viernes, agosto 28, 2020

Memorias De Un Desmigrado: Mi Colonia Santa Lucía Again -N- Again

Yo siempre supe que la memoria decae conforme avanzan los años. Mi masa cerebral es como un carro con 66 mil millas que ya grita por tune up más a menudo… Así se pierden recuerdos, pero usualmente los recuerdos felices son los que se empotran más que los infelices… Un mecanismo de defensa neuronal... Yo me recuerdo también de los infelices, especialmente donde los que sembré mal, coseché mal, para no repetirlos.

Esta vez es un feliz recuerdo!

Los momentos que viví mi adolescencia y juventud en la Colonia Santa Lucía, en el municipio de Ilopango, de 1963 hasta febrero 1981, hay momentos que jamás he podido olvidar y los recuerdo a todo gatocolor y cinemascope…

Llegué a vivir a la colonia Santa Lucía en marzo de 1963, era semana santa cuando mi mamá nos llevó a enseñar la nueva casa. Se suponía que era una colonia perfilada ser de clase media, para familias de oficinistas, maestros, empleados gubernamentales, de comercio..., y básicamente eso era.

Yo era un mono de 9 años, entonces tenía tres encules: los Lobatos, el Campo de Marte y las tarjetas al vuelo. En esa colonia, durante el quinquenio de los Beatles 65-70, yo vivía con un hermano casi tres años mayor.

No le ponía mucha atención a ese volado de tener chava excepto que mudamente quería ser como mi hermano, pero no podía… "tas muy chiquito todavía" me decían las chavas adolescentes de los 60, viviendo su década, cuando en un descuido las tocaba.

Llegó la década de los 70 y el despertar hormonal con mi adolescencia. En 1970 yo cumplía 16 años. Ya las chavas de los 60 casi todas estaban casadas, con hijos, raramente se veían…, pero en mi colonia el bello sexo resaltó en mis ojos mucho mejores que las de los 60 de mi broder... Siempre había mini falda, pero el estilo acampanado era más popular y la maxi falda resurgió. 

Woodstock cambió todo y los joins, los puchos, las latas, el rock..., todos comenzaron a rolar…

En 1965, además, no tenía muchos amigos. Era una colonia quieta, neonata, incompleta. Ese año mi hermano mayor comenzó a tener amigos en los pasajes lejos del pasaje G donde vivíamos, o sea, allá por los pasajes V, X, Y, Z, chavos casi de la edad de él.

Mi broder, 30 meses mayor que yo, era el de menor edad entre casi todos los de su nueva mara, por eso, de apodo le pusieron "mono".

En 1965 esta mara de mi broder acuartelaba por las noches en la hoy conocida como "la esquina de la sorbetería", pero entonces era "donde la Pimpa", estratégicamente localizada enfrente de la cancha Azteca y esquina opuesta al Plan Básico Pelletier. 

"La Pimpa" le llamaban a la señora que atendía la tienda ubicada allí. El esposo de ella era un bien conocido motorista de la ruta 29... Allí, a las 7-9 pm, se veían cerca de 5-10 chavos algunos peludos de "la nueva ola" tomando soda, comiendo snacks, fumando Delta y sobre todo en intenso guiri-guiri y ricardeadas…

Eran los únicos vicios de esa inocente década de los 60.

En 1966, tenía doce años y mi broder, el mono, me empezó a llevar de día a otro punto de reunión de su mara: la casa de Moris y Ulises Trujillo en la esquina del pasaje Q… Y por la tarde era en la casa de Moris "guzigú" en el pasaje O.

Entre muchos, recuerdo a don frijol o "donfri", "el Beatle" del pasaje T, quien aún no completamente se destrababa, su hermano mayor René, un chavo tranquilo, totalmente distinto al Beatle, Lombardo "el toledano" un chele seco y espigado, "el catracho", bueno para el billar, también Julio Leyva, René "el macho", Pedro "piticho", todos del pasaje X. Will Carías del M, Romeo y Ulises Trujillo del Pasaje Q, Shamba Oviedo (único aún en contacto), Balmore, el choco Richard y su hermano Chito Montiel del pasaje T, Fito del pasaje V, Merlin y su broder del pasaje Y..., y por último Moris "guzigú" del pasaje O, asesinado en 1968, hijo de la hermosa "niña" Dora y hermano de Rina, quien era novia entonces de mi broder…

 Esta era la mara de mi hermano el mono que primero conocí en mi colonia en mis 11 años.

