1/17/2017

Una Fiesta de Promoción en 1970

Escribí esta remembranza para un anecdotario debido a la celebración del 45 aniversario de graduación de bachilleres de INFRAMEN en noviembre 2016... La Promoción Che Guevara 1971... Algunos de mis compañeros saben quien es la heroína de esta historia, dos o tres sabían lo que sucedió.... algunos atarán cabos y saben hoy de quien hablo. Pero por respeto a ella nunca diré su nombre.

Es un privilegio pertenecer a esta promoción y es una preciosa dádiva volver a juntarme con ellos..., un abrazo, una bebida, música de aquella, una carcajada y una puteada..., todo eso para mi es priceless.

Gracias a mis ex compañer@s Promoción 1971 por ese inolvidable rato que disfruté departiendo viejas memorias, oyendo, comiendo, bailando con la Vieja Fiebre, conviviendo...

¡Eso es vivir!


Esta es mi historia.

Sin querer queriendo invité una compañera para la fiesta de graduación promoción INFRAMEN 1970. Ambos estábamos en cuarto curso. Fuimos compañeros de aula por dos años en 2º y 3º curso, pero bachillerato ya no era mixto.

La fiesta en cuestión fue un viernes de enero en 1971.

Terminamos cuarto curso e íbamos a comenzar quinto curso.
Las fiestas de graduación de bachillerato para fin de año, o enero, era tradición esperada entre el bachillerato del país. 

Cuando estudiante INFRAMEN yo asistí a tres: promoción 1969,70... y la mía en 1971.

Pero es la fiesta de la promoción 1970 la que jamás he podido olvidar.

Habíamos cruzado tele miradas y efímeras sonrisas cuando fuimos compañeros iniciando segundo curso, pensé le gustaba y ella me gustaba en puta..., hace 50 libras así conjeturaban mis juveniles neuronas de 14-15 años.

Todo comenzó el mismo año que estrenamos edificio. El mismo año que INFRAMEN se mudó del caserón al norte pegado a la Universidad Nacional... El mismo año que el Instituto Nacional volvió a ser mixto.

Las hormonas comenzaban a rugir y la apariencia personal para atraer el estrógeno era clave.

Además de los antiguos había nuevos profesores. Uno de los nuevos maestros le decían "pajarito" Rosales y nos enseñaba Geografía, era siempre agradable,  jovial y un abusado profesor... especialmente con las chavas.... Rogelio Chacón "ijío" el maestro de música, cuando hablaba de música seguido hablaba de "Pavana Para Una Infanta Difunta" de Mauricio Ravel..., decía era su melodía preferida...,  el de inglés "pupú" Saravia era paloma, decía que con su libro de texto que valía cinco chuyas (y a huevos había que comprarlo), "fácilmente y rápido" aprenderíamos el idioma.

Ya entonces comenzaba a sentir esos volados ocasionando sudores refrescantes, excitación visual,  erecciones indetenibles... y la masturbación con salutaciones especiales...

Me imagino casi los mismos trastornos químicos  con diferente reacción sucedía a mis compañeras en segundo y tercer curso.

Hacía sentido separar los nenes de las nenas en bachillerato.

Por dos años la hice un amor platónico. Pero siempre ahuevado para declararme desperdicié los dos años pajeándome que "no había tenido oportunidad"... Paliando lo dicho había asistido a cinco o seis fiestas quinceañeras de las compañeras del curso y un viaje a Amapulapa..., pero en ninguna estuvo ella.

En 1969, casi terminando el tercer curso, es llegando al aula y me pasan el ronron que en la única fiesta quinceañera que no pude ir el sábado que pasó ella llegó y amarró con un chavo del 3º dos... me congelé... fui a saludar y luego "reclamar"... "nunca me dijiste nada" secamente me dijo..., le deseé buena suerte y ahuevado me fui enrollar con mi cola.

Ella pasó el curso pero su noviazgo no pasó al bachillerato.

Durante la tregua de un año, ya separados en 4º curso, a menudo platicabamos en los recreos y unas veces hablamos por teléfono..., ¡ella tenía teléfono!... yo, en mi colonia Santa Lucía, no tenía ni en sueños.... suerte la mía porque una vecina era de la poquísimas que sí tenía y buena onda me dejaba usarlo... o bien tenía que talonear al menos peseta y remar a la ANTEL..., con suerte a veces había un teléfono desocupado, sino hacía cola.

Entonces sin anunció un fatal día martes llegó la señora vecina a decirme que tenía llamada..., era ella... Me preguntó si iba ir a la fiesta de graduación el viernes y agregó "yo quisiera ir pero no tengo con quien", más clara el agua no puede ser... al chile y gallón le dije que yo la invitaba, al chilazo ella aceptó.

Pero luego después de colgar me arrepentí cuando me di cuenta en el gran huevo que me había metido... ¿de dónde putas iba sacar tres colones para mi entrada más dos bolas de su entrada..., cinco chuyas, talego de feria para mi... sin contar las sodas, trame, bus, taxi y vergo de etcéteras.

Y sólo tenía cuatro días para conseguir mínimo $10 ducas.

Era comienzo de 1971, hacía 23 meses mi madre había fallecido en un accidente de tránsito y la familia se dispersó. Mi tata andaba en zumba, casi no lo veía y no paró la zumbeta hasta 1982 que se fue a Chicago..., entonces nunca más chupó, dejó de fumar... y nunca nos impuso una madrastra.

Pero durante su zumba amalayé en miseria.

