11/22/2008

Entrevista con la Siguanaba - por Memo R Díaz

Desde hace algún tiempo se han estado reportando extrañas apariciones- en todo lo largo y ancho del territorio salvadoreño- de una mujer horrible; que tiene los ojos rojos, como que ha fumado mariguana, las uñas largas, el pelo parado, las chiches que le caen hasta las rodillas y el aspecto de una muerta. Muchas personas pensaron que se trataba de Gloria Trevi, que se había escondido en algún lugar de El Salvador huyendo de la justicia mexicana. Otros pensaron que era una cipota de la mara salvatrucha; y otros la confundieron con Nidia Díaz, diputada del FMLN, que andaba en campaña proselitista por pueblos y cantones apoyando a sus candidatos. Pero la mayoría de la gente dice que se trata de la mismita Siguanaba, personaje de la mitología Cuscatleca, de la cual se cuenta que convierte en dementes a las personas que la miran. Las gentes que han reportado las apariciones dicen haber oído carcajadas muy fuertes, lamentos y gritos como de una alma en pena. Dichos fenómenos parapsicológicos han sucedido cerca de ríos, lagos y esteros. Comentan que éste ser demoníaco se les aparece, especialmente a los hombres, como una mujer muy bella.

Los hombres al verla se enamoran de ella y la convencen para que vayan a coger...piedritas al río, y ya cuando están a punto de chuloniarse, ella se transforma en un ser horrible que lanza unas escalofriantes carcajadas cuando les ve su miembro masculino, y burlónamente les dice: ¡ Que chiquito tu pipí!. Es por éso que los hombres se quedan traumados y dundos, y de allí que venga el dicho: "Andas todo lelo. Cómo que te ha jugado la Siguanaba"

Estos acontecimientos han hecho que las autoridades empiecen a hacer investigaciones para ver si dicho personaje existe de verdad, o sólo se trata de un ser de leyenda. Se llamó a la PNC para que averiguara que pasaba. Pero no se quisieron meter en camisa de once varas, porque dijeron que de nada les sirve que averigüen , si de todos modos nadie les crée cuando van a declarar a los tribunales. También un grupo de espiritistas hizo un estudio metafísico y extrasensorial, y llegaron a la conclusión que se trataba de Celia Cruz, que andaba gritando ¡Azúcar!, porque le habían dado su tacita de café Lísto sin dulce. No contento con los resultados de las pesquizas anteriores, decidí llevar a cabo mi propia investigación aún a costa de mi propia seguridad física y económica.

Llamé al editor de la página Cuscatlán para que me ayudara con los gastos de transporte y alojamiento en El Salvador. Pero me dijo que, como la página es gratis y los lectores leen mis babosadas de choto, que no tiene pisto. Traté de conseguir también ayuda en la empresa privada, pero me mandaron mucho a comer mi...nutas. Pero dispuesto a esclarecer de una vez por todas este misterio, me lancé a la aventura aunque fuera a costa de mi propio pisto. Vendí mi guarolita para tener unos cuices para los gastos. Y tuve que sacarle unas chimbimbas del cuchito de barro de mi hijo para ajustar lo del pasaje.

Llegué a El Salvador, e inmediatamente puse un anuncio buscando un par de ayudantes. Contraté a un cipote de 18 años que había estado preso en Mariona. Lo habían condenado a 10 años de prisión por haberse robado una cadena, pero se había fugado de la carcel por un túnel, por eso le decían " El Topo". Le pregunté ¿Te condenaron a 10 años por robarte una cadena? Y me contestó. Es que me robé la cadena, pero la cadena de mercados SuperSelectos. Y después de haber estado zampado en Mariona ya no le tengo miedo a nada. ¡A mi la Siguanaba me la pela!. También contraté a un maistro que había sido guardia nacional de la G-2. Le decían "El mocha dedos". Este ruco, me dije, viene de donde le asustan los frijoles al más valiente; y con esa cara de crímen que tiene, puede asustar al mismito Lucifer.

