sábado, abril 27, 2019

Poema Finsemanero LXV: Un Poema Vetarra


Hace una semana llegué a los 65 años de vida en este Cuadrante... Para los gabachos ya soy “tercera edad”…, sea, pero no me obliguen sentirme como tal porque yo me voy a sentir como quiera sentirme… Si no fuera mortalmente alérgico al alcohol me hubiera cruzado un par de vergazos al llegar la tarde y me hubiera ido a bailar como viejo pendejo… Pero tengo bien cocinado el hecho que ya tengo 65 años!… ¿qué chava va querer bailar con un viejo pisado?…, a no ser que suene la plata como en lo inmortales tiempos de La Villa Sissy, en Ilopango, o La Villa Carrión por la Garita… Y huevos tula, tampoco soy pendejo de creerme de a peseta… Así que hoy hace cuatro días cumplía 65 años, me levanté de costumbre a las 4.50 am, media hora después estaba dando mi customary rolin en el parque cercano…, luego me fui con mi veterana de 45 años a echarme un buen pozole en mi restaurante mexicano favorito… Hay que darle crédito a mis hermanos aztecas, para mi, tienen la mejor cocina de Latinoamérica…. En la noche me quebré solito por la mil y una vez la que para mi es la mejor película anglo que alguna vez yo haya visto: Shawnshank Redemption… Y finalmente me puse a escribir este poema… son las 11:45 pm y lo termino… el día que hace 50 años esperaba tan ansioso se acababa sin pena ni gloria… Tan sólo un día más dentro del creciente manojo… No me mal entiendan porque escribir estos volados no son “cosas de joven” o locuras de viejo sino de “veterano”…, porque el amor, en sentido cuatrero gramático, ¡jamás muere mientras se viva y se sienta amor por alguien!

Me gusta la armonía de tus labios
pulcros, mansos cual almohadilla de altar,
cuando me dicen te quiero...

Y tus ojos...,
esos traviesos pececillos inquietos
que incitan danza con su mirada...

Me hechiza el fulgor de tu pelo
que cual bandera izada en tus hombros
anuncia su orgullo al viento...

Saboreo la mirada de tus pechos
alzándose altivos hacia mi horizonte
como flechazo sensual...

Me aferro a tu cintura
deslizando mis manos deseosas en tu curva
aguerrida y rebelde...

Acaricio esas pompies
aún apuntalando esperando exaltar
mi ya férvido falo…

Entre tus muslos
se esconde el nido nacarado que espera
aún ser anidado…

Abordo tu cuerpo,
invado tu piel,
beso la sincronía de tus labios...

No hay ruido, no hay rumor,
el afuera silencioso nos resguarda
y tan solo el jadeo de nuestro ansiar
pernocta en la insensible quietud...

Y juntos nos perdemos
entre espasmos de amor...

Tamen
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