1/30/2012

Desde La Diáspora: El Verbo No Ser

Llegué a comprar unos volados al almacén Office Depot en Houston. Cuando me tocó pagar hallé un hispano de cajero, el vato se veía cipotón y aburrido, en su ID colgando en su camisa decía que su nombre era Juan Martínez.


-Buenos días, ¿qué tal Juan? –Le saludé en español.
-Fine, and you? –Contestó secamente.
-¿Sabes hablar español?
-Little.
-No jodas pues hablemos en español, saber dos idiomas es una ventaja.
-We speak english in America, I don´t need it. I was born here, anyway.
-Pues tengo malas noticias para vos. Por muy bien que hables inglés y tengas ese pedazo de papel que te hace ciudadano, los anglosajones, especialmente de Texas, nunca te van aceptar como suyo. Punto.
Tengo 30 años de vivir en este país y encuentros como éste los he tenido siempre: latinos que reniegan su origen porque se piensan “americanos”.
En 11 años en Houston he hallado muchos más y peores de esta clase de “latinos” que en 19 años en Chicago. He observado que entre más cerca de México viven, el hispano (más remarcado en mexicanos) esconde más su lengua natal y su origen.
Lo funny del volado es que el anglosajón está aprendiendo español en cantidades impensables hace 20 años, y el idioma español se está expandiendo más rápido que el inglés.
Tanto Chicago como Houston son ciudades oficialmente bilingües. Uno se encarama al subway de Chicago, o buses de la CTA, los rótulos direccionales están tanto en español como en inglés. La alcaldía tiene operadores para servicio en español, lo mismo en Houston, LA, NYC…
Sin tanta mierda hasta para votar el sistema electoral es completamente bilingüe.
Estoy seguro que Juan es cajero precisamente porque se supone es bilingüe y el enorme sign atrás de la caja decía precisamente en español e inglés: “hablamos tu lengua”.
Siempre he estado de acuerdo en que la educación bilingüe debía ser limitada hasta tercer grado. Entre más joven se llega a USA más rápido se aprende inglés, y por ser el idioma de la mayoría acepto que inglés debía ser aprendido a huevos si se quiere progresar en esta nación…, pero no concuerdo renegar de mi origen y mi idioma.
Procreamos tres varones en gringolandia, un primogénito nacido en el terruño que llegó de 16 meses, y otros dos nacidos en Chicago. Cuando mi primogénito iba a tercer grado mi segundogénito (menor dos años) iba a primer grado, con mi esposa notamos que no hablaban inglés, sólo español.
Mi múcura me lavó el coco para que fuera a la escuela a “indagar” por qué no hablaban ni papa de inglés los chavos. Me recibió una señora ecuatoriana, teacher de mi primogénito en tercer grado, y ella me hizo esta valiosa profecía al contestar mi inquietud: “cuando lleguen a High School usted va a pelear con ellos porque hablen español”.
Exactamente eso fue lo que pasó.
Tuve que imponer la ley en mi casa que allí era territorio cuscatleco y solo se hablaba español, pero permití hablaran sólo inglés cuando fuera del territorio pipil. Coloqué un rótulo a la entrada del living room enfatizando que la ley aplicaba para los demás miembros de mi familia que llegaban a visitar.
Inicialmente mis gorilitas rezongaron y me expusieron las mismitas excusas que Juan Martínez del office Depot me dio para renegar del español…. Yo les di las mismas razones que le di a Juan y una más esencial: es nuestra lengua natal y en la casa debíamos hablarlo para no olvidar.
Yo sabía que entre ellos dos, con sus primos por teléfono, afuera de guanacolandia, o con su mara de la escuela, inevitablemente ellos sólo hablaban inglés.
Cuando la ceremonia de mi ciudadanía estadounidense la familia era mi esposa y dos de mis tres hijos (el benjamín aún no nacía), uno estaba en High Scool y el otro en Middle School, o Plan Básico, y el juez gringo que nos juramentó como nuevos ciudadanos nos dijo en inglés que nunca debíamos olvidarnos de nuestra lengua materna y enseñársela a nuestros hijos en la “santidad del hogar” para que no se pierda el idioma, tradiciones y costumbres.
Cuando el juez finalizó volví la cabeza para ver a mis dos hijos, estaban sonriendo, y me miraban como diciéndome you were right, dad.
Yo me sentí culón.
Tamen
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