1/03/2011

El Último Recurso

Amanecí con el nuevo año viendo televisión, raramente veo Tv, excepto por un buen partido de fut, básquet, o fútbol americano (hay que hacerse al surco), o talvés una buena lica, quizás un documental sobre el universo, historia, animales… Sólo así me siento a ver televisión.

Las noticias raramente las veo por Tv porque he notado que por internet puedo leer la misma noticia, en diferentes versiones, sin que me apendejen con una sola amañada versión.

Tampoco veo novelas, no me gustan las novelas, y suerte que la múcura que escogí para vivir por siempre conmigo tampoco le gustan esos volados, así que en mi casa nunca se han visto novelas. Pero tampoco tengo solvencia moral para atacar las novelas ya que en los 60s, tuve que quebrarme María Isabel, Corazón Salvaje, Gutierritos, Chucho el Roto, Rocambole, Renzo el Gitano…. y La última novela que recuerdo vi, pero no termine de ver: Simplemente María… y las disfruté todas a tal grado que aún me recuerdo de ellas.

Pero la mañana del nuevo año 2011 amanecí surfing los canales de cable buscando documentales de animales, o del Universo, o talvés spongebob que también me llega…, pero en lugar de ello hallé un documental titulado “the ultimate resource”.

El documental gringo era una propaganda con foco rojo del sistema capitalista ante la ongoing caída… y efectivamente es “el último recurso” que le queda.

En el documental, que duró una hora, el narrador me llevó a Ghana donde expone su principal argumento: lo vergón de la “competitividad” del sistema capitalista al invocar que las escuelas privadas son mejores que las escuelas públicas del gobierno.

Luego me llevó a Perú para “demostrar” las ventajas de tener “título de propiedad” a que el gobierno sea dueño de la tierra y el humano un peón más del gobierno, así de simple…, por ultimo me llevó a Dacca, Bangladesh, a exaltar la “competitividad” que han creado los “micro préstamos”, y al pionero hindú que recibió el premio nobel de la paz en 2006 por ello.

Al finalizar mi conclusión fue que la élite gringa debe estar preocupada por la efectividad y percepción mundial de su sistema de la misma manera que Hitler se preocupó del suyo como para contratar a la famosa cineasta Leni Riefenstahl.

Y me doy cuenta que cuando los Riefenstahl del capitalismo sacan a relucir la diferencia entre una escuela pública sobre una privada dicen mayormente la verdad, pero no siempre es así, lo que no aclaran es que para tener acceso a una escuela privada del planeta tierra se requiere vergo de chirilicas que aún en gringolandia para las minorías es inalcanzable… al menos que alguien sea un prodigio como para ganar una beca, o se corrija el sistema para equilibrar la competencia.

Yo fui a la universidad en este país, pero lo que yo pagué en costo entonces hoy es varias veces esa cifra, y yo recibí ayuda financiera del gobierno que muchas de ellas ya no existen y lo que queda los republicanos la quieren quitar. La mitad de la ayuda que me dieron la pagué de regreso durante 12 años.

En El Salvador algunas instituciones educativas privadas, no todas, son académicamente mejores que las sostenidas por el gobierno, pero una familia salvadoreña de cuatro con un ingreso mensual regularón, digamos 300 dólares, no va a poder afrontar una escuela, colegio, o universidad privada, que cuesta mensualmente lo mismo que la familia hace al mes.

Entonces en el sistema capitalista la educación se vuelve accesible a unos pocos y esto crea un enorme gap o disparidad social que vuelve la competencia desequilibrada y predecible…, y lo mismito se aplica a la salud.

La competitividad capitalista es un arma de doble filo cuando no hay regulación o corrección, y para mi es una de las cagadas del capitalismo.

Por un lado, cuando se compite en iguales fuerzas se origina descubrimiento, creatividad, improvisación, innovación, progreso.... Estos y otros elementos fueron los que permitieron a 80 millones de alemanes darse verga por seis años contra ingleses, franceses, gringos, rusos, y el pijo de países subyugados por ellos, o sea casi mil millones de terrícolas …, y por un pelito no ganaron los alemanes en esa guerra en donde se crearon las nuevas tecnologías que hoy disfrutamos.

Por el otro lado si se pone a competir disparidades se crea injusticia, rencilla, odio…, es el gran clavo del capitalismo, y es lo que ha sucedido en Latinoamérica: un grupito es altamente educado y tiene los medios económicos como para competir y derrochar en la competencia sin preocupación, y por el otro está el ineducado, o medio educado, que está coyol partido, y antes de comerlo tiene que poner este coyol a competir.

La élite multimillonaria gringa, tanto como sus lacayos oligarcas en El Salvador y América Latina, pueden hacer toda la propaganda del mundo, como Hitler hizo, sobre la “grandeza” de su sistema capitalista ortodoxo, pero, después de dos siglos, es más claro que el agua que no furula en Latinoamérica.

Tamen
.