sábado, octubre 10, 2026

Mi País: Una Tierra distópica...

 

En 1997, viviendo en Chicago, en un grupo de America On Line (AOL), alguien abrió un tópico que tituló: "Yo le debo todo a este país (USA)"... Era una opinión personal en un foro abierto a quien quisiera opinar y yo respondí: "Yo no le debo nada a este país".

Por supuesto que me cayó la malinchada dándome verga por todos lados.

Varios civilizados me invitaron a que razonara lo que decía.

Pues, bien, eso hice.

Yo desmigré de mi tierra porque el complejo militar/oligárquico de turno, más los gringos, originó la guerra fratricida en 1972 al cometer el Gran Fraude que el establishment gringolandés refrendó y apadrinó… Esto ocasionó la lucha armada fratricida y para junio de 1980, de nuevo, invadieron y cerraron la U. Yo quedé en un dilema.

Mi futuro estaba hecho pedazos y mis opciones eran aterradoras:

1)¿Me iba a las montañas a exponer mi vida con tal de liberar mi país de tanto castrense asesino u oligarca explotador?…

Pero entonces ya tenía 18 meses de recién casado y mi esposa -que trabajaba-, embarazada con mi primer hijo…

La alternativa de hacerme guerrillero la deseché porque puedo haber sido cualquier cosa, pero el amor por las armas no está en mis tejidos; las armas me repugnan.

2)Buscar trabajo… Una vez, en otro cierre de la universidad en 1975-76, conseguí un trabajo de supernumerario en el almacén Freund Escalón. Trabajé por casi 6 meses hasta que abrieron de nuevo la U, ese fue el único trabajo que alguna vez tuve en mi terruño, o sea, en 1981 que estalló la guerra tenía 26 años y el único oficio que sabía era ser estudiante de medicina.

Busqué trabajar de nuevo, pero neles, no hallé… Entonces caí en depresión que para entonces no sabía que putas era eso, me di cuenta que el guaro me "aliviaba" de la depresión y de pensar que era recién casado, tenía un hijo, pero no tenía entrada de dinero y virtualmente sin familia que me ayudara, mi esposa era la única que trabajaba, pero al parir, sucede lo común con la mujer en el terruño. La despidieron.

Entonces, en enero 1981, estalla la "ofensiva final" y me tocó que escoger: quedarme y hacer futuro dándome verga o irme a buscar mi futuro robado a la casa del ladrón donde, aunque no soy bienvenido sino odiado por el color de mi piel, darme verga para abrirme cancha y recuperar mi futuro.

Por esos días turbulentos recuerdo que los plumíferos del complejo militar/oligárquico nos comparaban con Singapur, hoy nos comparan con un nivel de primer mundo y a nuestro proceso independentista gringo lo equiparan con nuestra "independencia de los mismos de siempre".

Se hace tremenda injusticia cuando se trata de comparar la independencia gringa con la salvadoreña.

Cuando las 13 colonias anglosajonas se independizaron en 1776, los que lideraron y firmaron el acta de independencia se aseguraron de que todos los habitantes recibieran los beneficios socioeconómicos que derivarían de la independencia británica.

Las leyes que la élite anglosajona aprobó durante y después de la independencia fueron dirigidas a cubrir a todos los habitantes de las colonias.

Su población era 97% raza blanca, la élite primariamente se preocupó por la educación y salud de su población, vieron y abrazaron a todos como sus iguales, visionaron una nación que educados, diestros, y saludables, emergieran como gran nación... lo cual ocurrió.

Desafortunadamente, en El Salvador, como sociedad, no somos una raza homogénea.

El nuevo complejo bukelero/oligarcas/fascistas quiere hacer parecer mi terruño como lo más maravilloso del mundo mundial; sería fantástico si fuera real, pero es sólo distopía.

Hoy somos del quinimil mundo, pero se habla de satélites, energía nuclear, 3 estadios, 3 aeropuertos, una biblioteca regalada sin libros, que sólo sirve de circo, en un territorio de 19,500 km2… Mientras CEPAL dice que convivimos en medio de una espeluznante pobreza multidimensional…

En 1821, bajo el complejo familiar oligárquico de la Familia De León, en El Salvador, había cerca de 130 mil habitantes y era alrededor del 54% mestizo, 35% indígena y sólo 6% blanca, o sea, este 6%, organizó el país pensando en sus propios intereses socioeconómicos, no en los de la mayoría de la población.

El mejor ejemplo estriba que estas incipientes familias criollas, dueños del capital, del poder político, de los medios de información, los medios religiosos..., se dedicaron a edificar casinos, palacios, iglesias, cuarteles y cárceles... pero NO centros de estudios, ni sistemas de salud y prevención como hicieron los gringos.

Los jesuitas, salesianos, maristas, etc., crearon centros de estudios para el 6%, no para la mayoría, porque, aunque eran religiosos, buscaban enriquecerse... Seguir en esto las enseñanzas del Maestro nunca se les ocurrió.

Esto dio el resultado de que, en El Salvador, hasta mediados de 1960, llegar al sexto grado se consideraba bachillerato, y ser bachiller in fieri casi licenciatura.

La mayoría siempre ha sido mantenida iletrada y enferma a propósito, pues así son más chiches de engañar y someter.

Ya no sucede ese esquema colonial, pero el colonialismo sigue cuando hoy el complejo bukelero está construyendo futuro sólo para fuereños y lavadores del bitfuckingcoins…

Le apuesta al turismo porque para este rubro no se necesita ninguna educación más que saber servir comida con una mano, la otra atrás, y lavar platos… Además de poner X, si no sabe firmar.

Un día, desgraciadamente, mi historia en mi país, se repetirá en otro compatriota: un error similar, o el mismo Gran Fraude, se repetirá en mi terruño porque no aprendemos y nos condenamos a repetirlo.

Los embaucadores que se perpetúan en el poder cometen los mismos errores con tal de perpetuarse y provocan insurrecciones populares y matanza entre hermanos.

Tamen

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