jueves, agosto 18, 2022

Memorias De Un Desmigrado: El Todólogo IV


¡El otoño en Chicago es una belleza!

Comienza con vientos frescos a inicios de septiembre, tipo vientos de octubre cuzcatlecos, y termina nevando en diciembre… Así llegó el otoño de 1989 en mi primer día como estudiante full time en gringolandia en la Universidad de Illinois.

Como es mi historia, me obligo sin ínfulas, a sacar pecho y contar que a pesar de haber aprobado las asignaturas claves con Dean´s y Honor´s list en Truman College, la gringolandesa directora de reclutamiento del programa de la U de Illinois me puso innecesarios clavos. Escribí una carta que llené de copias sobre mi performance en college al representante estudiantil hispano del campus de la universidad.

Días después recibía la carta de aceptación.

Antes de llegar hasta aquí, mientras busero, un amigo uruguayo de mi broder, reclutador en la Universidad, consiguió que me dieran oportunidad de someterme a un placement test en la carrera de medicina.

Eran tiempos cuando los colleges y universidades habían comenzado intensivo reclutamiento de hispanos y otras minorías tratando de diversificar los estudios superiores.

En mi viaje al terruño en 1987 había autenticado todos los créditos educativos ganados en mi terruño, notas gachas que aún servían. Tuve 3-4 meses para prepararme, pero dos días antes del test me llama el charrúa para decirme que la universidad decidió suspender el examen porque me descalificaba mi edad: 33 años.

Lo peor del cuento era que si pasaba el test y me aceptaban a primer año de medicina (5to año en mi terruño), yo iba a necesitar cerca de $100 mil vergas de entonces para poder terminar la carrera.

La ayuda financiera más préstamos bancarios estudiantiles cosigned por el gobierno y la universidad alcanzaban para dos años, la otra mitad tenía que rebuscarla… Algo intangible impedía alcanzara mi meta, pero fui dicho que no hay mal que por bien no venga.

El pijazo me hizo chillar una vez más, como el 19 de julio de 1972, cuando fue el primer gran cierre de 15 meses a tan sólo 11 días de comenzar mi primer año en la UNAES...

El uruguayo fue un cherada vergón, me consoló y me consiguió cita con un counselor de la universidad, un griego me recomendó para el programa bachelor en tercer año con major en Ciencias de Tecnología Médica.

Me emplazaron en tercer año o junior year… Pues ni modo, peores nalgas me dije. Y me lancé.

Ese septiembre de 1989 comenzaba 7 quarters sin parar (3 semestres y pico), hasta la graduación en junio de 1991…

Cumplía 8 años de haber llegado a gringolandia con la cola entre las patas.

Iba necesitar $35 mil bolas de las cuales los federales me ayudaron con un paquete que incluía trabajo-estudio y prestamos bancarios con el gobierno de fiador. La universidad también me prestó dinero con bajo interés.

Igual, me costó hacerme la idea de bajar de médico a laboratorio clinista, aunque con nombre caché "Medical Tecnologist", el vergazo aminoraba.


Al graduarme, un año y 8 meses después, en 1991, terminé de pagar todo lo que debía hasta en 2005… Entonces armé un trozo de party.

A todo esto mi múcura trabajaba y yo estudiaba full time, aunque también trabajaba en el banco de sangre del hospital de la universidad… Las clases por la mañana duraban 5 horas, los laboratorios eran de 1-3 pm, hasta entonces terminaba mi lado estudiantil y comenzaba mi lado obrero que terminaba a la medianoche.

Trabajé en el banco de sangre del hospital de la U de Illinois cinco años, con 16 meses de estudiante y el resto como profesional Med TechMe gustó el área de Inmunohematología (banco de sangre), era el mejor pagado porque es paloma de entender, difícil de ejercer y peligroso, un mal tipeo sanguíneo y regresaba de busero, pero cuando entendí lo disfruté.

Trabajé 13 años en banco de sangre con un entre medio de 12 años en química clínica.

Por 25 años trabajé en esa profesión hasta que me retiré en 2019.

En los 80-90 tenía un carro Chevy Nova 1976, sólo la capota casi pesaba tanto como una moto de baquelita de ahora. Con mucha leche nunca me falló ni me dejó varado y nunca tuve un accidente.

Aprendí a hacer minor tune up: Cambiar bujías, capa del distribuidor, cambiar aceite, alternador… apenas empezaba la era del fuel injection.

Salía de mi apartamento a las 6 de la mañana y regresaba a la medianoche, homework por 1-2 horas, dormir hasta las 6 y comenzar de nuevo la misma rutina.

Éramos 19 estudiantes en el programa, 3 hispanos de los cuales sólo 2 hablábamos el idioma español, del resto 1 era afro, 2 hindúes, 1 china y el resto blancos. Solo había 2 hombres… y yo, con 35 años, era el segundo más viejo de la clase.

La mayoría raza blanca se fraccionaba en todo el lado izquierdo de la pequeña aula y la otra mitad la ocupábamos la currunchunchún.

En Junio de 1992 fue la graduación o commencement…

Pero yo no asistí.

Tuve una poderosa razón. Ya había prometido a mi familia irnos de camping nomás terminara los 18 meses sin parar. Supe también que en esa ceremonia no se entregaban los diplomas como en mi tierra, sino personalmente tenía que pasar a recogerlo y firmar en la universidad. Se equivocaron con mi nombre 3 veces y por esto tengo 3 diplomas con diferente nombre, o una letra, tilde o consonante era el error.

1992 fue uno de esos especiales años de los pocos y raros que my lifetime ha experimentado. Ocurrieron 4 sucesos pivotes en mi vida: Me titulé finalmente de una universidad, que aunque sea gringa, vale… Compré mi primera casa… Después de 10 años, mutuo acuerdo, preñé a mi esposa, el año siguiente nacería Alejandro completamente saludable… Y #4 me naturalicé ciudadano gringo by choice.

Nos dijeron a los 2 hispanohablantes que entre los millones de hispanos con papos o no en USA, sólo 16 mil teníamos Bachelor Degree. Saber eso alivió mi chiquito.

Cuando comencé a ejercer mi profesión en 1992 mi primogénito George comenzaba su adolescencia, 9 años después sería ejecutado por la polícia de Chicago con 10 balazos en su cuerpo.

Tamen

.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario