martes, diciembre 06, 2011

El Cerco



Un día, a mediados de los años 70s, me encontraba en la Universidad buscando un libro en la biblioteca, cuando en la entrada de la facultad de medicina, en la placita "Salvador Allende", me encontré al “Zarco”, un compañero que conocí en Áreas Comunes estudiando Agronomía.

-No querés tomar un poco de 'kicapú', ¡está rico, probálo!... -ofreció al verme.

Había un garrafón de agua cristal lleno de líquido anaranjado, y en cono de papel para minuta me sirvió un poco, y yo lo tomé... ¡Puro jugo de naranja!... Llegaron otros compañeros y se echaban su cono, mientras él los arengaba para ir al desfile bufo, y así, 30 minutos después, yo estaba en mi cuarto cono y me sentía zapatón, casi a pija... ¡y picado!... ¡pero se había acabado la garrafa!.

-Vamos al desfile bufo, va'star vergón, la reunión es en el Paraninfo, allí hay más kicapú -me dijo.
-"Otro par de conos y me safo" -me dije dándome paja yo sólo, ya picado.

Al llegar a la plaza enfrente de la Biblioteca y el Paraninfo, había reunido casi dos mil personas, todas usaban disfraces, maquillajes, pero ninguno mostraba su cara. Había escobas, escusados, peroles, trompetas, burros, bueyes, cuches. El desfile Bufo era una tradición de los estudiantes universitarios que se inició años atrás. Una crítica en "desfile-sátira" al régimen de la época.

El Zarco me dio una peluca y me serví más kicapú. Salió el desfile a las doce del mediodía por la 25 Avenida, luego Rubén Darío, hacia el centro de la Capital. El Zarco era el encargado del kicapú, el cual iba en una carreta jalada por una yunta de bueyes pintados de rojo. Yo vi tres cajas en esa carreta que estaban bien tapadas... ¡pero no se me ocurrió preguntar!...

Me preocupaba que hubiera suficiente kicapú y de eso vi cuatro garrafas llenitas. Me comencé a sentir carón y picado, quizá medio a verga, pero aún consciente... ¡Este kicapú era deliciosamente adictivo!...

Al llegar a la Fuente Luminosa, enfrente de la embajada yanqui, y del edificio “curveado”, el desfile se paró para el ya tradicional lanzamiento de botellas, piedras y otros objetos a la embajada, hasta aquí pareció todo "normal", pero alguien lanzó un cóctel Molotov que aterrizó a unos dos metros de la puerta principal de ésta. La gasolina generó fuego e inmediatamente todos vimos cuando dos "cheles marines" parapetados en la terraza del edificio, se pararon y dispararon su M-16 al aire. La mara no se ahuevó y más cócteles siguieron... ¡De pronto!... dos tanquetas y muchísimos cuilios aparecen a ambos lados de la 25 avenida cerrándonos toda salida.

-Ayudáme, me dice en ese momento el Zarco, yo no lo escuchaba, mi adrenalina me advertía en el huevo que me había metido y medía la situación, luego me di cuenta, muchos vinieron con mochila en mano, destaparon las extrañas cajas y agarraron pistolas y cócteles... ¡Eso había en las cajas!... El Zarco me dio una mochila y viéndome apendejado me dijo: -Agarrá lo que podas que tenemos que agarrar guinda.


Estudiantes armados empezaron a disparar a la policía y fue cuando sucedió el despelote. Con el Zarco corrí a refugiarme al edificio curveado que había enfrente de la Fuente Luminosa, tres chotas cerraban el paso, hacia allí tiró el Zarco aquella botella de Tic Tác llena de clavos y gasolina con un pedazo de trapo como mecha, ¡al estrellarse en el carro explotó y llamarada de fuego salió!, entonces salimos en guinda.

Llegamos sudando y pálidos a la colonia Universitaria Norte sobre el Boulevard de los Héroes, nos sentamos a descansar, la guinda de 10 minutos nos había agotado... ¡Y la pija se me había ido!
-Tenemos que llegar a la U porque aquí estamos copados, -me dice el Zarco mientras estábamos escondidos tras un muro de piedras en una casa en construcción.
-¿Dónde está tu pistola? - pregunta el Zarco
-¿Cuál pistola?
-¿No has registrado tu mochila, sabés cómo usarla?

Adentro de la mochila habían dos cócteles Molotov... ¡Y una escuadra que de nueva relumbrada lo plateado!... Yo me asusté.
-Prefiero no usarla.
El Zarco me mira extrañamente y replica:
-¿Te estás aculerando?, mirá, estamos en un huevo, si nos agarran nos torturan, nos matan o desaparecemos, ques la misma mierda, vas a tener que usarla, sí se da el caso.

