miércoles, julio 30, 2008

Chequeando a las tropas en Irak


Con razón el presidente Bush no da una en la guerra en Irak.

Observen que los lentes de larga vista estan tapados

lunes, julio 28, 2008

Adiós a los aguacates




Un día de estos escuché a mi madre comentándole a su esposo que la libra de lomo de aguja costaba 14 colones. Mi padre le respondió que en estos tiempos no existía nada barato.

-“Hasta los aguacates se han vuelto tan caros que muy pocas personas los pueden adquirir”, acotó.

Hace varios años en mi pueblo natal, Jocoaitique, al norte de Morazán, los aguacates costaban si acaso un cuartillo (tres centavos) para aquellas personas que no tenían el árbol ni la cosecha en su casa o no querían caminar al monte para cortarlos o “bajarlos a pedradas o garrotazos”, como decía mi padre.

El aguacate, la guayaba, el piñico, las flores de izote y de madrecacao, han jugado un papel fundamental en la dieta de los salvadoreños. Si en el campo no hubieran existido esas frutas, también hubieran languidecido la vida de los campesinos que representan el 60% de la población y constituyen el factor de equilibrio en esta sociedad.

Desde luego, aquellos tiempos no pueden compararse con estos. “La historia no se repite porque entonces sería una comedia”. El salvador y sus habitantes han cambiado. El salvadoreño de “antes”, más que todo, los campesinos, no conocían de ecología, ni de reservas silvestres o simplemente de protección de flora y la fauna.

De hecho cuando al caer la tarde, los campesinos se sentaban a platicar al borde del camino o en el cerco de piedra, lo primero que sacaban era el corvo o el machete para darle con el filo al tronco o rama de un árbol. Era una costumbre inveterada, una especie de ritual. Los sociólogos, que haces sus tesis sin haber vivido en el campo, atribuyen a esa manía del corvo a un deseo de violencia reprimida. ¡Puede ser, quién sabe!

Sin embargo, el corvo nunca hirió la corteza del árbol de aguacate y muy pocas veces vimos dañado el madrecacao en flor. El guayabo sí porque era utilizado para la leña, hacer trompos zumbadores y mangos de machete. En todo caso, el guayabo es un árbol cimarrón que crece silvestre en la campiña salvadoreña.

El campesino sabía que ese árbol le prodigaba alimentación, por eso lo cuidaba y cuando obtenían una buena semilla de “aguacate de mantequilla”, lo cuidaban en el solar de su casa. Por eso no era extraño observar en esos predios de tierra abonada con excremento de vacas, los árboles de aguacate, limoneros, el naranjo, matas de guineo y el ilustre izote en los cercos de piedra o alambre de púas.
Esa era la vida de antes.

Ahora se maneja otro tipo de simbología y señales: inflación, alto costo de la vida, devaluación, política cambiaria, crediticia y monetaria. Existan o no estos términos técnicos que los economistas utilizan para ilustrar sus seminarios, lo cierto es que los aguacates raizosos o de mantequilla, los huevos, la leche y las chilipucas, han subido de precio y el salvadoreño medio, ya no digamos los campesinos, no cuentan con el suficiente poder adquisitivo para comprar y degustar esos productos considerados en la actualidad como “manjares suntuarios”.

A nadie le hace gracia ir al mercado, ya no digamos al “súper” y comprobar como los precios e han ido por las nubes. La propaganda y el discurso de los funcionarios se estrellan contra la dura realidad que se vive diariamente. Ya las amas de casa ni tocan los aguacates, los guineos majonchos o los tomates. Mejor preguntan y miden las ilusiones contenidas en la cartera.

El dicho de “los viejos tiempos fueron mejores”, tiene validez para nuestros mayores. Sí, ellos comerciaban con el cuartillo, el real, los dos reales, las cinco manos, la libra y los centavos. Esas palabras que son parte de una tradición oral han sucumbido para dejar espacio a los términos técnicos y la sustitución de monedas. Ahora el comercio es en grande y se vale de todo; desde la galopante inflación, hasta el contrabando, los acaparadores y la ley del más fuerte.

En esta triste realidad, le tenemos que decir adiós al aguacate, a los guineos majonchos y a los piñicos. Ojalá que nunca tengamos que despedirnos del shuco, del atol de elote y del chilate con nuégados. Ni mencionamos las pupusas porque estas ya subieron de precio y están perdiendo la calidad, el sabor, que las caracterizaron en años anteriores.

Los economistas y los expertos en inflación y pérdida de poder adquisitivo de la moneda, pueden hacer sus análisis y quizás nos expliquen porqué suerte de magia los precios de los productos que siempre han constituido la dieta básica de los salvadoreños (frijoles, arroz, aguacates, maíz, azúcar y sal) han subido de precio. Esta es la cristalina verdad que diariamente afrontan las mayorías, esas que producen la riqueza que crea los valores de ésta nación que se resiste a perder su identidad y su tradición.

San Salvador, domingo 3 de diciembre de 1989

Enrique S. Castro
De su libro “Trapiche”

domingo, julio 27, 2008

CHICAGO

Todo es culpa del Lago Michigan...

En el corazón del medio oeste de los Estados Unidos, un lago fue descubierto en 1634 por el francés Jean Nicoletl: el Lago Michigan. Este lago tiene varias singularidades, por ejemplo, es el único “gran” lago perteneciendo enteramente a Estados Unidos, además de ser el tercer mayor de los cinco Grandes Lagos que comparten Estados Unidos y Canadá. Su extensión es casi tres veces el tamaño de El Salvador.

