1/21/2012

Un Salvadoreño en Palestina

Esto lo escribi hace exáctamente tres años, pero le pusieron 208 comentarios de sexo y otra  basura, iba a borrarlo, pero decidí mejor hecerle cortes, reajustes y repostearlo.
El Salvador sufrió una situación con trazos similares a la que el pueblo palestino sufre hoy. Mi terruño estaba en guerra y bien hecho mierda..., yo estuve en la mierda, pero no en la guerra, pero aún en la diáspora lo sentí en carne propia.

Los que nos tenían así jodidos entonces era un grupúsculo de familias oligárquicas, apoyadas por una Fuerza Armada a su servicio, y esta FA era a la vez armada por un ente extranjero para mantener ese status quo que le favorecía en mantener “estable” su backyard contra la penetración de su pariente y oponente ideología, todo con el chaveleo de la guerra fría.

Pero si existe algún trazo de similitud entre El Salvador y Palestina, la similitud para allí. En El Salvador, excepto por algunas docenas de "advisors", nunca tuvimos un tácito y visible invasor extranjero, la paja de los mercenarios cubanos ya se estableció que fue propaganda.


Considerado lo anterior mi mente entonces incurre en conjeturar Mi Tierra Cuzcatleca semejante a Palestina, para sentir en mi piel la Franja de Gaza y el West Bank y ponerme los zapatos de un palestino.

Me imaginé entonces San Salvador ocupado por un ente extranjero armado hasta los dientes y falaces aspiraciones biblicas imperiales.


Un millón de mis antepasados salvadoreños fueron expulsados para crear un mini estado invasor dentro del estado salvadoreño, decenas de miles fueron masacrados por el barbárico invasor y cientos de miles de salvaguanatruchas se esparcieron por centroamérica como refugiados, destinados a vivir en tiendas de campaña y champas provisionales por generaciones.

Debido al descarado arrebato de tierra patrocinado por una resolución de la ONU, la organización que comandan los blancos europeos y sus descendientes, la casa de mis tataras fue destruida, el lote de tierra confiscada, y después de más de 50 años de invasión y usurpación, yo y los míos vivimos en la extrema pobreza, completamente hechos mierda, que si no fuera por el alpiste que nos da la ONU, moriríamos de hambre, ¡sííí...! ¡los mismitos que impusieron los invasores sobre mi pueblo no nos dejan morir de hambre, pero no porque son buena gente, sino para taparle el ojo al macho!.

Los invasores, por ejemplo, después de masacrar y expulsar a los sonsonatecos, han creado la ciudad de Semilandia de los escombros de la destruida bella ciudad cocotera, ni una sola casa quedó en pie, todo fue arrasado y reconstruido desde las simientes con el pijo de dinero regalados por "occidente".

En la capital, y en otras ciudades grandes que no han destruido del todo, han creado colonias o asentamientos donde sólo permiten vivir familias de los mismos invasores, estas familias son traídas de otros países con todos los gastos pagados y trabajo asegurado con tal que se vengan a vivir a la tierra invadida.


Ellos tienen lo mejor: agua potable, electricidad, teléfono, lujosas viviendas, shopping malls, escoltados autobuses para llevar sus hijos a las clases de piano o de karate, etc..., todo esto gracias a más de seis billones de dólares anuales con costo total que el país en el cual yo vivo se lo da completamente gratis y libre de impuestos, o sea 12 mil dólares al año para cada uno de los 5 millones de invasores (un total de 108 billones de dólares regalados desde la creación del mini estado invasor)... allí va parte de mi dinero como pagador de impuesto en mi diáspora.

Estas colonias construidas descaradamente en tierra robada están protegidas contra el potencial natural ataque de mi pueblo por cercas de hasta cinco mil voltios de electricidad, o enormes muros de granito, hierro, y alta tecnología en detección de intrusos, y si no basta pues allí está un entero regimiento de soldados invasores, con tanques y aviación que mi dinero les ha dado, cuidando la seguridad de la colonia contra los ataques de mi pueblo cuzcatleco por recuperar su tierra y posesiones robadas.

Yo vivo en la colonia Santa Lucía en Ilopango, pero para ir a estudiar a la U, o ir a visitar mis parientes y amigos en la colonia Zacamil, tengo que agarrar el bus, pero también tengo que portar un carné especial que reporta hasta mi IQ, y tiene que ser visible..., lo más repugnante es tener que pasar los humillantes retenes y esperar por horas para llegar a que lo registren y poder pasar.

Estos retenes, son como hoy la dolarización, han hecho la vida imposible para todos, y conseguir o crear empleos es hacer malabarismos. Todo esto se empandilla y me obliga a que vaya a trabajar de cholero en las ciudades o en los cultivos de los odiados invasores, yo lo hago porque ni modo, eso o muero, pero albergo la esperanza de un día poder recuperar lo mío y vengar con creces de todo lo que nos han hecho.

Para la creación de estas colonias invasoras confiscaron la tierra a mis tíos que cultivaban árboles de olivo, todo fue arrasado aunque para ello no importara que mi tío y su familia se murieran de hambre al quitarle su fuente de ingresos.

Cuando una vecina embarazada se le llegó la hora de dar a luz su marido la llevó al hospital, pero en el tercer retén, después de esperar casi dos horas para llegar y ser inspeccionados, y mientras su marido se tenía que desnudar para mostrar no andaba armado, los dolores de parto de la mujer se incrementaron, el soldado sionista invasor comenzó “suavemente” a golpear el vientre de la parturienta vecina para asegurarse que no mentía,... los golpes con la culata del rifle M16 ocasionaron que el cérvix de la mujer se dilatara totalmente y el recién nacido fue expulsado por las repentinas contracciones del útero... El bebé murió poco después por infección y la vecina murió de sangramiento...


Los soldados invasores dijeron como dijeron los nazis: ellos sólo habían cumplido órdenes, o sea, retenerla hasta que pariera allí, así muriera la máquina de hacer “terroristas” y un “potencial terrorista” más.

Rápidamente tuve que quitarme los zapatos palestinos y volví a la realidad antes que yo mismo muriera de rabia.

¿Porqué nos quieren hacer creer en pajaritos preñados cuando dicen que el invasor opresor “tiene derecho a defenderse”? ¿Qué puede hacer un pueblo desarmado, humillado y masacrado por una ocupación extranjera? ¿Será terrorismo luchar por recuperar lo robado y alcanzar libertad e independencia aún dando nuestra propia vida?...

Habría que estar pendejizado para tragarse toda la paja anterior, pero bueno, de acuerdo al mundo de los pensantes y a la media de los sionistas y lacayos, lo de arriba es valedero.


Un millón de dólares diarios recibieron los opresores de El Salvador en su masacre de 80 mil salvadoreños mientras yo vivía en la diáspora y pagaba impuestos... Como taxpayer en la diáspora, yo subsidié la matanza de mis hermanos salvadoreños por lo cual yo ya pedí perdón, y he hecho, y sigo haciendo, lo que más puedo por accionar ese perdón...

De la misma manera hoy estoy subsidiando el Holocausto Palestino que estamos viendo y se está sucediendo, nadie me lo ha contado e impuesto creer a huevos.

Por lo que, por asociación, y como taxpayer, pero en contra de mi conciencia y voluntad, yo soy también un genocida criminal de guerra y culpable del Holocausto Palestino...

Por esto yo le pido perdón al Pueblo Palestino.


Tamen
Enero/2009