Empezamos nuestra expedición en el río Paz, que divide nuestro país con Guatemala. Acampamos por tres días a la orilla del río y no vimos nada extraño, pero la noche del tercer día vimos una luz que desde lejos se aproximaba a nosotros. ¡ Es ella me dije!, pero se trataba de un policía chapín que desde el otro lado del río nos alumbraba con su lámpara, y nos dijo. ¿Alto, qué anda haciendo por aquí, usté? ¡Andamos buscando a la Siguanaba!, le contesté. ¡Vayan a buscar a la más vieja de su casa! ¡guanacos repisados, tratando de burlarse de la actoridá!. ¡Y que ni se les ocurra atravesarse el río porque me los llevo presos por indocumentados y traficantes de drogas!.

El cipote que andaba conmigo le gritó. ¡Tu abuelita en calzoneta, chapín culéy! Continuamos la búsqueda de la Siguanaba por los ríos Jiboa, Torola, Grande de San Miguel, Acelhuate, Sucio, Lempa, Guascorán; y nacas pilos de la mechuda. Seguimos buscando por los lagos Güija, Coatepeque, Ilopango, Apastepeque, Alegría, y nada. No nos salía ni la Siguanaba. ¡Achís. Que baboso. Si a ella es la que andábamos buscando! Ya muy descorazonado, les digo a mis ayudantes que vamos a hacer el último intento.

Que vamos a ir a buscar a la peluda al Estero de Jaltepeque. Montamos nuestra tienda de campaña, y como ya se nos habia acabado el pisto, teníamos que pescar para comer algo. Sólo sacábamos juilines y punches. Nos hicimos un sopón con hojas de mora y tortillas de nixtamal. La primera noche que pasamos en ese lugar veo dos luces muy brillantes y de un color rojo sangre, como los mismísimos ojos de Satanás.

Y me dije. ¡Hoy sí. Esta tiene que ser la Siguanaba, o de pérdida es su chucho, El Cadejo!. Nos acercamos sigilósamente hacia las luces. De repente saltan dos campesinos con los pantalones subidos a la mitad, con los cigarros encendidos en las manos, y uno de ellos dice: "Molós para otro lado, que aquí no lo dejan cagar a uno a gusto". Ya sin pisto y todo ahuevado porque no habíamos tenido contacto con la criatura que andábamos buscando, le digo al cipote. ¡Mirá, con los últimos cinco pesos que nos quedan andáte pal pueblo, traéte una pacha de Tres Puentes y unos jocotes verdes para boca. Ya que no nos salió la Siguanaba, por lo menos nos vamos a poner medio aver...gonzados. Porque dicen que con este trago se ven hasta elefantes voladores!. Nos chupamos el medio pulmón, y nos fondiamos enseguida. Lo que pasó después es la experiencia más espeluznante de toda mi vida.

Segunda Parte

El canto de una voz femenina hizo que me despertara como a media noche. Sólo se veían las luciérnagas y el reflejo de la luna en cuarto menguante sobre las aguas verduzcas del estero. Traté de despertar a mis ayudantes, pero estában hasta roncando de la sirindanga que se habían puesto, porque ese guarón, Tres Puentes, es peor que chupar aguarrás.

Agarré la lámpara, pero no alumbraba porque se le habían terminado las baterías. ¡Eso me pasa por andar comprando estas malditas pilas Ray-O-Vac!-me dije a mi mismo- Corrí a ver quién era la que cantaba a esa hora. Me escondí tras un manglar para que no me viera. Con tan mala suerte que me paré en una plashta de caca. Y lo peor es que, como andaba chuña, se me metieron los chipustes en medio de los dedos.

Me estaba limpiando con unas hojas de Maquilíshuat cuando, de repente, veo que una sombra se mueve hacia mí. ¡Allí nomacito me zurré en los calzones! Sentí un escalofrío por toda la espalda,así cómo cuando uno viene para abajo en la rueda de Chicago, y me persigné, ¡Hay Virgencita del Perpetuo Socorro! ¡Ayuda a éste pobre pecador, que por llevársela de Indiana Jones, se metió en este bolado por puro majoncho!

Una voz como provenida del mismito Averno me preguntó. ¿Me andábas buscando? Y con la voz entrecortada le pregunto: ¿vo...vo...vos s...s...sos...la Sisi...sisi...siguanaba? ¡Sí. Yo soy!, me dice. ¡Sé que me andas buscando. Date vuelta para que me veás bien! Y con el cereguete a dos manos, empiezo a darme la vuelta. Alcé la vista para verle su horrible faz, pero me llevo la sorpresa que era una mujer muy bella, piel morena, buen fundillo, pelo largo hasta la cintura, ojos almendrados, labios carnosos y provocativos.