El “agua dulce” del lago es frígida en pleno verano y glacial en invierno. Y es en invierno cuando la ribera del lago es más caliente que dentro de la ciudad misma, y viceversa en verano, cuando en sus playas, se siente más fresco que dentro de la ciudad. Finalmente, sus riberas albergan muchas grandes ciudades del “midwest” gringo, entre ellas está la bella Ciudad de Los Vientos”: Chicago.

"Chicagoland" es la tercera mayor ciudad de los Estados Unidos (después de Nueva York, Los Ángeles), y fue fundada y establecida por un individuo raza negra: el ex-esclavo haitiano Jean Baptiste Pointe Du Sable. Aunque este antecedente histórico no le gusta mucho a la élite blanca de la ciudad, sólo han logrado minimizar su significancia, pues no se puede ocultar el hecho.

El nombre de la ciudad deriva del vocablo “checagou”, dado por los nativos originales de la región a la zona pantanosa donde se fundó la ciudad, que ha crecido, en parte, robándole tierra al lago. El actual “downtown” de Chicago, y el enorme parque, corriendo en casi toda su orilla, se halla sobre tierra robada al lago.

Cuando llegué a Chicago, me pareció imponente, ordenada, limpia, multinacional, multirracial, bien diseñada, y con fácil nomenclatura de las calles. Las estaciones climáticas son bien remarcadas, y el otoño, con sus hojas policromadas haciendo arco en las avenidas y bulevares..., eso es inolvidable!. Pero algo me pareció extraño entonces, y esto fue la patente segregación racial.

En el oeste y sur de la ciudad viven principalmente los “niggers” y “mexicans”, al norte los blancos y otras minorías asiáticas... y al este reposa el lago, con los millonarios viviendo en su ribera, o “the Magnificient Mile”.

Dentro de los segregados puntos cardinales también ocurre una ulterior microsegregación. En el sur, por ejemplo, hay barrios negros, hispanos, serbios, alemanes, irlandeses, y barrios inaccesibles a otras minorías. En el norte hay zonas y calles como la Devon Street de los hindúes, Taylor Street de italianos, Argyle Street, vietnamitas, Humbold Park, puertorriqueños, Milwaukee Avenue, polacos, Lincon Square, griegos, Albany Park, árabes... Al menos así era cuando yo arribé en marzo/1981.

Chicago está rodeado por un millar de otras pequeñas ciudades, villas, suburbios, dentro de la gran ciudad (“greater Chicago”), que la hacen parecer inmensa en el mapa lumínico nocturno. Cuando llegué eran dos millones y medio, con 350 mil hispanos, cuando la dejé en julio de 1999 ya éramos cuatro millones, y con 600 mil hispanos...

Cuando regresé de turista a Chicago, para la Navidad del 2000, después de 18 meses residiendo en San Salvador, lo sentí por primera vez, y se ha hecho más fuerte con los años... Y es esa extraña sensación en mi ser cuando el avión desciende, casi lo que siento cuando llego a mi patria..., eso siento cuando visualizo el Sears Tower, el John Hancock Center... ¡El Lago Michigan!.

Son esos 18 años vividos con el amor de mi vida, más tres hijos, viviendo y amando esa ciudad, que a mil metros siempre me sacuden.
Tamen

miércoles, julio 23, 2008

Saludo a La Paz en El salvador - Rafael Hernández

Los señores Salvador, Vicente y Miguel hicieron La Unión para poder Cojutepeque con La Libertad. Después de La Sociedad se llevaron a la Rosario de Mora para las Cabañas. Era el mejor Refugio para darle hasta El Coyolito.

En ese Paraíso ella se sentía La Reina, porque se le Divisadero un gran Colón.

Ellos querían Berlín si podían Panchimalco. Le subieron la Nahuizalco y le bajaron el Corinto.

Le metieron La Palma y le tocaron El Paisnal. Pero estaba muy Usulután.
Pero yo Opico, que le den por Tacachico.

Pero ella dijo que no, porque le Sacacoyo la Cacaotera. Y la deja en Granada y con Dolores.
-Entonces ¿Izalco?
-No, mejor Metapán.
-Yo quiero una buena Ventura.
-Entonces yo no soy tu Porvenir porque la Tenancingo muy Delgado.
-Yo lo que quiero son Delicias y que me den Alegría.
-Pues nos vamos a Las Vueltas y te dejo en Libertad, para que no seas tan Cuscatlán y logremos La Paz.

Por el comediante guatemalteco Rafael Hernández
con nombre artístico "Velorio Chapin"
Tamen

domingo, julio 13, 2008

La pelea del siglo



Siempre he sido aficionado al deporte de las narices chatas y las orejas de coliflor, el boxeo.
La afición la heredé de mi padre quien no se perdía las transmisiones en directo por radio de onda corta que llegaban hasta nuestro país, provenientes de los Estados Unidos.
En mi casa-una pieza de mesón cerca del centro de San Salvador- se reunían muchos de nuestros vecinos alrededor de aquel enorme radio marca Philco de tubos al vacío que teníamos en el corredor a escuchar las narraciones que procedían del Madison Square Garden de Nueva York, la Meca del boxeo mundial, hasta ese momento.

Recuerdo haber escuchado en la vieja radio, peleas de boxeadores famosos como Floyd Patterson, Sugar Ray Robbinson, Rocky Marciano, Jack LaMotta, Kid Gavilán, Tony Zale, Jersey Joe Walcott y Cassius Clay, que más tarde cambiaría su nombre por el de Mohammad Ali.

Posteriormente, y con la llegada al país del hasta entonces“novedoso” medio de comunicación -la televisión-, pude ver “en vivo”, peleas memorables como las de Ali-Bonavena, Frasier-Foreman, Leonard-Duran, Olivares-Argüello, Hagler-Herns, Ali-Norton, así como también de boxeadores nacionales como El “Pato” Fuentes, “Chubalo” Cubías y el “Cipote” Avilés.

Pero de todas ellas, la que más presente tengo en la memoria es el primer combate protagonizado por el entonces campeón mundial invicto de los pesos pesados Joe Frazier y el retador, también invicto, Mohammad Ali, quien había sido despojado de su condición de campeón de todos los pesos tres años antes, por haberse rehusado prestar servicio militar; pelea que fue promocionada como “La pelea del siglo” por los organizadores, en la cual se les garantizaba a los contendientes no menos de dos millones y medio de dólares, cifra astronómica, y hasta entonces, nunca antes devengada por ningún púgil.

Pero este relato no es sobre ese famoso combate protagonizado por Ali y Frazier, en 1971, considerados en ese momento los dos mejores boxeadores de peso completo, sino sobre otro, -que a mi juicio-, fue mucho más disputado, emocionante, sangriento y por qué no también decirlo, divertido y jocoso; pero que no hizo titulares en el mundo entero, ni fue televisado por circuito cerrado, ni tuvo una bolsa millonaria; y que fue protagonizado por dos chichipates callejeros de San Salvador que se convirtieron en boxeadores amateurs de la noche a la mañana por la imperiosa necesidad de reunir dinero para comprar un pacha de guaro para quitarse la goma.

Corría el mes de agosto de 1968 y las fiestas capitalinas con motivo del Divino Salvador del Mundo estaban en todo su apogeo y plenitud. En esas fiestas se acostumbraba poner un cuadrilátero de boxeo en el predio que queda al frente del Parque Libertad, en el cual cualquier aficionado, novato o todo aquel que se sintiera gallito, podía calzarse los guantes y meterle un par de trompadas a cualquier otro valiente que se subiera al ring. Todo aquel que se subía al encordelado debía de aguantar, por lo menos, tres rounds de tres minutos o hasta que uno de los dos saliera noqueado.

Había un “referee” y dos “seconds”, uno en cada esquina, y eran los que se encargaban de calzarle los guantes a los pugilistas, de darles aire con una toalla manchada de sangre, sudor y saliva en el minuto de descanso, y un poco de agua, y también se encargaban de recoger dinero entre la concurrencia. Una pequeña parte de lo recogido era entregado a los gladiadores aficionados.

Las peleas eran por las tardes. Como eran días de asueto y el espectáculo era gratuito, lograban reunir unos cuantos cientos de espectadores, Pues en una tarde calurosa de esas, nadie se quería subir al ring. Y por más que el referee y los seconds incitaban a la gente a que se animaran a subir, nadie lo hacía. De repente una pareja de bolitos, que por su apariencia y vestimenta se notaba que eran chichipates de cantina , levantaron la mano indicando que ellos querían subirse al encordelado para hacer la cabuda para la pacha de zangolote.

Al principio, el encargado del show no los quería dejar subir, porque andaban todos shucos, apestaban a zanate muerto y se manejaban un juelgo a guaro marca Satanás.
Pero, al ver que nadie más se animaba a calzarse los guantes, a regañadientes, aceptó.

La majada que estaba viendo el espectáculo estaba muerta de la risa porque uno de los contendientes era bizco y le faltaban los tres dientes frontales del maxilar superior; y el otro boxeador era sapirulo, medio patojo y se le andaba cayendo el pantalón porque no traía cinturón ni mecate para amarrarse los calzones. Para terminarla de amolar, no tenía calzoncillos y se le miraban las nalgas y costras de tierra alrededor del “Aniceto”.

Sonó la campana invitando a los guerreros al centro del ensogado para iniciar el combate, tocaron guantes como caballeros, se persignaron, subieron sus brazos, empezaron a bailotear como verdaderos pugilistas…pero no lanzaban ningún golpe.

La nutrida concurrencia, al ver que no lanzaban trompadas, empezó a silbarles “la Vieja”, a insultarlos y a decirles que se bajaran del ring. Al ver esto, el referee les dijo:
“miren cabrones, si no empiezan a tirar vergazos voy a llamar a la Municipal para que se los lleve a la chirona por chichipates, y no les vamos a dar nada de pisto”.

Los dos bolitos asintieron con la cabeza.

Volvieron a levantar los guantes y empezaron de nuevo a bailar con más animosidad que al principio. Ninguno de los dos se animaba a tirar la primer ganchada y los espectadores empezaban a chiflar de nuevo. Al referee ya se le miraba la cara de emputado; cuando de repente, el más pequeño de los dos, soltó la primer manotada; un volado de derecha que pegó en pleno rostro de su oponente, haciendo que perdiera la vertical lanzándolo con violencia a la lona.

El gentío empezó a gritar emocionado y el árbitro empezó la cuenta reglamentaria de diez segundos. El bolito bizco que había sido derribado, se levantó encachimbado a la cuenta de ocho, se quita los guantes, corre a toda prisa en dirección de su oponente, se le deja ir encima y le zampa una patada en el culo a su oponente, aprovechando que el árbitro estaba de espaldas.

Los dos borrachos empiezan a tirarse manotazos a lo loco, se enredan en las cuerdas, el
árbitro interviene pero pierde el balance y los empuja sin querer afuera del ring.
Los aficionados que estaban cerca del encordelado tratan de ayudarlos, pero al sentir el patín a sobaco y a pata shuca, desisten de ello y los dos bolitos logran subirse de nuevo al ring por cuenta propia.

El árbitro le dice al bizco que las patadas no se valen en el boxeo, y este le dice:
“Eso a mi me vale verga. Quedamos con este cerote que nos íbamos a tirar golpes suavecitos para no hacernos daño, y este pendejo por poco me endereza el ojo bizco del vergazo. Hoy me las paga este cabrón”.
Y le dice el otro bolito: “Entonces ponéte los guantes y démonos verga como hombres y no tirés patadas a traición como culero”.

