2/04/2017

Memorias de Un Desmigrado: Mi Colonia Santa Lucía

Este mes de febrero, hace 36 febreros, abandoné mi colonia Santa Lucía, mi terruño, mi esposa y mi hijo..., quien ya abandonó esta nave espacial y está en otro Cuadrante.

Todavía quedan unas cuantas familias en el pasaje N de esa colonia que saben a lo que me refiero cuando expulso esta catarsis...

Pero que rico era chupar por la puta…, llegar donde la Paty domingo al mediodía, antes que se llene, tipo 11 am, un plato de conchas, unas cheves, un frajo y el guiri-guiri… O bien un jueves por la tarde al Golden Fish en el centro, con la jugosa boquita de pescado y el pichel de barrilito…, o bien, tocando fondo, bajo el palo de capulín detrás del Paraninfo en la U con un ropero de Muñeco, o donde mamá comida el viernes por la noche.

Desafortunadamente yo soy uno que no nací para chupar, ¡y por la gran puta como me encula!, ¡tan rico que es esa mierda!

El gran clavo es que yo nací predispuesto a la alergia física y la obsesión mental que ingerir licor conlleva.

Un pijazo straight de Tic Tac, Chepe Toño, o tocando fondo Muñecoff y era de no parar hasta que se me pelaban los cables y pasaba horas en total black out haciendo mierda y media…, no saber maniobrar el alcohol en un mundo totalmente alcoholizado como fue los 70s en mi colonia, era un huevo y la mitad del otro.

Sin embargo yo no supe que padecía esta dependencia alcohólica sino hasta que llegó el 20 de febrero de 1981 a las siete de la noche….

En plena ley marcial, la colonia Santa Lucía estaba militarizada debido a la "ofensiva final" y había toque de queda de las cinco a las cinco…

Pero ese día volví a nacer...

Un grito se oyó en la oscuridad
el silencio quiebra la noche
del violento febrero.

Los almendros, el marañón,
el mango se sacudieron…
y los humildes, parcos, pero floridos jardines
de aquella descuidada colonia
desflorecieron...

Sucedió en aquel estrecho pasaje sin sodio ni flúor,
donde el zancudo regía la noche y reinaba el silencio.

Una colonia en un hoyo,
un aeropuerto al borde de un precipicio,
la más larga carretera, 
y una guerra entre hermanos...

Un bato loco enchancletado de repente pega la guinda,
botas y fusiles lo persiguen,
cae al piso,
trata de levantarse,
muy tarde, un fusil en su sien izquierda
lo regresa contra el piso.

-"si me disparan mejor mátenme
o mañana estalla una bomba
en sus casas hijosdeputa"

-"Calláte cerote o de plano te despachamos"-

"No lo maten lo conocemos". Se oyen gritos de los vecinos
a través de los solaires… ¡Eso salvó su vida!

¡Qué rico era ese guaro aventado,
vale verga, machista…!
Ese guaro que atenúa el olor a muerte,
ese incoloro guaro no respeta el lúgubre silencio,
aquel que anuncia muerte,
es un guaro igual al morir
pues el morir nunca recuerda….

Luego sigue un renacer.


Tamen
.