7/27/2008

CHICAGO

Todo es culpa del Lago Michigan...

En el corazón del medio oeste de los Estados Unidos, un lago fue descubierto en 1634 por el francés Jean Nicoletl: el Lago Michigan. Este lago tiene varias singularidades, por ejemplo, es el único “gran” lago perteneciendo enteramente a Estados Unidos, además de ser el tercer mayor de los cinco Grandes Lagos que comparten Estados Unidos y Canadá. Su extensión es casi tres veces el tamaño de El Salvador.

El “agua dulce” del lago es frígida en pleno verano y glacial en invierno. Y es en invierno cuando la ribera del lago es más caliente que dentro de la ciudad misma, y viceversa en verano, cuando en sus playas, se siente más fresco que dentro de la ciudad. Finalmente, sus riberas albergan muchas grandes ciudades del “midwest” gringo, entre ellas está la bella Ciudad de Los Vientos”: Chicago.

"Chicagoland" es la tercera mayor ciudad de los Estados Unidos (después de Nueva York, Los Ángeles), y fue fundada y establecida por un individuo raza negra: el ex-esclavo haitiano Jean Baptiste Pointe Du Sable. Aunque este antecedente histórico no le gusta mucho a la élite blanca de la ciudad, sólo han logrado minimizar su significancia, pues no se puede ocultar el hecho.

El nombre de la ciudad deriva del vocablo “checagou”, dado por los nativos originales de la región a la zona pantanosa donde se fundó la ciudad, que ha crecido, en parte, robándole tierra al lago. El actual “downtown” de Chicago, y el enorme parque, corriendo en casi toda su orilla, se halla sobre tierra robada al lago.

Cuando llegué a Chicago, me pareció imponente, ordenada, limpia, multinacional, multirracial, bien diseñada, y con fácil nomenclatura de las calles. Las estaciones climáticas son bien remarcadas, y el otoño, con sus hojas policromadas haciendo arco en las avenidas y bulevares..., eso es inolvidable!. Pero algo me pareció extraño entonces, y esto fue la patente segregación racial.

En el oeste y sur de la ciudad viven principalmente los “niggers” y “mexicans”, al norte los blancos y otras minorías asiáticas... y al este reposa el lago, con los millonarios viviendo en su ribera, o “the Magnificient Mile”.

Dentro de los segregados puntos cardinales también ocurre una ulterior microsegregación. En el sur, por ejemplo, hay barrios negros, hispanos, serbios, alemanes, irlandeses, y barrios inaccesibles a otras minorías. En el norte hay zonas y calles como la Devon Street de los hindúes, Taylor Street de italianos, Argyle Street, vietnamitas, Humbold Park, puertorriqueños, Milwaukee Avenue, polacos, Lincon Square, griegos, Albany Park, árabes... Al menos así era cuando yo arribé en marzo/1981.

Chicago está rodeado por un millar de otras pequeñas ciudades, villas, suburbios, dentro de la gran ciudad (“greater Chicago”), que la hacen parecer inmensa en el mapa lumínico nocturno. Cuando llegué eran dos millones y medio, con 350 mil hispanos, cuando la dejé en julio de 1999 ya éramos cuatro millones, y con 600 mil hispanos...

Cuando regresé de turista a Chicago, para la Navidad del 2000, después de 18 meses residiendo en San Salvador, lo sentí por primera vez, y se ha hecho más fuerte con los años... Y es esa extraña sensación en mi ser cuando el avión desciende, casi lo que siento cuando llego a mi patria..., eso siento cuando visualizo el Sears Tower, el John Hancock Center... ¡El Lago Michigan!.

Son esos 18 años vividos con el amor de mi vida, más tres hijos, viviendo y amando esa ciudad, que a mil metros siempre me sacuden.
Tamen