4/05/2010

Desde La Diáspora: El Censo Gringo

Recibí el fin de semana la llamada de un familiar que me preguntó si ya había llenado “el censo”, le contesté que sí, me preguntó que había escogido como mi raza, -“mestizo”. Repliqué.., -“uuuuuyyyyy, pero si nosotros no somos indios!...” me contestó con acento despreciativo, como si ser indígena era como ser Ariel Sharon.

Hace dos semanas recibí el formulario para llenar el censo poblacional que por ley los gringos llevan a cabo cada 10 años desde su independencia.

El formulario es fácil de llenar, quizás se lleva unos 10 minutos si es una familia de tres como la mía, pero si es una numerosa familia, como es muchas veces la regla en la comunidad hispana, entonces sí se toma su tiempo finalizarlo.

La importancia del censo, dice la propaganda federal, es que el gobierno federal hace uso del mismo para alocar dinero de impuestos a cada estado para uso en sus servicios de salud e infraestructura, o sea, más mara más plata. Se usa también para alocar el número de diputados que se asigna a cada estado…. Pero también tiene otros usos que la propaganda radial, visual, y escrita no dice.

“No importa usted sea indocumentado, no será deportado”, sigue diciendo la intensa propaganda, “todos los que residen en Estados Unidos están obligados a llenar el censo”.

Entre las preguntas hay una la cual consulta si se es ciudadano, pero no pregunta si se está en este país ilegalmente, una pregunta que no se necesita no se hace, no porque no se quiera saber, sino porque ya se sabe, pero el número de ilegales en el censo es dinero para ciertos estados, y entre más mejor..., pero tienen que llenar el censo, y debido a esto es la intensa propaganda en español.

Esta misma sutil artimaña utilizaron los gringos cuando se introdujo el “don´t ask, don´t tell” que hizo el Pentágono para atraer cadetes culeros cuando se necesitaba reclutar gente, hoy lo utilizan en el censo para favorecer a California, Texas, Nueva York, Pensilvania, Illinois, y otros estados.

Pero la pregunta sobre la raza me dejó asombrado porque era la primera vez que la veía en su nuevo formato, pero no me hizo rascarme la cabeza decidiendo cuál es mi raza, eso fue lo más chiche para mí.

El censo da cinco opciones: blanca, negra no hispana, indígena y especificar la tribu, asiática y especificar nacionalidad…, el clavo es que ellos aclaran en un inciso aparte que “hispano no es una raza”, lo cual concuerdo, pero no dan alternativa viable al “mixto” digamos polaco/mexicano, como un compadre en Chicago, ni al negro hispano de Jamaica, Haití, Colombia, Guatemala, o al mestizo como yo... Ah! Pero para estos casos hoy dan esta última opción y es “otros”, y dejan espacio en blanco para llenar.

Yo me perdí el de 1980 porque aún no había llegado, llené el censo de 1990, pero me perdí el 2000 porque vivía en el terruño. La diferencia que recuerdo es que en 1990 daban una salida al hispano que consideraba hispanidad una raza, daban la alternativa de “hispano, no blanco” que es la opción recuerdo yo usé entonces.

La familiar en el teléfono estaba emputada porque los gringos quitaron esa opción, confesándome que ella “no se consideraba ni negra, ni india, ni china” por lo que había usado la opción raza blanca…, pero que ¡puta! no estaba satisfecha porque tampoco se sentía blanca…., me preguntaba si había forma de cambiarlo.

Puta, algunas veces es un volado bien jodido para el hispano no reconocer y aceptar su origen racial.

Tamen
.