12/21/2016

¡FELIZ NOCHEBUENA!


Si hay algo que considero personalmente vale su peso en oro es la amistad, ese contacto cerrado o abierto y tan viviente que hasta los animales inferiores lo disfrutan.

Del elefante dicen los que saben de estas ondas que no hay otro animal que hasta ahora tenga un banco de memoria tan agudo que es superado sólo por terrícolas.

Ese sentimiento fraterno es inmortalizado por un sencilla facultad cerebral: el recuerdo..., sin recuerdo no hay amistad... como tampoco hubo amor... Y en todo este sentido animal de hermandad y sosiego, calor, paz y amor, la religión ha instituido un puente inmortal en el mundo cristiano y con muchas muy diferentes religiones, creyentes e incrédulos, que también la sienten y celebran... Esa es la Navidad..., que celebra honrando el "nacimiento del mesías"...

Independiente de la crítica argumentativa tocante el causa-efecto religioso, mitológica o comercial, yo considero el sentimiento navideño un legado positivo en el transcurrir viviendo como terrícola... ¡puta! que paloma sería la vida solo vivirla en rutina diaria. Navidad y Año Nuevo son una pausa de encuentro o reencuentro humano, un signpost espiritual... un referente de amistad, amor, paz, esperanza y caridad...

¡Y el sabroso e infaltable calor familiar!.

Mis mejores deseos a todos mis amigos virtuales y reales, porque todos disfruten en estas fiestas ese momento que he querido describir.... o como a cada quien le guste disfrutar...

Guías de luces blancas, verdes, azules, rojas…,
un arbolito, un nacimiento, estrellas y fulgor,
un suéter, una chumpa, y una chispa de calor.
¡Navidad su conmovedor espíritu arroja!...

Vela en mano la procesión sigue su camino,
busca asilo la familia del reservado a la cruz
cada noche y en cada casa oran los vecinos
alabando la llegada del que trae nueva luz...

Un abrazo y un regalo, un beso de amistad,
una canción, una fiesta, un baile y un rubor,
una misa, un llanto, una nostalgia y un amor...
¡mezcla de tristeza y festejo, eso es Navidad!

En la mesa de Nochebuena hay una silla vacía,
entre congoja y júbilo la emoción es elocuente
y flota perenne sin destruirlo ni aun la lejanía,
viaja el alma familiar... evocando su ausente...

Una carta, una tienda, un tráfico, un ladrón,
un vestido, un perfume, cerveza y cigarros,
fulminante, una estrellita, humo y petardos.
¡El espíritu navideño subyuga la nación!

Hay un tiempo para todo que nos deja su huella,
y  forma la vereda del camino que nos conduce
al divino enigma, y la reflexión abre e introduce
el misterio del Creador que la Natividad destella.

El sufrimiento, el dolor, el sacrificio y denuedo,
la carestía y abundancia, el temor y prepotencia,
la injusticia, el desengaño, el poder e impotencia,

¡Vestigios del pasado, resolución de Año Nuevo!