Los siguientes seis minutos de pelea entre estos dos personajes han sido los más emocionantes, intensos, sangrientos, y divertidos que jamás haya visto en mi vida.

Soltaron jabs, uppercuts, ganchos al hígado, rectos de derecha, bolo punches, volados, uno-dos, y hasta un par de coscorrones.

Cada vez que al más pequeño de los dos se le caían los pantalones, bajaba la guardia para subírselos para que no se le vieran las nalgas. Esto era aprovechado por el bizco para meterle un par de vergazos a la cara. Este, a su vez, por ser bizco, miraba doble, así que algunas veces tiraba los golpes al aire, ocasión que ocupaba el chaparro para meterle sus pijazos en la panza para sacarle los pedos.

No recuerdo cuantas veces cayeron a la lona, talvez unas seis o siete cada uno, y en cada ocasión se levantaban antes de la cuanta de diez. Casi al final del tercer round, el bizco cayó a la lona por un golpe bajo a lo huevos que le zampó el pequeño. La majada gritó “Foul”, y algunos se metieron a levantar al bizco para que siguiera dándose pija.

Cuando sonó la campana dando por finalizado el combate, la concurrencia ovacionó con un nutrido aplauso a aquellos dos guerreros que se habían dado golpes hasta por debajo de la lengua.

El bizco terminó con otro diente menos, dos chindondos en la cabeza y la oreja derecha como de elefante. El chiquito, terminó con los dos ojos cerrados, con la nariz quebrada y sin calzones, con la paloma y los huevos al aire libre.

Como justo premio a tan heroico, valiente y divertido combate, los promotores les entregaron a cada uno de los pugilistas, tres colones, una papelada de fruta helada con hielo para que se curaran los moretes. Y de premio principal: un medio litro de Muñeco, que para aquellos boxeadores aficionados guanacos era más valioso que la jugosa bolsa multimillonaria que se disputaron Alí y Frasier en Nueva York en la mundialmente famosa “Pelea del siglo”.

Y se acabuche, pata de cuche.

Memo R. Díaz

lunes, junio 30, 2008

YA NO ES COMO AYER...

La computadora súper biónica de Raúl Reyes, la bandera que abandera el doctorcito candidato, el subsidio a la pandilla mafiosa de buseros, el agroblog que sacó de sus cabales al ministro cafetalero y al fiscal títere..., Estas fueron las noticias relevantes en Mi Patria la semana que pasó.

¿Qué pasó con el caso de la niña katya Miranda, el plan contra la crisis que se avecina por el encarecimiento de los comestibles y combustibles, la delincuencia, la educación, la salud? Tanto que se ha hablado de ello y no se empieza nada, y es que ya no queda más para hablar, sencillamente ya nada furula y lo único que queda es esperar el cambio de gobierno.

En gringolandia, en especial en Houston, acaban de hacer una redada de casi 150 hispanos, en su mayoría mujeres, todo en una fábrica escondida de ropa cerca del puerto de Houston. Por supuesto que esto lo hacen para complacer a la retahíla de racistas principalmente republicanos. No hay día en que el Houston Chronicle reporte redadas de latinos, ellos dicen que los “ilegales” quiebran “la ley”... se les olvida que su embajador Barclay, el gusano Noriega, y una caterva de congresistas republicanos quebraron nuestras leyes salvadoreñas cuando se inmiscuyeron en nuestro pasado proceso electoral e indirectamente son los que nos han clavado el gobierno inepto, corrupto, y narco que tiene a los salvadoreños huyendo de las deplorables condiciones que este partido derechista tiene sumido al país.

Pero hoy ya no es como ayer, internet hoy permite leer al instante lo que sucede en mi tierra cuzcatleca... y los blogs!... como dice el gringo: ¡oh boy, los blogs!, estos neutralizan el atol con el dedo que los extranjeros mandamases y sus lacayos del partido Arena nos tenían acostumbrados... y es que no, ya no es lo mismo que ayer.

Ya se habla que este pernicioso partido de derecha tiene en vista hackear y destruir los blogs salvadoreños anti Arena que han inundado internet. Exactamente como Bush y sus amos, los neocons, quisieron hacer con Aljazeera y fracasaron.

Ya se habla por los candidatos gringos que hay que “clarificar y modificar” los tratados de Libre Comercio, ya se rumora el fracaso de la globalización y la privatización... Hace 200 años el pueblo pobretario hubiese gritado en jubilo ¡el rey ha muerto, qué viva el rey!

Pero ya no es lo mismo que ayer.

Tamen

martes, junio 24, 2008

FRUTAS

La he visto en mercados,
en malls y mini markets,
en la mochila de escuela,
en la canasta materna,
y ansiosas prendidas del árbol...

Igual que la nieve,
no hay dos iguales,
son dulce como el amar,
o ácida cual pesar,
madura entre inmaduras
o verde, amarilla, roja,
sobria, insana y sosa,
y cual naturaleza humana,
socada, dura, y floja.

Las he deliberado:
¿Cuál será más sabrosa?
tanta cantidad y variedad
tanto de un mismo fruto,
he maniobrado cual jerarca
y he perdido por bruto
pero venciendo cual monarca,
he sentido su tocar,
acariciado su saborear,
derrochado su buen lejos
y tan cercano asombrar...

No, no hay dos iguales,
sea bonanza, sea males...

Pero las más bellas
son las de tallo fresco,
redondas y curveadas,
y en su junco se aloja
el dulce cítrico crespo
con su ornato de hoja,

No, no hay dos iguales,
y como bienes y males,

van, vienen y vendrán...

