12/20/2013

Lo Nuestro: Ricardo Bogrand



TRÍPTICO PARA EL NIÑO ANTIGUO
 
Yo sentí la caricia de los soles candentes,
la caricia que agota
de doblegar con sangre.
 
Niño de El Salvador,
niño gris de mi patria,
por tu rostro, mañana,
flamearan las banderas.
 
Será la misma insignia del dolor y la fiebre.
Será la misma nota deslizándose fresca.
Será la misma siembra,
la misma espiga y árbol.
 
Una flor en el pecho roja señal del canto.
Una nueva sonrisa por antigua y distante.
Una ruta que empieza a quitar la maleza.
Una idea
y un rayo de vocablos sin tropas,
sin botas
y sin silabas muertas.
 
Niños sin cementerios,
¿Para cuándo la aurora?
Niños de mil harapos y estómagos flotantes.
 
Niños que siempre elevan
barriletes de otro año.
Niños esclavizados a la espera herrumbrosa.
 
Madre de vientre,
sólo tú conociste
de idénticos idiomas cual era el viento fuerte.
Sólo tú retornaste a tu rojiza hoguera.
Sólo tú descifraste el único milagro.
Sólo tú descubriste el camino perdido.
Sólo tú sumergiste los dedos
y arrancaste tu himno.
 
Madre de mi patria extenuada por su joven historia,
por sus mismos engaños,
por sus mismos soldados de horizontes cercados.
Niño de El Salvador, ya eres viejo
de risa,
de la risa con mueca sobre cada crepúsculo.
 
Ya eres viejo,
Antiguo
Como el dolor y el hambre.
Para ti nadie ha bajado miradas.
Para ti, niño escuálido,
Niño-pueblo,
Para ti,
Una  ventana roja se está abriendo
Y en su perfil asoma hojuelas milenarias
Un corpulento árbol.
 
 
Tamen