Estaba vestida con un hüipil color blanco con refajo de todos colores. Una corona de oro con plumas de Senzontle adornaba su negra y frondosa cabellera. Le pregunté, todavía con un poco de miedo. ¿n...n...no me va...va...vas a hacer nada, nada, nada, nada, nada? Me dice, ¡que no, que no! ¡Estáte tranquilo que no te voy a hacer nada. Yo nunca le he hecho ningún daño a nadie. Éso de que ando asustando a la gente, y de que a los hombres los pongo brutos, son puros chambres que me han levantado las mujeres, que no quieren que sus maridos salgan a chupar guaro a las cantinas. Le digo, ya un poco menos nervioso. Mire doña Sigua, la ando buscando para ver si me concede una entrevista exclusiva para la página Cuscatlán.

Sabemos que usted es un personaje de leyenda, y nos interesa mucho saber de usted. Sus declaraciones las van a leer los salvadoreños en todo el mundo por medio del Internet. Saqué mi video cámara que había comprado en el Chiquero-allá por el mercado Central-, y todavía medio pis-pis empiezo la entrevista que me llevaría a la inmortalidad como periodista y antropólogo de fama internacional.

LA ENTREVISTA

Siguamonta, Siguampera, o símplemente La llorona.
-¿Y por qué anda llorando doña Sigua?-
-Que no te podes el dicho "El que no llora, no mama".
-Déjeme hacerle la pregunta de otra manera ¿por qué anda penando?
-Ando penando por el deporte nacional en general. Da pena los equipos y las delegaciones que mandamos a competir. Ya sea en las olimpiadas, juegos panamericanos, torneos de fútbol, etc. Sólo a hacer el ridículo vamos.
-¿Y es cierto que le quemó la canilla a su esposo Tonatiuh, el Dios Sol.
-Sí, pero fué en defensa propia.
-¿En defensa propia. Como está esa onda?
-Pues si como era el Dios Sol. Cada vez que me hacía el amor me quemaba toda las chiches, las nalgas, la pispocha. Así que decidí vengarme y le quemé la canilla, para que viera lo que se siente que le quemen el culifláis a uno.
-¿Fue por eso que él la condenó a vagar eternamente por los ríos y quebradas?-Sí. Pero me salío mejor la movida, porque ahora ando con el que me da la gana.-¿Y es cierto que vuelve locos a los hombres?
-Si y no.
-Explíquese mejor doña Sigua
-Sí, los vuelvo locos porque les hago un buen trabajo. Mejor que el de sus mujeres. Y no, porque no los dejo taráilos como Chico andá bañate, Te Pica, o Carrito.
-¿Y por qué se les aparece a los bolos?
-Porque los bolos son más fáciles de bajarles el billete. Además porque también me invitan a echarme mis Triquis. A mi también me gusta echarme mis semillazos de Smirnoff con maracuyá de vez en cuando.
-¿O séa que usted también taloneya?
-Pues si es que aquí en El Salvador está jodida la vida, y de algún modo hay que sacar para las tortillas.
-¿Y es cierto que les sale a las mujeres que van a lavar la ropa a los ríos?
-¿Y vos que les andás creyendo? Si ya nadie lava ropa en los ríos. Hoy las mujeres tienen lavadoras automáticas Hotpoint o Westinhouse que les mandan de los Estados Unidos.
-¿Y tuvo hijos?-Tuve uno. Se llama Xzipitl, Cipitín o Cipitío.
-¿Y es cierto que el Cipitío tiene las patas al revés. Que cuando parece que se va, es que viene. Y cuando viene, es que parece que se está alejando?
-¿Y el Cipitío vive con usted?-No, se fué para los Yunais porque aquí no conseguía chamba. Allá está trabajando de dish washer en un casino de Las Vegas, y desde allá me manda mis Dólares. Pero ya le dije que no me los mande por el correo porque se hueveyan el pisto. Que me los mande mejor de banco a banco.
-¿Y piensa seguir vagando por una eternidad?
-No, creo que me voy a meter a trabajar en una maquiladora y a estudiar computación el otro año.
-¿Y es cierto que se puede transformar en el animal que quiera?
-Sí. Me puedo transformar en zanate, en culebra, en tepezcuintle, en perico. En todo, menos en pescado.
-¿Y eso por qué?
-Son muy lambiscones y mañosos.
