12/11/2009

FEELINGS

Hay situaciones que generan un feeling difícil de describir, pero es una delicia el sentirlo, es un feeling adrenalínico, adictivo, excitante, aprensivo, una rica culillera…

Y no es que tenga uno, cinco, diez, o veinte años de no ir al terruño, en marzo este año estuve allí, pero mañana parto nuevamente y desde hace un par de semanas siento este feeling culerón cada vez que pienso en el viaje...

Quizás no lo pueda decir, pero voy a tratar de escribirlo…

Es un feeling que sólo puedo compararlo cuando amarraba con una chava allá en los 70s, y al siguiente día pensaba en ese primer beso, con mi lengüita jugando con la de ella, me ponía el cuerpo tenso y la piel de gallina que acompañaba la erección…

O algo así como cuando me cogí aquella mamaíta que compraba papel y botellas por una peseta y eyaculé por primera en el aparato genital femenino y no en mi mano… puta que feeling más riiiico!!!...

Una sensación bien parecida tuve en 1981, sentado en una butaca en el Aragón Ball Room en Chicago, entonces vi en “circuito cerrado” a Ever Hernández clavarle el gol a México que quedó eliminado e hizo chillar al “niño de oro”. El único gol coreado al unísono en toda Centroamérica que dicen hizo temblar el istmo.

Un feeling como el día del “commencement” cuando suponía recibir el diploma universitario gringo, al cual decliné voluntariamente asistir, pero lo primero que hice cuando me lo dieron fue sacar una fotocopia al título y dejárselo en el buzón de correos a mi tata… entonces esperar su llamada y recibir las felicitaciones de mi viejo, ¡qué culillera más rica!.

Quizás sea porque el mes navideño me pone canelón, siempre me ha puesto así, es mi punto flaco, pero este viaje tiene bastante significancia, todos los viajes lo tienen, pero este en particular me da el feeling como cuando amarré en 1974 con la mujer que hoy me acompaña para ir a celebrar nuestro 30 aniversario de bodas.

Definitivamente este feeling tiene que ser el “saque su ángel” que decía aquel comercial de Bojorquez en el gato del cuatro en el mes navideño.

Es un feeling tan adictivo en mí, quizás por el orgasmo nostálgico que provoca mi lejanía, como el feeling de aquellos momentos esperando la medianoche del 31 con mi familia, en aquella humilde pieza de mesón oyendo a Tony Camargo, todos juntos, a punto de amarrarnos en un solo abrazo con todo nuestro amor y llenarnos de calor familiar.

Todo arriba es el feeling antes de llegar a Mi Tierra, es difícil describirlo verbalmente..., quizás porque es un feeling culerón y el congénito gene machista me provoca inhibición el decirlo… pero no el escribirlo.

Tamen
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