Casi una hora de estar escondidos, habíamos visto pasar una tanqueta con rumbo a la U. Después de media hora empezamos a caminar en pequeñas calles que corren paralela a la de los Héroes. Nunca se me ocurrió que la U estuviera cercada, los militares nunca habían hecho algo así. Todas las calles aledañas a la U estaban cerradas al tráfico, hacía rato que no se veía un solo bus o carro, ¡mucho menos un alma caminando esas calles vacías!... ¡Estábamos solos!... Pero en lugar de irnos a la seguridad de nuestras casas, el Zarco y yo decidimos romper el cerco, no para salir, sino para entrar en él.



Trepamos la cerca del Instituto detrás de la piscina; lo ancho de la cancha de fútbol separaba la piscina del edificio principal del plantel que yo conocía muy bien, allí estudié mi secundaria. Llegamos unos 20 metros del cerco malla ciclón que separaba la U con el Instituto, y que en secundaria acostumbraba trepar cuando llegaba tarde al Instituto, esta vez sería al revés..., cuando ¡de repente!, oímos la primera ráfaga, nos tiramos al suelo y vi una tanqueta escondida cerca del edificio principal, al otro lado de la cancha, y un Guardia Nacional, subido en el techo, señalaba a cinco o seis “beneméritos” abajo, donde estábamos nosotros...

¡La "Benemérita" venía corriendo hacia nosotros!. ¡No había salida, aquí morí pensé ese momento!. Otra ráfaga se oyó a lo lejos y vi a los Guardias tirarse al suelo, nosotros seguíamos en el suelo, pero desde donde estábamos podíamos ver hacia abajo, a lo lejos, como 100 metros... ¡El cafetín de AGEUS!

-Son los de la U que nos cubren, corramos.-me dice el Zarco.

Y vi al Zarco correr hacia El Cerco, que quedaba en bajada, y era de unos cinco metros de alto, con púas, vi al Zarco saltar, evitar las púas, y cuando ya iba a caer al otro lado me vio, quizás vio terror en mi cara pues me gritó

-Corré, no te aculerés... ¡Y desapareció de mi vista!

Yo estaba en pánico, jamás había estado tan cerca de la muerte. Pero las palabras del Zarco me despertaron y me levanté dejando la mochila en el suelo, y corrí los 20 metros que me separaban de El Cerco. La balacera arreció y ya no sabía quién disparaba a quién, yo sólo corría, pero por vez primera en mi vida, oí ese zumbidito que una bala hace al pasar cerca de uno... ¡Y que tan bonito se oye en las películas!... ¡Un sonido que jamás olvidaré!...

Llegué al cercado, salté para alcanzar las púas, la balacera ensordecía, pero sin importarme las púas -quizás ya ni mi vida- salté los casi cinco metros al suelo, amortigüé la caída con mis manos y pies, pero mi frente golpeó el pavimento; por escasos segundos me sentí de nuevo a verga, en la luna, pero el grito del Zarco me despertó.

-Por aquí, detrás de los carros.

Eran 10 metros más para la salvación, líquido mojó mis ojos y creyéndolo sudor me lo limpio con la manga de la camisa: ¡Era sangre!. Me había partido la ceja derecha y un chorrito de sangre se derramaba a mi cara... ¡Pero corrí!.. Llegué donde el Zarco agazapado detrás de un carro con vidrios y carrocería balaceados. Allí permanecimos media hora más, sin hablar, sin movernos, sólo oyendo la balacera. Entonces me di cuenta que había individuos con mochilas, ametralladoras, pañuelos que medio cubrían sus caras.

Todos estaban detrás de una barricada rápida de carros estacionados que habían hecho en el parqueo del cafetín de AGEUS. Allá, en el cafetín, habían muchísimos más que nos hacían con sus dedos la letra "V" de ¡¿Victoria?!.

La balacera paró a la media hora pero nadie se movía de sus puestos. Otra media hora pasa, ya son casi las cuatro y media... ¡Más de cuatro horas de angustia provocados por mi sed por alcohol!.. Yo seguía sangrando copiosamente y me lo tapaba con el pañuelo blanco, éste estaba empapado y me empecé a sentir débil... ¡Entonces perdí el sentido!.


Desperté en una camilla en un cubículo bien pequeño, afuera estaba oscuro, el reloj Pílsener de pared marcaba las seis y media de la tarde.

Me levanté a tomar agua y "miar", entonces vi a través de la ventana y me di cuenta que estaba en el cuarto pegado al cafetín de AGEUS, ¡La Barbería!, los que parecían estudiantes, habían hecho una barricada de carros, estaba algo oscuro pero vi siluetas que me decían que había gente allí.