-¿Es por eso que ha sido tan difícil dar con usted. Porque toma la forma de cualquier animalito silvestre?
-Sí, no ves que por eso ya me lo pidieron para la selección de fútbol. Como es sapirulo, cabezón, tripudo y patas al revés; me han dicho que tiene madera de seleccionado. Dicen que lo van a poner de back central, para que salte a cabecear contra los negritos Haitianos y Jamaiquinos. Si no cabecea la pelota, por lo menos les va dar un cabezaso en los huevos. Y como tiene las patas todas chuecas, lo van a poner también para que ejecute los tiros libres. Si tira un centro, le va a salir tiro al marco; y si tira directo al marco, le va a salir un troncho de centro chanfleado al mechón de penal. Es cosa de estrategia futbolística , para engañar al portero contrario. Ya me pronosticaron que va a ser el próximo Mauricio Sinhuevos, digo, Cienfuegos
-Y se transforma en animal?
-Así es. En el día me transformo en cualquier animal. (Animal del reino animal. No animal del género de los humanos babosos, brutos o tarados) . Y en las noches vago por las pozas y charcas de los ríos.
-¿Y no cree que si deja de asustar a la gente su alma va a descansar en paz?
-¿Asustar a las gentes? Yo no asusto ni a un cipote de primaria. El contrario, hoy los cipotes son los que asustan a la gente, pués andan armados hasta los dientes con metralletas y pistolas de grueso calibre, y andan metidos en las maras estudiantiles desde que están en el kinder.
-¿Y no cree que si se mete a alguna religión su alma logrará estar en paz?
-Mirá. Yo de plano no créo en los curas. Así que la religión católica está descartada. Vinieron unos gringos, que querían que me hiciera mormona. Pero me salieron con la onda que tomar café es pecado; y yo no dejo mi cafecito con semita pacha por nada del mundo. También llegaron los testigos de Jehová a tocar a mi casa un Sábado bien tempranito. Yo sólo les compré la revista Atalaya y la Despertad para que dejaran de chunguiar y poder seguir durmiendo. Empecé a oír al hermano Toby, del Tabernáculo Bíblico, en el radio. Pero ese maistro lo único que quiere es pisto. Así que mejor me voy a hacer de la religión de Jonás.
-¿Y cuál religión es esa?
-¡Al que está jodido, hay que joderlo más!
-¿Y no cree que con un exorcismo los demonios que tiene adentro, se irán?
-Ya me hizo uno el cura Melcacho. Pero me pareció medio raro el exorcismo que me hizo.
-¿Y eso por qué?
-Porque me hizo que me desnudara, y él también se chulonió. Me dijo que me pusiera de culumbrón, porque iba a meterme el diablo en el infierno. Yo le dije que no era peperecha, y me dijo que tampoco él era cura. Se me montó, cómo cuando a uno lo llevan a cucucho, y empezó a hacerse para allá y para acá. Así estuvimos cómo por una hora. El terminó muy agotado, pero contento. Y yo seguí igual de amolada. Le dije que, cómo no me sirvió el exorcismo, por lo menos me dejara unos trescientos pesos por la sudada. Y me dijo que era yo la que tenía que darle su limosna. Y yo lo mandé, muy decéntemente, a comer chucho.
¿Y por qué asusta a las personas?
-Todas las mujeres asustamos cuando andamos sin Make Up.
-¿Y por qué tiene los ojos tan rojos?
-Es por el humo que echan los camiones y los buses. No ves que le echan la bocanada de humo en toda la cara a la gente, y a los motoristas les vale gorro. Por eso es que siempre ando mi Colirio Eyemo en la bolsa.
-¿Y las uñas largas?
-Las ocupo en defensa propia contra ladrones y mareros que viven en mi colonia.
-¿Y el pelo parado?
-Es la moda Hip-Hop.
-¿Y las chiches caídas?
-Es que se todavía están mojados mis brassieres Yolanda Desireé y los tengo tendidos en el alambre. Con estos cachimbazos de agua que han caído últimamente la ropa no se seca, por que no a salido el sol. Si no deja de llover pronto voy a tener que cambiar mi guarolita por un submarino para irme al trabajo.

