8/26/2011

El Arte - Lord Byron

Este poeta del Romanticismo fue un aristócrata inglés con un estilo de vida y gusto sexual bien adelante de su época. Nació en Londres el 22 de enero de 1788 y  murió de paludismo en Grecia en 1824.

Su nombre completo es George Gordon Byron, sexto Barón de Byron.

Tuvo una vida social y sexual escandalosa, como las que hoy vemos de las estrellas de Hollywood.  Le encantaba chupar y coger… y como los hollywoodenses, y cierta mara highlight, Byron era bisexual.

Pero fue más liberal que los hoy liberales pues ni a la familia respetaba…, fue acusado de incesto y sodomía por las cortes inglesas.

Lord Byron tuvo que huir de Inglaterra en 1816 y jamás volvió, recorriendo casi toda Europa hasta establecerse por cierto tiempo en Génova…. Murió en Grecia luchando por la independencia de ese país de los otomanos.

“La verdad es siempre extraña, más extraña que la ficción” es una inmortal frase de este inmortal poeta…, porque separando el artista del hombre, para mí, Lord Byron es lo mejor que ha dado a la poesía la Pérfida Albión, y este poema es uno de sus mejores.

LA PARTIDA

¡Todo acabó! la vela temblorosa
se despliega a la brisa de la mar;
y yo dejo esta playa cariñosa
en donde queda la mujer hermosa,
¡Ay!, la sola mujer que puedo amar.

Si pudiera ser hoy lo que antes era,
y mi frente batida reclinar
en ese seno que por mi latiera
quizá no abandonara esta ribera
y a la sola mujer que puedo amar.

Yo he visto hace tiempo aquellos ojos
que fueron mi contento y mi pesar;
los amo, a pesar de sus enojos,
pero abandono Albión, tierra de abrojos,
y a la sola mujer que puedo amar.

Y rompiendo las olas de los mares
a tierra extraña iré patria a buscar;
más no hallaré consuelo a mis pesares,
y pensaré desde los extranjeros lares
en la sola mujer que puedo amar.

Como una viuda tórtola doliente
mi corazón abandonado está,
porque en medio de la turba indiferente
jamás encuentro la mirada ardiente
de la mujer que puedo amar

Jamás el infeliz halla consuelo
ausente del amor y la amistad,
y yo, proscrito en el extranjero suelo
remedio que no hallaré para mi duelo,
lejos de la mujer que puedo amar.

Mujeres más hermosas he encontrado,
más no han hecho mi seno palpitar,
que el corazón ya estaba consagrado
a la fe de otro objeto idolatrado
a la sola mujer que puedo amar.

Adiós, en fin. Oculto en mi retiro,
en el ausente nadie ha de pensar;
ni un solo recuerdo, ni un suspiro
me dará la mujer por quien deliro
¡ay! la sola mujer que puedo amar

Comparando el pasado y el presente
el corazón se rompe de pesar,
pero yo sufro con serena frente
y mi pecho palpita eternamente
por la sola mujer que puedo amar.

Su nombre es un secreto de mi vida
que el mundo para siempre ignorará,
y la causa fatal de mi partida
la sabrá sólo la mujer querida
¡Ay!, la sola mujer que puedo amar.

¡Adiós!... Quisiera verla..., más me acuerdo
que todo para siempre va a acabar:
la patria y el amor, todo lo pierdo...,
pero llevo el dulcísimo recuerdo
de la sola mujer que puedo amar.
Tamen
.