2/15/2019

Poema Finsemanero XV: Mi Tierra, Mi Gente.



Han sido 38 años viviendo en esta diáspora que yo no aspiré, desee o pedí…, ya montado en el macho yo jineteé…. aunque sufrí, gane y perdí…, luché, fracasé y triunfé… Mi tierra y mi gente jamás faltaron en mi mente... Ya sé desde hace ratos qué nos encula… 

Cuando manejando sonar la bocina en puta, meterse al carril opuesto sin encender las luces de vía, pero sacando la mano, luces altas de noche segando a otros…, si me dan ganas de miarbolito pues paro el carro sin apagar el motor, ya sea en bulevares, callejones, polvosas, calles aledañas donde sea… tampoco me importa quién me vea, si quiere mirar pues que mire… Pero yo echo una meada alivianada y aliviadora... A mi gente nunca le pregunten qué significa la palabra cortesía porque es hablarles en joviano… Y el cachimbo de motocicletas algunas veces me traslada a Shangai, Hanoi, Bangkok.... ¡Casi cada día de los 16 días que estuve en mi tierra hace unos días terminó un motociclista muerto debajo de un vehículo!

Pululan en ciudadelas, colonias, barrios, tugurios, zonas marginales… Son un verbo que forman un estado dentro de otro estado donde reinan su propias desgarradoras reglas… Mi gente marera nació salvadoreño y creció en un minúsculo mundo dentro de otro mundo… Muchos hoy están irreparablemente deshumanizados… Pero la marera niñez, como el racismo, no nació marero, nació salvadoreño, pero se hizo marero en su autónomo pequeño mundo… yo pienso este segmento infantil si es rescatado en este mero momento es también redimible de su futuro marero.

A pesar de todo, las maras son también mi tierra y mi gente... Una sombra de Luna.

Tenemos estereotipos en todo el espectro cultural, ya sea positivos, negativos, propios, adquiridos, eficientes y deficientes, chafas y conflictivos… Pero sobretodo son 6.5 millones de salvadoreños sobreviviendo la violencia marera, la corrupción política-económica, epidemias prevenibles, deficiencias pedagógicas y miserables escuelas, inexistentes fuentes recreacionales… Y devengando salarios miserables mientras 10 familias poseen el 70% de la riqueza nacional.

Pero sigue siendo mi tierra…

Cada sufragio electoral revive el sueño de superar el talud de problemas colectivos… mi gente linda quiere y podría superar cualquier obstáculo, no de inmediato, tampoco en otros 10-20 años… pero con un cuasi perfecto líder, eficiente administrador… Y más que todo… que no hueveye y no deje que hueveyen.

Y mi gente amante del balón siempre en sus estadios anima a su Selecta gritando:

¡Viva El Salvador hijos de la grandísima puta!

Yo sólamente replico:


Tierra que me viste nacer...

Y me diste tus costumbres,
yo aún vivo de tus penas,
a ti escribo estos poemas,
y soy de tu muchedumbre…

Tierra de mi suelo lejano,
asoleada en faz tropical,
el mañana está cercano,
cuando sacudas tu mal…

Aún guardo las añoranzas,
domingos hoy melancolía,
había esa luz de esperanza,
y esa fe que te bendecía…

Yo nunca negaré soy tuyo,
mis sentires no me mienten,
si bien hermanos de orgullo,
ufanos dicen no te sienten….

Tierra que alberga mis ensueños...

Hoy yo vivo entre abedules,
lejos de tu humilde diestra,
no hay petate, es seda y tules,
¡rubia bella!... pero siniestra...

Es sólo iluminada penumbra
la holgura en tierra extraña, esa
ingeniosidad suya deslumbra,
¡buen sabor!... pero alma aviesa...

Tierra que me vio crecer...

¡Marchan distantes tus pasos
marcando mi ruta Tierra Mía!
!Buscaré la paz de tus ocasos
y reviviré el vocerío de tu día!

Son tus árboles, ¡Tierra Bella!
tu brisa cálida del mediodía,
son tus noches de estrellas,
que hoy extraño en demasía.

Qué me importa me critiquen
por llevarte aún en mi corazón.
¡Yo dejo mis versos repiquen,
que siempre serás Mi Nación!

Tamen
.

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