Me dieron ganas de cagar y me toqué las bolsas por un cigarro, milagrosamente hallé uno quebrado y ensangrentado, pero lo encendí y me senté en la taza... y en la pared del pequeño baño decía ésto:

No hay nada más singular
que las ganas de cagar
con un cigarro bien encendido
queda el culo agradecido
y la mierda en su lugar...

Sentado en la taza con el Delta encendido recuerdo que entonces recapacité. ¡Estoy cercado¡ ¿Qué habrá sucedido?. En ese pequeño baño maduré la situación sin pasiones aunque con temor, pero estoy seguro que todos los que estábamos en el campus sentíamos temor a la muerte esa noche... ¡En las trincheras no hay ateos!...

Al salir encontré al Zarco, me dijo que no se sabía cuantos pero había varios muertos, y hay heridos dentro del campus, como en el Rosales. Que había negociaciones por intermedio del arzobispado con la "dictadura" para levantar El Cerco y permitir los heridos salir y ser debidamente atendidos, que los militares quieren saber los nombres y rindieran las armas los casi 200 "subversivos" armados dentro de todo el campus. Como era vacación de interciclo habíamos pocos estudiantes.

Entonces me acordé ¿Y mi cartera? Me registré y nada... ¡La había perdido! ¡Allí estaba mi cédula, carné de la U!... ¿Y si la encontraba la cuilia?. Entonces me estremecí a la idea que llegaran a la casa a buscarme para matarme, como estaba sucediendo casi diariamente.

A la medianoche los vehículos militares alrededor de la U arrancaron y se fueron. ¡Habían levantado El Cerco militar!. Luego llegó un vehículo de la Cruz Roja a avisarnos que El Cerco estaba levantado pero sugerían que esperáramos hasta mañana de día para salir. Todos estuvieron de acuerdo y allí dormí en una silla de la barbería.

A las seis de la mañana empezamos a salir de dos en dos... Así llegué a mi casa a las ocho de la mañana de ese día de la violenta década de los 70s.

Tamen
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9 comentarios:

  1. Otra buena anecdota Tamen. En esa epoca el que no se vió envuelto en una o más de estas situaciones era porque vivía en otro país o solo tomando siestas pasaba, la convulsión política siempre se vivió a diferente intensidad hasta rebalsar el vaso y llegarse hasta la lucha armada.
    Catorce años tenía yo cuando me reclutó un militante del PC que vivía en mi colonia.
    Mis tatas ni sabían en lo que yo andaba, cursaba tercer curso de plan básico en el Nacional('69) y ya habían conatos de organización de la AES para apoyar al Magisterio en su movimiento.
    Se venía el Primero de Mayo, día de la celebración De Los Trabajadores.
    Me pusieron en una célula de pega de posters alégoricos a la fecha con dos compas más(El Chero que me había reclutado y otro compita también mayor que yo).
    Como estrategia si vivías en el sur de la capirucha te mandaban al norte, no deberías de llevar identificaion y se hacía de noche, comenzando a las nueve.
    Tomamos la ruta 10 por el zoológico y nos bajamos en la calle del mercado en Ciudad Delgado. Uno era la periferia, otro llevaba los posters y otro el cumbo del engrudo.
    Ya las calles se miraban bastante vacías, solo uno que otro bolito o señoras cerrando sus puestos de venta; empezamos en los postes, el del engrudo metía la mano en el cumbo, lo esparcía en un poste del alumbrado lo mas alto posible y yo pegaba el poster, mientras el otro compa vigilaba cualquier movimiento sospechoso, lo estabamos heciendo rápido y eficientemente, cubrimos unas tres cuadras, cuando vimos un chevrolet negro pasar y compa del engrudo dijo -Puta hay va la jura!- Apresuramos el paso en sentido contrario a la dirección en que se despalzabe el carro, yo dejé el rollo de posters detrás de un barril lleno de basura y el otro el engrudo y los tres nos metimos en un callejon oscuro y nos damos cuenta que terminaba en un muro de ladrillo, yo alcancé a darme cuenta que tenía botellas quebradas en todo el tope simultaneamente nos envolvió la luz brillante de un carro que violentamente se paraba a la entrada del callejón.
    Por instinto de supervivencia corri hacia el muro, ni me di cuenta que hicieron mis compas, sonaron balazos y gritos.
    Cuando sentí, ya iba cayendo al otro lado del muro a travéz de un enorme palo que me golpeaba la cara , los brazos y una rodilla(Que me dolió)con ramas y hojas, caí en lo que parecía ser el patio de un mesón a oscuras, me levante rapidamente, oía ladrar chuchos por todas partes y vi que estaba un zaguán abierto corrí hacia él y salí a la calle, para mi suerte venía un bus de la ruta cuatro, le hice parada y me subí corriendo, no me hallaba el pisto en la bolsa, el motorista me miraba curioso(He de haber tenido una cara de susto de puta madre).
    Cuando me fuí a sentar en asiento del fondo del bus casi vacío, me dí cuenta que sangraba de un brazo, tenía un chajazo como de 3 pulgadas que debí habermelo hecho en los vidrios del muro.
    Llegué a mi casa como si nada, ya no sangraba del brazo. A todo esto era como la media noche y ya todos estaban acostados. Yo se suponía que había andado en una reunión del equipo de fútbol de la colonia.
    Este fué el primer susto por andar organizado. Menos mal lo estoy contando.
    Volví a ver los dos compas varios días después vivitos y coleando para una reunión de evaluación de la actividad, en donde nos cagamos de la risa contandonos como nos libramos de esa. Todos nos saltamos el muro pero uno se quedó en el palo que era de aguacates, el otro salió por el zaguán despues que yo lo hice. Y se acabuche...