Tamen

viernes, junio 20, 2008

Leonardo Heredia - - LA PALABRA PUTA


El subdesarrollo de El Salvador no se limita al aspecto económico, industrial y agrícola. Comprende también la cultura y la educación. Su reducido léxico le obliga a usar la misma palabra con distintas asepciones. Por ejemplo la palabra “puta”, o, el “hijue´puta”.

- “Hijue´puta”, puede ser una frase de cariño. La madre, refiriéndose a su propio hijo dice: “¡Es que es lindo el hijue´putía!”.

-De admiración: “¡Ese es clase de hijue´puta!”.

-De desprecio: “Se cree un gran hijue´puta y no es más que un hijue´putía, hombre”.

-De apremio: “Dale, hijue´puta”.

-De reproche a uno mismo, como, al cometer un error, se dice: “¡Ay,si seré hijue´puta!”.

-Sirve para designar a una persona cuyo nombre se ignora. “¡Mira, ¿quién era el hijue´puta que iba contigo?!”. Pregunta que bien puede tener como respuesta: “¡El hijue´puta de m´hijo!”.

- Se emplea en sustitución del pronombre: nosotros. “¡Los cinco hijue´putas que ibamos pa´l puerto, cuando de repente, un hijue´puta cuilio que nos para y...!”

-Se usa también como un cordial saludo: “¡Hola hijue´puta. ¿Que te habías hecho?!”. “¡Nada, hijue´puta!”.

-Denota alegría: “¡Hijue´puta. Simacito le doy al gordo!”.

-O de susto: “¡Puta. Simacito le doy al otro carro!”.

El ser cierta clase de hijue´puta es garantía de honorabilidad. Por eso decimos: “¡Yo no soy esa clase de hijue´puta!”.

-También la cantidad y calidad, pueden ser garantes de una promesa: “¡No me vayás a enganchar!”. “¡Nó´ombre. No soy tan hijue´puta como para eso!”.

-Es cuestión de tonalidades, de modulación, de intención al decir la frase.

Y también existe un “¡HIJUE´PUTA!”, dicho en una forma muy especial, por el que cualquier hijue´puta guanaco, se parte la madre con el más hijue´puta. El “hijue´puta” de insulto, suele magnificarse con alguna cifra, que no solo pretende incluir en la puteada a toda la ascendencia del que recibe el insulto, sino, hacerla más grande en dimensión de tiempo, y más sonora.

Entonces, el salvadoreño suele decir: “¡hijue´sesenta y nueve mil ochocientos noventa y cuatro putas!”.

Cuando no se dispone de tiempo para recordar a tantas generaciones, se abrevia diciendo:

“¡Hijue´la gran puta!”.

Entre más “hijue´puta”, más importante es una persona. “¿Con quién arreglaste el asunto, vos?”. “¡Achís, yo hablé con el mero hijue´putón!”.

El siguiente diálogo, entre dos salvadoreños que se encuentran en una cafetería en el momento en que entra una muchacha, ilustra mejor como es que las diferencias en el tono, el ritmo y el volumen, cambian diametralmente la asepción de la palabra.

-”¡Mirá hijue´puta. Que buena esa puta que va entrando!”.

-”¡No jodas hijue´puta, si esa puta no es puta!”.

-”¡A la gran puta!. Y si no es puta con esa care´puta que tiene. Entonces, ¿que putas es, pues, hijue´puta!?”.

El “hijue´puta” acompaña al salvadoreño, incluso, en los momentos de consternación: “¡A la gran puta. ¿Así es que se murió, no?”.

A todo mundo se le perdona ser “hijue´puta”. Solamente se le pide, no abusar. “¡No seas tan hijue´puta. Si no te cuesta nada. Hacéme el cachete!”.

Como el salvadoreño acepta, de plano, su condición de “hijue´puta”; cuando lo insultan, lo único que hace es regatear la cantidad:

-”¡Vos no sos más que un hijue´puta!”.

-”¡Achís. Más hijue´puta serás vos, cabrón!”

El “hijue´puta” de desprecio: “¡No es más que un pobre hijue´puta!”.

Bueno, aquí no se trata de agotar todas las acepciones, pero, cualquier hijue´puta guanaco bien nacido, con seguridad que puede agregar, cuando menos, un par de puteadas más.

domingo, junio 15, 2008

De preso meritísimo a hijo meritísimo

La última vez
que quiso jugar al todopoderoso
terminó encadenado en una prisión estadounidense
por tráfico ilegal de menores.

Una firmita el gordo.
Esta vez ya instruyó a la feligresía.
para que voten por Arena.
Por Dios!
Si hay algo que es totalmente de convicción
y exclusivamente personal, es el voto.

Es compresible que Arena esté afligido,
desesperado incluso,
pero actitudes como esas
no resuelven el problema.
Generalmente lo agravan.
Guayo Molina, tomado de El Faro..


sábado, junio 14, 2008

Un regalo para los hermanos mojados

Con los votos de ARENA, PCN y PDC, se aprobó esta tarde un impuesto a las llamadas entrantes del exterior de $0.04 centavos de dolar por minuto. ARENA introdujo una pieza con dispensa de trámite (sin que fuera evaluada, solo para su aprobación) que fué aprobada por los partidos antes mencionados.

Se pretende generar de este modo cerca de $80 millones de dolares al año a costa de los hermanos lejanos que llaman por teléfono a sus familiares, es decir que el cargo se irá directo a la factura telefónica de los residentes en el exterior que quieran hablar con sus familias. El costo por minuto de las llamadas que ingresan era de 0,07 de dólar, por lo que con el incremento será de 0,11 dólares.

El impuesto se "utilizará" para la campaña de ARE.... perdón quise decir para subsidiar los maravillosos planes y programas sociales del "socialista" Tony Saca y de paso sacar raja política del asunto.