Yo virtualmente vivía solo en la casa de la Santa Lucía por esos años y no contaba con nadie de la familia para conseguir 10 colones, excepto mi hermana la cual no trabajaba y era coyol partido y al chile comido.

Me rebusqué y comencé a talonear las bolas vendiendo libras de papel de diario, mi tata aún en zumba era ávido lector del Diario de Hoy y Latino, los compraba todos los días, la libra de diario costaba ¢15..., mi ruco también era fanático de los "cilindritos" y 8 onzas de Tic Táck, pero también tocaba fondo con las pachas de Muñeco.

Las botellas vacías como el cilindro valía 5 ctvs., el litro ¢15, pero el más caro era el litrón de Muñeco que valía una "chelita"... Vendí sacos, camisas viejas y amarillas, corbatas, zapatos...., ondas que ya no usaba mi ruco algo cuidadas del polvo por vivir años en el ropero de su cuarto.

Reuní cuatro colones. ¡Una cagada de canario!

Me lancé a fondo en el cofre del tesoro de mi tata: sus estampillas, era filatelista, y vendí unas cuantas en 3 colones... ya eran 7 pesos en tres días, cagada de gato... pero allí topé.

Comencé a sopesar el aculerarme. Llamar el día de la fiesta y decirle estaba enfermo, o que mi ruco estaba grave (y de plano que andaba grave)... Hasta deseé que hubiera un terremoto o un huracán.

Al final de esa noche víspera de la fiesta no había dormido nada. Ella dijo iba llamarme y si no me llamaba es porque su familia cambió de idea y no podría ir. Oré porque el tata se pusiera paloma y no la dejara ir.

Mi testosterona también valoró en actuar como testosterona, hablarle a calzón quitado y decirle la neta, la llana, la verdad: que yo era un completo y miserable acabado.

A las 8 de la mañana del día de la fiesta la vecina me tocó la puerta. Tenía llamada, era ella, bien alegre, contenta, coqueta y radiante... Vi su cara en mi imaginación y pedí valor y ayuda a mi testosterona para decirle la neta pero al oír sus encantos mi hormona huyó y al ver su cara alegre mis neuronas o se hicieron las pendejas o se olvidaron que sólo $7 pesos tenía.

El mayor clavo en esa ineludible llamada es que casi sólo ella hablaba. Me dijo la esperara en la entrada, con el boleto, y agregó:

"-La vamos a pasar inolvidable, es lo que siempre quiso ¿no?. Yo también, nos vemos en la noche"...

Allí sonó la alarma, desperté, y regresé a esta nave espacial llamada planeta tierra.

-Mire quiero decirle algo, sucede que...

"-Viene mi papi, tengo que irme..., hay me lo dice al oído bailando en la noche"...

-En la noche entonces... respondí feliz y aterrorizado.

En la noche me puse un veterano traje oscuro que fue de mi hermano, me eché mi Aqua Velva, y después de revisar que llevaba los siete pesos agarré el bus a las siete de la noche.

Mi presupuesto decía que tenía su entrada y mi entrada (5 chuyas) y me sobraban dos pesos para el taxi de regreso, calculé que regateando al taxista a las 2-3 de la madrugada quizás se conmoviera y me llevara hasta el centro... Del centro me iba ir a pata hasta la colonia Santa Lucía... Los tiempos aún permitían esa aventura y ya la había hecho antes, aunque nunca sólo... pero cuando a los 16 años llega el amor...

Son las 8 pm y llegó a la Feria Internacional, ella no está.

Mi idea era que el ruco la iba a llegar a dejar y recoger como ella me había dicho, neciamente esperaba llegara sola, pero a los 10 minutos a lo lejos la veo llegar bajando ella y dos chavas más, y un chavo de casi de mi edad..., eran cuatro..., me espanté, pensé mis 7 pesos ni que fueran dólares me iban alcanzar... entonces me aculeré, di la vuelta compré sólo mi boleto y entré a la fiesta.

Me escondí en el más oscuro lugar del enorme y brillante salón todavía medio vacío. Me dije que iba dejar ella entrara y luego le caía quejándome que esperé y esperé y creí no llegaría. Una fútil y pendeja excusa que sólo a un inseguro, espantado e inexperto mono de 16 años se le podría ocurrir.

Así apendejado en medio de la bulla de la American Brass, que era una de las tres bandas que iban amenizar la fiesta, se hizo media hora..., me halló y me volvió a la realidad el compañero Rivas Cea diciéndome "por allí te andan buscando y está bien perra".

Entonces me fui de la fiesta, agarré los dos últimos buses de la noche, llegué a la Santa Lucía a las 10 pm y cuatro bolas más rico.

Todo el 5º curso me la pasé evitándola, nos cruzamos a lo lejos y noté ella me evitaba también, pero ella con mucha razón yo era sinrazón... jamás tuve los cojones de disculparme con ella.

Un camote que siempre me jodió en la vida de la chorrera de camotes que mi lomo aún carga. Hubo una vez, casi 4 años después, que andaba por la zona donde ella vivía y me detuve casi enfrente de su casa, en una tiendita me tomé dos heladas. No la vi.

Para entonces no era que seguía con el platónico encule, andaba y estaba enculado de otra chava, pero ese camote que hice con ella aún entonces me chingaba. Nomás pedía verla y disculparme, estaba seguro me sentiría como curado de un cáncer después de 4 años de quimioterapia.

Jamás la volví a ver.

Tamen
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