12/13/2011

Masacre en El Mozote

El compa Carles Puyol, quien participa con comentarios en la dinámica del blog, me ha enviado esta colaboración que hace saber escribió en 2003 con motivo del aniversario de la Masacre en El Mozote. Carles me ha pedido compartirlo en el blog y por primera vez en los casi cuatro años del blog Cuscatlán publico a un colaborador. Gracias por escoger el blog Carles!


Aniversario de la masacre en el Mozote

Ayer, El New York Times publicó un artículo con motivo del reporte Valech en chile, que detalla la indemnización a las víctimas de la represión y tortura por la dictadura Pinochet respaldada por los Estados Unidos en los setenta.

El articulista es Rafael Gumucio, hijo de una de las víctimas que sobrevivió la brutalidad de las torturas y que fue liberada.

Lo interesante del articulo( que originalmente fue publicado en español en el periódico Ultimas Noticias en Chile) es que Rafael hace una apreciación diagnostica del trauma que significa para una sociedad ser víctima de un proceso de “extremo  refinamiento cultural y científico que definitivamente no es producto de arranque de locura o desenfrenada criminalidad” como fue la represión y tortura institucional que nuestros pueblos sufrieron en esos años; científicamente se ha comprobado que las víctimas de tortura sufren la atrofia del sistema límbico, que es la parte del cerebro que procesa las emociones y la victima se convierte en un enfermo emocional, en un alguien que no puede expresar sus emociones adecuadamente; imaginémonos lo que sucede a nivel de sociedad en donde un alto número de sus miembros ha sufrido directa o indirectamente esa tortura, porque recordemos que no solo sufre el torturado o el asesinado sino que toda su familia, el vecindario, los compañeros de estudio, de trabajo, amigos etc. En consecuencia la sociedad  queda enferma.

Gumucio en su artículo relata que él se hizo el muerto cuando la guardia vino a su casa a capturar a su madre, el era solo un niño, pero pretendió estar muerto para evitar que se lo llevaran a él también y él describe que desde entonces parte de él ha estado muerta, ahora el es un adulto y su madre una profesora universitaria jubilada.

Ahora imaginémonos el sentimiento de culpa generado cuando uno sobrevive mientras sus compañeros pagan el máximo sacrificio, como me sucedió a mi cuando logre salir libre de Mariona después de haber sido desaparecido por la policía nacional por varias semanas, no fue un motivo de alegría, fue mas de angustia de dejar aquellos con los que compartí las penurias del encierro y con algunos la humillación de la tortura cuando nos tuvieron en el cuartel de la desaparecida policía nacional, es la sensación de abandono, de culpa por el privilegio de ser liberado del suplicio, del que nunca me he podido liberar a pesar de los anos.

Refrescando la tragedia del Mozote, que todos sabemos que no fue la única, solo me imagino que tan traumados están los sobrevivientes de esos caseríos y pueblos, los que no tuvieron la oportunidad ni siquiera de responder a los disparos y las bombas desparramados sobre ellos.

Para muchos ayudo la catarsis de enlistarse en la insurrección, pero acordémonos que no fueron muchos, además los que tuvimos esa oportunidad todavía llevamos en la mente y el Corazón la imagen del compañero caído, del herido, del secuestrado, del desaparecido etc.

El haber leído ese artículo me ha llevado a la reflexión de que en la actualidad la sociedad salvadoreña está enferma, nos convirtieron en un conglomerado de masoquistas, que aun sabiendo que los mismos que nos gobiernan son los mismos que nos torturaron y masacraron en el pasado , seguimos votando por ellos manteniéndoles en la posición de poder decidir por nuestras vidas como un acto de resignación, ya que los posibles redentores de nuestra sociedad posiblemente padecen el mismo mal y no encuentran el camino porque se han encerrado en su propia concha de protección política donde se sienten seguros y perpetúan su paranoia que no les permite adaptarse a los cambios de la modernidad política participativa.

Chile es ahora la gran esperanza, el ejemplo a seguir, a buscar la reivindicación, la justicia de la indemnización no monetaria, sino la más importante, la moral, para ser libres de buscar un futuro mejor para el conglomerado, porque en una sociedad enferma como la nuestra de nada sirven los doctorados, licenciaturas o tecnologías si no se comparten con la sociedad, nuestras universidades( si a muchas se les puede dar e se título) han caído en un letargo patológico, están casi en el anonimato(?Donde está el análisis científico, la participación popular?), en cambio se siguen manteniendo vivos los aparatos de represión(léase ejército) ya caducos e innecesarios en esta época, y todavía nos dejamos imponer políticas en la misma dirección(léase “mano dura”.

?Cuando vamos a tener esa terapia de liberación, cuando vamos a ser capaces otra vez de oponernos al insulto de los que se dicen fuertes, cuando va a aparecer ese terapista que sea capaz de ganarse la confianza de este pueblo enfermo?

Ya nos mataron a varios, pero todavía hay esperanza, Felíz Navidad y Próspero Año Nuevo pueblo.

Carles Puyol, escrito en 2003 a propósito de un aniversario más de la masacre del Mozote.