En el backyard de la casa de Romeo y Ulises de la esquina del pasaje Q tenían una barra casi dos metros alto… Todos hacían "la subida de pecho", "la vertical"…, y varias piruetas físicas, competían entre sí, es que esta mara le enculaba la barra, yo ni saltando alcanzaba esa onda… El caño a la entrada de cada cuarto sin puerta que servía para cortina en las casas nuevas de la colonia, también servía de barra para la mara… eran sanos tiempos … Pero en 1967 el ruco de Romeo y Ulises vendió y se fueron de la colonia.

En ese mismo año 1967, mi hermano, más una guitarra eléctrica, más Jimmy el guitarrista, que llegó ser años después mi vecino en el pasaje G, más casi toda la mara, pusieron un concierto en mi casa que emputó a mi tata por los 30 colones que salieron de luz.

Ellos me aceptaron y también me bautizaron como "el monito" …, para diferenciarme del mono hermano mayor… Pero en noviembre 1968 muere mi madre y todo cambió en mi familia.

Cuando tenía 19 años, en 1973, volví encontrar a Ulises y Fito, para entonces ya esa mara había desaparecido, la mayoría casados, emigrados…, y mi apodo "monito" olvidado, nadie de mi nueva mara sabía…, hasta que un sábado por la tarde, mientras rolaba con mi nueva mara, o sea, Ernesto "el cristo" y Jorge Olmedo, ambos del H, más Omar Herrador del pasaje F, alguien gritó desde lo alto de la Sorbetería:

- "¡Monitooooo!…, mirá Ulises, allí está el monito"…

Todos oyeron.

Y porque mi hermano se casó y desapareció de la foto… Desde entonces fui y sigo siendo conocido entre mis coetáneos lucianos como el mono, o el monito, porque heredé ambos apodos. 

Insignificante en el globo se mira la patria mía,

tierra tenaz y alma fuerte,

tejiendo su ruda historia con dolor y melancolía,

y rechazando su muerte…

Sus calles de adoquines y piedras, vía de carretas

repletas de tradición,

sus aceras y andenes rajados, la pobreza aprieta

en las casas de cartón…

Era mi colonia la más grande que la capital tenía,

¡Lo nuevo siempre es bonito!

Y las planicies mostraban la magnitud que sería,

¡Allí viviría mis años favoritos!

Era todo un reto viajar día a día en esos buses viejos

llenos de gente a sus trabajos,

un carro era un sueño, aún en él, se veía de lejos

y al despertar se partía a destajos…

Aquella transitada esquina enfrente de la sorbetería,

oír música, fumar, platicar,

ver pasar la gente que no temía a las maras todavía,

y una linda jeva cuentear... 

Encerrarse era agüite cuando era tiempo de recluta,

¡Pero había que correr y esconderse!

Y las redadas amedrentaba los jóvenes y prostitutas,

¡Pero la platada nadie quería hacerse!...

Música subterránea y los puchos de mota la moda,

salsa y cumbia raro se oía,

y aquellos tapis de guarón, hoja de jocote y soda

que hasta la garganta hería… 

Todo de repente éramos orgullosos universitarios,

¡y nos creíamos privilegiados!

pero aquellas matanzas frente a la Iglesia El Rosario,

nos volvieron amedrentados… 

Fue aquél trágico y vergonzoso año del fraude electoral

que no dio otro camino a escoger.

La Patria Mía, le fue denegada su legal salida al mal

y Las Parcas comenzaron a tejer… 

Y vinieron las huelgas, secuestros, masacres y represiones,

se había abierto la Caja de Pandora,

fue inevitable la guerra que nadie quería, pero las pasiones

fueron exaltadas por la bota opresora…

Era joven y rebelde, pero me hallaba en amargo dilema:

concordé con la justa sublevación,

pero vi como el marxismo se apoderó del justo emblema

que enarbolaba la justa revolución… 

Nunca había viajado en avión, y aún les tenía miedo, pero

un avión me arrebató a la lejanía.

No me quejo de lo que Dios me ha dado... Pero yo espero

llegar a morir... ¡En la Patria Mía!

Tamen

.

2 comentarios:

  1. Como dice la rola: todo pasa y todo queda, Xirux. Tenemos la suerte de poder ver atrás y sentir que nos roban una sonrisa al recordar. Es priceless!. Saludos!

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