De repente se empiezan a divisar sobre las aguas de nuestro bello litoral los primeros rayos del Astro Rey. Las nubes se vistieron de un color rojo-naranja que contrastaba con el azul-turqueza del mar. Una bandada de pelícanos se veía en el horizonte marino volando y pescando en fila india. La Siguanaba me dice, ya con la voz ronca:

-Mirá, me tengo que ir. No puedo ver los rayos del sol porque me empiezo a transformar en mujer vieja y fea. En fín, en lo que soy. En la horrible y temida Sigüanaba. Ese es mi destino y mi castigo. Por vanidosa, Tlaloc, el Diós del viento y la lluvia, me convirtió en un moustruo. Pués pasaba todo el tiempo viéndome mi linda cara en las aguas de los ríos y quebradas. Y descuidé a mi único hijo, Xzipitl. El pobre se la pasaba comiendo ceniza, pués yo no le hacía su atol de maíz, ni sus rigüas. Así que mejor te vas corriendo y no mires para atrás porque te podes volver loco de remate.

No me dijo ni dos veces. Salí hecho un pedo corriendo por los manglares del estero, pero me deslicé en una piedra lisa y me dí tamaño mamellazo en la chontotoca que me dejó inconciente por un buen rato. Me llegó a despertar el cipote y el maistro que andaban conmigo. "Don Memo. Don Memo." "Despierte. Despierte". Y les pregunto ¿On toy? ¿Que me pasó? "Sólo vimos que venía corriendo, como que lo venía siguiendo la guardia. Y paró las patas como que estaba metiendo un gol de Chilena", me dijeron. Así, ya me acuerdo. Es que me salió la Siguanaba y la entrevisté. Aquí en la máquina de video traigo sus declaraciones. Y los dos se vuelven a ver incrédulos, como diciendo, "a éste maje ya le dió Delirium Tremens el zangolote de anoche". No, no. Les digo. Miren, voy a retroceder la video-cámara para que la véan y oigan lo que ella dijo. Y la pinche cámara no funcionó. ¡Por las mil quinientas...! ¡Eso me pasa por andar comprando esas pinches pilas Ray-o-Vac, que no sirven!-me dije de nuevo. Pero yo les juro que la ví, y platiqué con ella, y la entrevisté. Hasta ya tenía planeado venderle el cassette a los de "Ocurrió Así", y salir en exclusiva en la televisión en el "Show de Cristina". No les estoy dando paja ni hablando guiri-guiri.

Les juro, por las cenizas de mi suegra, que la vi en persona. ¿Ya se murió su suegra?, me preguntó el cipote. No, le contesté. Fuma mucho. Pero es la mera verdad. Lástima que no tenga ninguna prueba de ello. ¿No habrá sido un sueño Don Memo? ¡No lo sé!, le contesté. ¡Pero todo me pereció tan real! ¡Pero eso ya no tiene importancia. La realidad es que la misión fué un rotundo fracaso. Levánten la tienda de campaña. Y molós pal carajo! Y todo empurrado y agüitado me senté en la piedra donde había entrevistado a ese personaje mitológico.

De repente oigo el canto de un Senzontle que revoloteaba sobre mi y que volaba hacia el Occidente, cómo huyendo de los rayos del Sol. En su pico llevaba algo que dejó caer a mis piés. Era una corona de oro y plumas de Senzontle. ¡La misma corona que adornaba la cabeza de aquella mujer morena y hermosa que la noche anterior decía llamarse Sihuehet! ¡Lo sabía, lo sabía! ¡La Siguanaba sí existe, aunque nadie me lo va a creer!-me dije. ¡Este regalo es la forma como ella me está diciendo que lo que pasó anoche no fué un sueño, o una pesadilla debido al licor!. Guardé la corona en mi bolsillo, y le lancé un beso de despedida al Sensontle-mujer-mito que se alejaba volando alegremente sobre los árboles de fuego de la campiña salvadoreña, dándole la espalda al Sol.

Y se acabuche, cara de cuche.

Por MemoRdiaz

Prestado de CUSCATLÁN
Tamen