Este impuesto como todos los que aprueba ARENA, PCN y el PDC afectan solo al pueblo, igual que el IVA que no es pagado por ninguna empresa sino por el consumidor final, es decir: usted mi amigo, yo y ahora nuestros hermanos en el exterior no solo deben mantener a flote la economìa familiar del pais, sino que deben subsidiar las medidas populistas de un presidente que lejos de gobernar, se a dedicado a montar una estructura de poder y control tipo Cossa Nostra (lo dicen sus mismos ex-jefes, que ahora son víctimas de la extorsión "Todos Sumemos").

Ellos nunca aprueban un impuesto que afecte a las empresas y menos al gran Capital, porque eso es pecado mortal en los modelos neoliberales, quienes deben mantener al estado son las personas que reciben un sueldo por su trabajo, los ciudadanos que han tenido que emigrar en busca de las oportunidades que no tienen aqui.

Los impuestos no son para las empresas que explotan al trabajador y reciben enormes ganancias, porque eso seguramente lo castiga el Dios al que adoran. Que los impuestos los pague el pueblo en especial los mas pobres, porque de todos modos los programas sociales son para mantener al pueblo...

Esa es la retorcida y maligna visiòn de los señores que mandan en nuestro pais. Tenemos FOVIAL, tenemos FOSALUD, pronto tendremos FOSaca, FOARENA o FOalianza por la Familia, pagada por nuestro sufrido pueblo que habita en el exterior, no por el gobierno, ni por las millonarias empresas ligadas al gobierno.

Gracias señor Tony Saca por seguir sangrando la economía del pueblo. Gracias y que le aproveche.....Sigan votando por ARENA.......Ya saben mis amigos que viven en el exterior, ahora pagarán 4 centavos de dolar extra por cada minuto que hablen con sus familiares en El Salvador y ayudarán a la campaña de ARENA....(perdón no puedo evitarlo)...quise decir: A los maravillos y divinos (hasta el vaticano lo premia) programas sociales de Tony Saca.

Post tomado de : Hunnapuh

miércoles, junio 11, 2008

ESA FRASE COMÚN

Por Walter Iraheta Nerio

Con mi amigo Lorenzo siempre estábamos inventando aventuras:

-Sergio, escuchame, un día de tantos… exploramos el casco antártico.

Lorenzo soñaba tener pingüinos como mascotas. Yo, por mi cuenta, deseaba tener leones marinos.

Un día, en la escuela, vino Lorenzo con la novedad que en Buenos Aires había un centro de investigación de aeronáutica espacial, y estaba fácil hacer un viaje interplanetario. Contra la ley de gravedad que nos retenía a nuestro barrio,

Lorenzo quería ser astronauta.

La luna no me atraía, yo deseaba conocer Marte. Los marcianos eran famosísimos, salían en la televisión, el cine, los cómics y en las noticias. De los selenitas no se sabía nada.

A fin de cuentas terminaríamos viajando, aunque nuestras ilusiones quedarían en el camino, a pesar que nos graduamos con sendos diplomas.

Lorenzo se fue para los USA, yo terminé de «paseador de perros».

Mi negocio no era malo, comencé a pasear un perro, se llamaba Koki, luego me encargaron llevar de paseo a dos perritas. Al parecer, las dueñas deseaban que sus perritas tuviesen cachorros dalmata, porque, Koki era un dalmata. Lo malo es que Koki corría como un cometa, y las dos perritas eran pequinés, así que yo iba con una mano adelante casi volando, mientras con la otra mano arrastraba a las «pequis».

¡La concha de la lora!

Ese dalmata había que correrlo diez kilómetros diarios a puro sprint. Si no corría diez kilómetros el Koki se deprimía, y aullaba la santa noche.

Gracias a Koki mi clientela aumentó. La gente me miraba correr los cinco kilómetros en la mañana y cinco en la tarde, a puro sprint, para que el Koki no se deprimiera.

Resolví llevar sólo a Koki, y la jauría por turnos. Al final del día sumaba diez paseos de perros.

El asunto de los turnos fue una necesidad, dada la imposibillidad de recoger las boñigas que dejaban los perros. La municipalidad prohibió que los perros hicieran boñigas en las aceras, porque aquello parecía campo minado, y los turistas se estaban desertando de la ciudad.

La multa estaba justificada, pues, el gasto de limpieza era millonario: pagar a un ejército de limpiadores, detergente y toneladas de toneladas cúbicas de agua.

Por esa multa, la demanda de «paseadores de perros» nos salvó del desempleo a unos cuantos bomboneros, porque a mucha gente le gustaba pasear su perro, pero no le gustaba limpiar la boñiga que dejaba su perro.

Un día recibí la tan esperada carta de mi amigo Lorenzo. La pasaba superbien en
Nueva York, vivía en un duplex perfumado, tenía un Cadillac, trabajaba 36 horas a la semana y le quedaba tiempo libre para ir a la ópera con su novia, a cada show de Broadway, vacacionaban en las Bahamas. Su novia era una gringuita jefa de una oficina, y di por entendido que Lorenzo era socio de algún bufet de abogados. Mi amigo Lorenzo insistió:

-Pibe, venite. No te jorobés con pocos pesos.

Como yo era bien devoto del dulce de leche, la empanada y el asadito del domingo, ni soñando se me ocurrió expatriarme hacia Nueva York. Sin churrasco yo no soy nadie.

Las lindezas que Lorenzo contaba, me entusiasmaban. Pero mi negocio iba de viento en popa, tenía más de cien perros para llevar de paseo, y hasta pensaba contratar ayudantes, poner oficinita con secretaria, publicidad en los clasificados.

Pero… ¡La concha de la lora!, llega la crisis del dólar, la bancarrota, el saqueo, la venta-regalada de toda la industria nacional, teléfonos y cables eléctricos y la azucarera y la manufacturera, privatización de la cosa pública, bancos y hasta el agua. Fue el acabose con la mafiocracia.

