6/26/2013

Desde La Diáspora: Carlos Santana


Septiembre de 1973 fue año clave para un vato loco de 19 años. Más vergón aún, finalmente el fraudulento Coronel Arturo Molina anunciaba la reapertura militarizada de la Universidad Nacional para el tres de octubre.
Me había graduado hacía dos años en la Promoción Che Guevara 1971 de INFRAMEN. Fue la última graduación con el viejo sistema de dos años de bachillerato eliminado por Béneke y recibí el título de bachiller en "Ciencias, Letras y Matemáticas" en una revolucionaria ceremonia el dos de Junio de 1972, en el cine Libertad.
Todas mi miras y sueños era entrar a la U, una perras ganas de estudiar medicina y ser universitario. Ya había pasado el examen de admisión de un día entero en enero, estaba listo, y aunque ya tenía cinco meses de haber comenzado a fumar, no bebía ni le ponía a la mota, había probado y no me gustó…, era un vato cuadrado porque para entonces casi toda la mara le ponía.
Entonces llegó la debacle
En marzo de 1972, gracias al Gran Fraude, arribó como presidente el fascistoide coronel Molina a la presidencia, y a escasos 18 días de tomar cargo, el 19 de julio de 1972, envía al ejército a tomarse la Universidad.
Ya he contado que cuando recibí la noticia a la una de la tarde ese día, me encaramé al techo de mi casa, bajo la sombra del palo de guayabas peruleras de mi tata, y me puse a chillar.
La U pasó cerraba y siendo destruida por el complejo militar/oligárquico/gringo por 14 meses. Molina anunció la reapertura para el tres de Octubre.
Tuve un año sin hacer ni cojones, pura huevonera, y de vato cuadrado me promoví de vato loco.
Me dejé crecer el pelo, empecé a usar pantalones acampanados y camisas tipo Joe Cocker, toda mi mara le ponía así que principié a ponerle a la mota también…, el uso del cannabis se había regado en mi colonia Santa Lucía.
Pero entonces en el terruño la marihuana era heavy drug y ser devanado por la cuilia con una lata de 20 vergas era salir en primera plana, o ser enchuchado por un join de a colón era un escándalo entre la rucada de vecinos y un colorazo que nunca se quitaba.
Comencé a oír a Santana, Black Sabbath, Led Zeppelin, Cactus, Jethro Tull, Vanilla Fudge, Moddy Blues, Iron Butterfly…, o sea, lo que mi mara llamaba "música subterránea" porque eran rolas que no se oían ni en La Femenina.
Me enculaba decir que las cumbias eran para las choleras y las rancheras para los jinchos.
Entonces comenzaron anunciar en La Femenina, 1080 y en el "punto alegre del cuadrante" la llegada de la banda de Carlos Santana a El Salvador el 28 de septiembre de 1973… ¡Una semana antes de la apertura de la U!
Hacía seis años había ido a ver a Benny y Los Yaki de México al gimnasio y pensé ya la tenía hecha…. Pero esta vez era Santana Band de Woodstock, la lica y el soundtrack aún sonaba y tenía prestigio entre la mara.
La entrada al gimnasio iba a costar tres colones en Platea Alta, aunque vivía en lipidia yo comencé a talonear la feria. Unas cuantas libras del pasquín de quiquito y botellas vacías de Tic Tac, Espíritu de Caña y Muñecoff, consumo de mi tata, me sacaron de agüite.
Llegado el día del concierto íbamos al show de las 5 pm., ocho vatos…, mi mara… y una bien alivianada lata de monte de 20 vergas… Pero nos bajaron porque Santana no fue lo que todos esperábamos.
Para empezar, sólo el baterista había quedado del grupo original de Woodstock. Chepito Áreas, Greg Rollie, Carabello estaban ausentes… y excepto por Samba Pa Ti, que no vi porque la tocaron en el concierto de las 8pm, Santana sólo música del álbum Caravanserai tocó en el concierto de las 5pm, una música jazz-rock bien diferente a la pegajosa salsa-rock del tradicional Santana.
Para nosotros fue todo un bajón.
Salimos bien pedos pero no satisfechos, al llegar a la colonia la mara me hizo sacar mi guitarra y nos fuimos al "mirador secreto" con un bote y la resaca de la lata.
¡Juventud Divino Tesoro…!, dijo aquél.
Tamen
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