 días en un hotel que los gringos llamaban hospital. El extremo cambio de clima de tropical a ártico, contribuyó a mi neumonía, pero allí hice la primer promesa de dejar de fumar, que por supuesto no cumplí, al contrario para 1990 ya me fumaba 15 cigarros diarios. Lo que hice para lavarme yo mismo el coco fue cambiar del cigarro mentolado preferido de los negros, al Malboro “Light”, porque se decía tenía menos “alquitrán”.

Para cuando llegué a vivir al terruño en 1999, ya me quebraba una cajetilla diaria de Malboro, pero noté, como muchos fumadores que llegan allá notaron, que los cigarros Malboro salvadoreños eran más fuertes, entonces opté por “importarlos”.

Cuando regresé a USA en el 2001, tras la muerte de mi hijo, ya me fumaba una cajetilla y media y la cajetilla valía seis vergas en Chicago, pero en Houston sólo 3 y pico, entonces fue cuando tomé la resolución de que ya era hora de dejar el cigarro.

Mentalmente me preparé por cuatro meses, sabía que en Diciembre es yuca de deshacerse de cualquier extremo adictivo, como fumar, chupar, comer…etc., decidí que el 2 de Enero del 2005 iba a ser la fecha ideal. Pensé comprar nicorette, chicles, o parches… pero me dije que eso le quitaría significado al manejo de mi voluntad y rechacé esa salida. Tenía que hacerlo por mi mismo… y lo logré

Hoy cumplo 4 años desde ese día y es la segunda mejor decisión que he hecho en mi vida pues la primera fue dejar de chupar en 1981.

Si alguno de ustedes tiene planes, o se halla en las primeras de haber dejado el cigarrillo sabrán de lo que hablo, y saben que no es chiche el volado, pero al lograrlo y con el tiempo quitarse la insidia se siente tan rico y ayuda tanto psíquicamente al darnos cuenta que las adicciones (excepto el amor) no tienen porque dominar nuestra mente.

Pero entonces, a los tres meses de haber dejado de fumar, mis pulmones tomaron revancha y me dio mi segunda neumonía…

Nada es chiche con este volado de los “vicios”.

Tamen