12/10/2012

Desde La Diáspora: Reventazón de Cuetes


Cuando se trata de prohibir la tradicional fabricación de pólvora y venta de cuetes en las fiestas navideñas yo tengo sentimientos encontrados.
En la década de los 60s mi familia se benefició de esta industria casera. Mi madre y su hermana fueron pequeños empresarios en este negocio.
Por eso no me cuadra que el Arzobispo Opus Dei, lacayo de la oligarquía extranjera, venga con la onda que apoya prohibir venta y fabricación de cuetes y pólvora sin medir las consecuencias económicas sobre la gente pobre que se beneficia por un escaso período de tiempo en este negocio.

Y es que esta industria es del pobre, de la gente que el Nazareno tanto protegió y que este cura y su orden Opus Dei les pela tanto el eje.



En gringolandia la venta de fireworks es legal y próspera. En las grandes ciudades es ilegal la venta y distribución pero en los prósperos suburbios, que pululan en las afueras de estas grandes ciudades, es venta libre y legal.
Mi sorpresa al llegar a USA fue que Chicago de los 80s permitía reventar cuetes el cuatro de julio, día de independencia…, irónico pero aunque Chicago no permitía la venta dentro de la ciudad si permitía la quema… Yo iba a Indiana a comprar pólvora para que mis hijos disfrutaran lo que yo disfruté en el terruño.


Chicago tenía lugares establecidos y controlados donde permitía la quema de pólvora.
En Texas mi sorpresa ha sido más grande. Se puede reventar pólvora… Pero igual a Chicago la ciudad de Houston, dentro de sus límites, prohíbe la venta y quema de pólvora…. Pero la ley es flexibilizada para Navidad y Año Nuevo..., en especial en los barrios hispanos.


Vivo en una “subdivisión” a unas cuatro cuadras en las afueras de Houston y se puede quemar pólvora. Como con las ventas de taco y comida mexicana hay unidades móviles llenas de pólvora de toda clase que se parquean en cada gasolinera (en las afueras de Houston) para la época del año, y hay venta loca igual que en el terruño.
La Nochebuena y Año Nuevo es igual donde vivo en Houston a como es en el terruño, una ensordecedora reventazón de cuetes…. Y armas de fuego.


Pero es raro que en Houston (lo mismo en Chicago) se reporten ese pijo de quemados como sucede en el terruño. Y es que el gringo tiene reglas de juego donde educa y enforza las reglas para prevenir lo que hoy es tan común en el terruño.
La solución para el problema de los niños quemados en el terruño recae en los tatas y en el gobierno que no copia esta onda positiva de los gringolandeses y sus reglas de juego tocante a pólvora…. Y es que lo bueno no lo copiamos


Los niños pobres y desnutridos, como fui yo, no hay onda más verga que reventar un cuetillo o darle vueltas a unas “estrellitas” en una noche de Navidad…, hace olvidar el dolor que provoca el estómago vacío, o la fiebre de las lombrices.
Robar esta delicia, como quiere el cura Opus Dei, sería no sólo robarle esta alegría a los niños sino peor pues sería acabar una fuente de existencia para gran porción del segmento desposeído y pobretario de mi gente cuando las oportunidades para ganarse la vida son nulas y no hay indicios que mejore en un futuro cercano.

Tamen

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