2/12/2009

ALONDRA





No quiero saborear,
no necesito manjares,
ni brillo sin lustre,
no me apetecen preseas,
ni desbordes de conocimiento
si con ellos obtendré
enredadas complejidades
y liadas abstracciones...

Quiero mirar un simple árbol
pero no quiero subir a él,
quiero su nido de ciega Alondra
donde vivir y cantar...

Quiero ser ciego al brío, al color,
a las ínfulas virtuales y efímeras,
volar ingrávido entre el sol y la luna
entre la gracia y la simetría
entre el canto y la poesía...

¿Para qué ver y contemplar? ¿Para poder juzgar?
¿Para enterarme que el brioso color del oro
no beneficia como el sol, y que el plateado color
no arguye las aguas como la luna?
¿O que la lluvia madre no es clara y estéril
y que lo sedoso y terso no cobija el blanco frío?
¿Para descubrir que soy infeliz pero rico en saber
o un pobre feliz pero analfabestia?

No necesito manjares,
no me apetecen sabores,
estoy famélico por la aquiescencia
que la metáfora provoca,
por la alegoría seductiva,
por la parábola galopante...

Quisiera ser cual esa Alondra...
y entre más ciego..., más canto...

Tamen