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  2. jaja carles al fin te destapaste que sos del pc, con razon te fuiste en guinda a refugiar a nicaragua, porque en los frentes de guerra nunca te vi ni en guazapa ni en los cerros de san pedro que era donde tenian columnitas los del pc-fal, en esos campamentos la fal solo guerrilleros de origen campesinos estaban en el centro de nuestra zona controlada porque las fal no tenian capacidad de control de zona eran tres pelones, asi que tambien estaban refugiados en nuestra, cuando tenian algun herido los de la fal lo llevaban a nuestros hospitales de las fpl, asi que para que querian medicos en el monte, ademas los de las fal solo atacaban a los chaneques del san jose guayabal, nunca se tomaron un pueblo, ni siquiera perulapia donde apenas habian 5 guardias, las fal nunca hicieron un buen desvergue, raro que sacaran heridos porque no combatian y los heridos que tenian eran porque ellos solos se metian un pijazo para quedar lisiados y ya no los mandaran a atacar a los chaneques del guayabal. Pues te invito a que platiquemos veni al 1316 y preguntas por Dragonov y hablamos a ver si es cierto todas las pajas que decis

    y helicopteros huey, no habian en 1979 esos llegaron en el 81 para apoyar a los BIRI
    Dragonov-Guazapa

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  3. Pero desde 1975 el salvador tenía helicopteros artillados, yo trabaje de aprendiz en la fuerza aerea en 1975-77 y les daba mantenimiento. eran pequeños, no eran huey, pero estaban artillados.

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  4. Puta hoy todos fueron y todos saben de todo, vergon los que quedaron vivos y estan contando sus pasadas, lo demas hay quedo pa la historia.

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  5. jajajajajajajajjjajajajj... cabal hoy todos estos majes anduvieron de guerrinches.

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  6. bien dicho que son revolucionarios de cafetin de la U todavia viven en el pasado nuan ebolucionado

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  7. No hay duda que algunos han quedado traumados y siguen peleando en su microcosmos, necesitam terapia muchachos, se ve que ni se toleran ustedes mismos...haganlo por su bien y el de la sociedad que tiene que aguantarlos.

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  8. el que escribe un blog puede recibir felicitacion o critica, si escribe historia debe decir la verdad porque se expone a ser corregido. Si es ficcion debe decir que es ficcion. Cuando se manipulan los hechos historicos se convierten en panfleto y propaganda, sin ningun valor,y el que escribio queda como pajero.
    el comentarista que inventan pajas solo se expone a quedar en ridiculo.

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  9. Anónimo 12:48. ¿Y vos qué crees?, ¿mi "historia" es la neta o es pura paja?... para mi no es historia porque no soy historiaador sino un pinche bloguero...Es mi experiencia la que escribí, yo pongo los hechos que la rodearon como yo lo percibí, es parte del lector escudriñar si lo que escribí es la neta o es paja, o semi paja o semi verdad... todo escrito podría tener esos componentes... es lo mismo que cuando escríbe un artículo un profesional de la información, o un reconocido novelista, ¿el reportero nos da paja o dice la neta, o más o menos?, ¿el novelista cuenta la verdad o arregla la verdad? ésto se aplica más sobre el historiador y la mía no es historia, es experiencia personal que comparto... Yo no tengo porque clarificar si es ficción o realidad... es mi experiencia tal como la viví... Estas experiencias las escribí en un diario personal que llevé en los 70s. es todo lo que puedo clarificarte hermano.... Y tengo un pijo más.

    Gracias a todos por leer y participar!

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