6/27/2011

Quieren Democracia, Paguémosles Democracia

Sólo bastó que llegaran cuatro jueces guanacos a tratar de poner orden en el terruño y vivianes y vividores se quitaron la máscara.

¡Qué cagada de risa! Un ex rebelde atacando la rebeldía, un extranjero oligarca usando a su partido lleno de majes guanacos para su protección personal y de sus intereses, y un presidente que por fin se quitó la máscara pro pueblo que por tantos años usó por televisión.

¿Qué hacer? Me preguntó desesperado un amigo en el terruño por teléfono… entonces no sé porqué pero me recordé de las elecciones para diputados por San Salvador en el nefasto año de 1972.

En 1972 eran otros tiempos. Vivíamos en un estado facistoide donde el militar y el oligarca criollo y extranjero eran la última autoridad…, y Dios había sido relegado a perro faldero.

La iglesia católica era el perrito meneador de cola ante la vista de los amos sentados en las acolchonadas bancas de enfrente en sus misas dominicales en catedral.

Nunca olvido al cura de la Iglesia Perpetuo Socorro que en una misa matinal denunció al candidato al alcalde por San Salvador para su tercer período, Napoleón Duarte, por “incitar la lucha de clases y el odio al rico”.... El cura desde el púlpito nos decía a los creyentes y habitantes de los malolientes mesones que si éramos pobres y comiendo mierda era “por designio de dios, porque dios ama a los pobres”… le faltó agregar “sigan comiendo mierda y cállense el hocico hijosdeputa porque así le gusta a dios”

En San Salvador vivíamos 300 mil guanacos en el mero sentido de la palabra, eran tiempos cuando 63% de la población vivían en áreas rurales laborando la tierra en condiciones medievales, la tasa de analfabetismo era del 65% y la mortalidad infantil de las más altas del planeta… no mucho ha mejorado el volado desde entonces.

Había elecciones por supuesto, pues había que apantallar con la paja democrática, pero eran elecciones amañadas ya que el Consejo Central de Elecciones (CCE) estaba lleno de títeres del complejo militar/oligárquico como el TSE está lleno hoy del grupúsculo vividor actual.

Las elecciones de 1972 eran un gran reto para la oligarquía, por primera vez su dictadura, apoyada y financiada por los gringos, estaba amenazada por Duarte, Ungo y la Unión Nacional Opositora…. Entonces el CCE del títere Vilanova alegando ondas legales que sólo ellos comprendían negó inscribir los diputados de la UNO por San Salvador.

De la capital, por ser la más populosa, salían la mayoría de diputados.

La UNO, a través de panfletos distribuidos en las calles de  la capital pues los medios de comunicación entonces como hoy estaban al servició de la oligarquía y se negaban a publicitar la oposición, pidió anular la papeletas para diputados. Duarte en los mítines nocturnos del parque Libertad, también arengó a la población anular con una X la papeleta de votación para diputados.

Según la leyes electorales entonces (ignoro si ésto sigue vigente) si la mitad más uno del total de papeletas resultaban anuladas la elección se declara nula… pero ésto nunca había ocurrido en la historia del País.

Ese fatídico 20 de Febrero de 1972, yo pude votar por primera vez, y además que voté por Duarte, anulé la papeleta para diputados marcando una X en toda la papeleta.

Para mi sorpresa dos semanas después de las elecciones y en medio del Gran Fraude ocurriendo en esos momentos en los gimnasios de San Salvador, Santa Ana y San Miguel, ¡sorpresivamente! la Junta Electoral Departamental de San Salvador, en conferencia de prensa y en franca rebeldía, declara las elecciones para diputados en San Salvador nulas y derogadas.
El pasquín El Diario de Hoy publicó la noticia pero entonces el aún hoy nefasto PCN, en manos de la oligarquía, ordenó a su títere Vilanova revocar y desautorizar a la Junta Electoral Departamental. Y la oposición no tuvo diputados por San Salvador por dos años.

Hoy no me cabe duda que la población capitalina acató el llamado de la UNO y anuló en masa las papeletas de votación para diputados en acto de repudio, a la vez que votó por abrumadora mayoría por Napoleón Duarte para presidente.

Cien mil muertos y 2.3 millones en la Diáspora después, ya sabemos cómo terminó este trascendental incidente histórico… pero por vez primera en su historia la población salvadoreña rechazó “el orden institucional” por la vía del voto.

Si entonces no había redes sociales y se logró este hecho histórico, hoy los salvadoreños podemos lograr mucho más para barrer con estas élites ideologías parasitarias que tienen al país en caos, desorden y matándonos por nimiedades como un parqueo enfrente de la casa.

Tamen
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