Después de ser uno de los grandes graneros del mundo, comenzamos a comprar cereales y azúcar, y de todo le compramos a Brasil.

Los pesos que deberían caer como maná de la macroecomía, nunca los vimos. El dinero se globalizó, pero nosotros nos hicimos más aldeanos.

Hambruna en Argentina ¡Quién lo imaginaria!

La gente famélica, desnutrida, niños raquíticos. Uno miraba las fotos en los diarios y no lo podía creer. Esas fotos solamente se habían visto en Biáfra, Sudán y Etiopía.

Te salías de la ciudad y mirabas «las ruinas» de la petrolera IPF como barcos fantasmas, edificios fantasmas que sólo se miraban en esas fotos que llegaban de Georgia y Chechenia después de la guerra fría.

Los bancos no entregaban ni un billete ¡el famoso corralito!

Había que hacer comité en el barrio, para sobrevivir. Ollas comunales por aquí, ollas comunales por allá repartiendo sopa de fideos. La gente que tenía parientes en el extranjero, van para afuera. Grandes colas en las embajadas.

Muy preocupado escribí a Lorenzo para que me prestara dólares. Le dije que ya me expatriaba de la ahora tercermundista Argentina empobrecida. De paso, le pedía a Lorenzo que me diera posada en su duplex perfumado.

Lorenzo me envió una carta inmediatamente aclarando sus condiciones, para evitar un shock cuando yo llegase a Nueva York:

«Sergio, aquí no tengo ningún despacho de abogado, soy "paseador de perros", como vos. Tampoco poseo duplex perfumado, vivo en apartamento compartido, en una barriada vecina al Bronx, una zona superpeligrosa, megapeligrosa. Imagina que cada noche, al regresar del trabajo tengo que sortear una verdadera jungla donde no faltan gánsters desvalijando transeúntes. Te aclaro que mi novia no es jefa de oficina sino despachadora de hot-dog en un chiringuito, y tampoco es gringuita sino salvadoreña. Bueno… es rubia porque se tiñe el pelo con dioxógen. Y eso de las vacaciones, se trata de que en la azotea del condominio tenemos sillas playeras, para tomar sol cuando el cielo no está encapotado. A la azotea la llamamos: las Bahamas.

«Te reitero que me dedico a pasear perros. No creás que los paseadores de perros ganamos una gran fortuna, pero se saca para el asadito del domingo. Ganamos algunas propinas… porque lo que no te dije, es que Nueva York es el paraíso de los perros. Las mascotas están de moda, y la gente neoyorkina prefiere tener un perro y no un pibe. Imagina que a los perros no les llaman por su nombre, sino baby. Antes habían guarderías infantiles, ahora hay dog-garden, antes iban de baby-sitter, y ahora de dog-sitter.

«Sergio, no te extrañés que hay escuelas para perros, escuelas de etiqueta y cortesía y modelaje y de danza y hasta de perros actores. Hay residencias especiales donde cada perro tiene habitación con televisión donde les pasan «Big brother dog». Y bueno, el perro tiene teléfono, por el que sus dueños lo saludan desde sus vacaciones o desde sus trabajos. Para relax del perro hay música instrumental, y pasa el cuidador a cantar una canción de cuna, para que el perro no tenga pesadillas. Hoteles de lujo para perros, nada de barracas, sino suites con jacuzzi, gimnasio y piscina.

«Aquí también podés trabajar como taxista de perros. Se trata de llevar al perro a la peluquería, al sauna, al club social, al parque de tobogán, al cumpleaños de otro perro amigo. Los itinerarios se alargan con viajes al cine para perros, casi todos los perros son fans del aventurero "Scooby Doo", de las chiquilladas de "los 101 dalmatas", y cuando se ponen romanticones les gusta mirar "La dama y el vagabundo". Otro día hay que llevar el perro a la discoteca. Bueeeeeno, a una de las discotecas.

«Haciendo un paréntesis: Fijate vos, que los perros neoyorkinos les encanta el swing. No sé por qué a los perros les gusta el swing. En cambio, llevás a un perro a una discoteca de hip-hop, rap o cualquiera de esos ruidos electrónicos y los perros se ponen a aullar como lobos, y, en adelante hay que llevar al perro a la clínica psicológica para perros, porque con esa música hip-hop, rap o electrónica quedan estresados para toda la semana. Claro, hay excepción, porque a los doberman les fascina el heavy metal, mientras a los pitbull les gusta el rock duro.

«Hay otros capítulos caninos que no los relato en esta carta, por falta de espacio, y pesos para el franqueo de la carta, como eso de las boutiques de ropa y comidas para perro.
«Sergio, mejor te venís para Nueva York, aquí hay academias donde te especializas en asistencia a perros. Te venís, y cuando pase la crisis en Argentina, te regresás a poner una residencia canina de múltiples servicios. Te enviaré el boleto de avión, ya comprado aquí en Nueva York, es lo mejor. Okey pibe, ahora mismo salgo hacia la agencia de viajes… Abrazos pibe».

¡Ah!… lo que no he dicho es que también la carta de Lorenzo traía una posdata, y para convencerme de emigrar, decía que antes uno escuchaba esa frase común de tener «vida de perro», y se pensaba irremediablemente en la miseria. Pero decía Lorenzo que ahora esa frase es relativa, porque en Nueva York tener «vida de perro» es tener una vida afortunada. Aunque después de un tiempo los perros de lujo también son abandonados en la calle o terminan eutanasiados por la perrera municipal. Total que la frase vuelve a ser común.

