3/25/2009

GUERRA INEVITABLE











En la Universidad, el individuo arengaba:
"el marxismo es la respuesta a la opresión"

El barbudo decía a la vez que se esmeraba,
tratando de despertarnos convicción...

"El imperialismo yanqui con sus lacayos
nos explota, ellos temen que despertemos,
mantienen la tiranía haciéndonos vasallos:
¡Compañeros!: ¡golpe a golpe venceremos!"

Vivía mis años veintes y me creía alma bravía,
odiaba esa dictadura gorilesca que asesinaba,
reprimía, y masacraba al pueblo con alevosía,
y odiaba al yanqui que sombrío manipulaba...

La explotación de muchos el sistema protegía,
por el injusto beneficio de salvar unos pocos,
y con ayuda económica el yanqui enquistaría
en Mi Patria líderes crueles, asesinos y locos...

La palabra dicha contra el poderoso reprimida,
y el hechor acusado de sedicioso y comunista;
las denuncias de la Iglesia tildadas subversivas,
y el pueblo empujado a buscar al extremista...

Las células marxistas comenzaron a crecer,
¡la represión impune su crecimiento favorecía!,
obligó al marginado y desposeído a escoger,
y con ellos y campesinos... ¡nació la guerrilla!...

Un rosario de bombas estremeció la capital
la noche de la muerte de Monseñor Romero;
una bala criminal acabó su lucha contra el mal,
pero el verdadero mal, vendría más postrero...

"Aquí no puede haber guerrilla porque es pequeño..."

aducía el militar embotado en poder, pero odiado
por el mismo pueblo que escuchaba con desdeño,
"...y cualquier brote subversivo será aplastado".

A mi hijo de cuatro meses apretaba a mis brazos,
lo impensable estaba ocurriendo en el país entero,
y mi colonia era sacudida por bombas y balazos,
así la guerra se había iniciado esa tarde de Enero...

Había visto con mis propios ojos la explotación;
pero yo sabía de la teoría y dialéctica de engaño
que pregonaba el Marxismo con secreta ambición,
y entre ambos, harían sufrir Mi Patria por años...

La guerra duró cómo duran los males: Largamente;
y ambos decían luchar por el pueblo y su suerte,
ambos líderes terminaron sanos y sobrevivientes,
y fue el pueblo quién pagó el precio de la muerte...

Tamen
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