La carta de Lorenzo llegó hace dos meses, el anunciado boleto de avión nunca lo recibí, tampoco mi amigo levanta el teléfono cuando le llamo. Ahora estoy pensando hacer la cola en cualquiera de las embajadas que dan visas temporales.

Walter Iraheta Nerio

Publicado anteriormente con el título de "Vida de perro".Suplemento Tres Mil del diario Co-Latino, El Salvador.

Tamen

domingo, junio 08, 2008

O?AMA, O?AMA, O?AMA...

No estoy seguro si fue paja, o realidad, es muy temprano para decir, pero fue como si una mañana abriera El Trompudo y el titular dijera: ¡Mauricio Funes deserta y se vende a ARENA!...

Como diría el cubano: “¡Coño!, ¡el tipo ese sólo era un come mierda!

Eso sentí cuando vi por Tv cuando Barack Hussein Obama aparentemente se aculeró frente al poderoso de esta nación: AIPAC (American Israeli Pac Action Committee), conocido más comúnmente como fue bautizado por los profesores que escribieron el libro: El Lobby. Y es porque ha dejado en claro que para ser presidente de USA se tiene que llegar personalmente y públicamente a expresar incondicional apoyo a Israel.

¡Increíble!

Hay que darle crédito a esta élite, han de ser individuos brillantes, de otra manera no hay explicación posible al hecho que los tres candidatos de donde saldrá el próximo presidente de la nación más poderosa del mundo, llegan a lanvisconear a la entidad que tiene en estos momentos a dos de sus más altos miembros acusados de espionaje y traición por el FBI... ¡Increíble!

¿Quedará esperanza?

Yo entiendo que ser político ducho es prometer y no cumplir cuando elegido, la mentira es fundamental en la política, pero haciendo a un lado si fue sincero o no, no concibo que se pueda llamar cambio a seguir la piedra filosofal del problema de los Estados Unidos, que pienso yo, (y muchos que por temor no lo expresan), es estar dependiendo la política en el Medio Oriente en una élite a la cual no le interesa en lo absoluto USA como nación.

Gringolandia es una sociedad basada en el poder que brinda el dinero, trae prosperidad, bienestar, y progreso... pero también trae ambición, egoísmo, traición, perdida de valores morales; pero lo más fatal es que los países capitalistas se hacen susceptibles a la influencia de cerebros financieros como los miembros del Lobby, que usan esto para lograr fines a favor de una entidad extranjera y en contra de la seguridad e intereses de USA.

Al menos quedó descubierta la paja, y por última esperanza sólo quedaría fantasear que O?ama, a pesar de ser Senador de primer término, sea ya un político ducho, obtenga el hueso... y se les voltee de la manera más sutil, que el mismo Lobby trabaja.

Tamen

lunes, junio 02, 2008

EL VERBO ERROR

Errar es de humanos, rectificar es de hombres”... No recuerdo cuando fue la primera vez que escuché este popular refrán, pero a mi tata le encantaba repetírmelo constantemente.

El clavo es que la palabra error tiene dos componentes y un vergo de engendros. Hacer el error y reconocerlo uno mismo es el primer componente. El segundo componente es rectificar el error.

Los terrícolas guanacos le damos al error muchos nombres: errorcito, errorazo, error garrafal, error de buena fe, error intencional, indetectable, y horror. Pero un error lo define Encarta como Concepto equivocado o juicio falso. 2. Acción desacertada o equivocada. 3. Cosa hecha erradamente. .... 5. Fís. y Mat. Diferencia entre el valor medido o calculado y el real.

Como la mentira hay errores buenos, y hay errores malos así como hay “horrores y errorcitos”.

El error puede ser una equivocación, (casarse fue el error, el escoge fue correcto) o una falta (el penalti es el error, pero la zancadilla fue inteligente).

Un tiempo yo pensé que chupar fue el error mas colosal de mi vida, pero sin embargo hoy reconozco que antes del error está la predisposición genética individual a cometer ese error como miembro de un segmento poblacional que bebe bebidas alcohólicas. Lo mismo digo con el fumar, ser dejado, desordenado, malcriado... Y como en el caso de mi alcoholismo, yo nací predispuesto a sufrir alergia y obsesión mental por el alcohol, algo que mi mejor amigo no sufre, a pesar que empezamos chupando juntos.

Para rectificar mi error primero voluntariamente reconocí que era impotente ante ese error. Luego vino el huevo de vivir sin cometer ese error.

Reconocerme impotente para luchar contra algo que no había podido derrotar con mi mente requirió que me pusiera humilde y honesto. Pero yo no significo la paja de juntar mis manos en señal de oración e impotencia, sino algo mucho más íntimo, introspectivo, espiritual.

Sin ese primer paso del reconocimiento, el error no existía más que entre los que vivián y convivian conmigo.

¡Pobrecito de mí!... Pero yo así lo quise.

Su Ser, un universo que flota,
Es mi viento de libre albedrío,
Su Rostro, fulgor de luz ignota,
Es Mi Señor y temo su poderío...

Yo he osado contra Su Diestra,
un ego inflado, ente testarudo,
olvidarlo hizo mi vida siniestra,
reencontrarlo fue aún más rudo...

Retarlo me arrastró a un abismo,
fondo tétrico, lleno de endriagos,
sumideros de envidia y egoísmo,
años aciagos y amargos estragos...

Mi alma era una Caja de Pandora,
mi mente plétora de masa aviesa,
mi corazón hiel con saña atesora,
mi cuerpo encubierto en aspereza...

Entonces me exalté, y me humilló,
humillado me humillé, y me salvó,
pedí con sumisión, y me escuchó,
y un rayo de esperanza Él irradió...

mi derrota descubrió mil defectos,
inició a rumiar en mí, no en otros,
y luché por tornar al sendero recto,
senda que Él guía... ¡a nosotros!


Tamen