4/11/2014

Un Traje Espacial Llamado Vida


Este mes mi traje espacial llamado Vida cumple 60 abriles viajando en esta nave espacial llamada Tierra.
La nave Tierra tiene una velocidad de 106 mil km x hora en su viaje elíptico de 365 días y no puede parar porque si para se lo chupa ese mamón llamado Sol.
Para la nave Tierra viajar en esta zona espacial es como los tiburones en el mar que necesitan estar en movimiento constante para respirar, si paran de nadar mueren de asfixia.
Mi traje espacial sigue trabajando pero con 60 chuyas ya necesita revisar los instrumentos al menos una vez por año. Chequear la bomba de la glucosa, los niveles de metales como sodio, potasio, mercurio, los gases como el oxígeno y el dióxido de carbón….,  medir el fluido de las venas dos veces al año… Ah! y el sistema de exhausto llamado intestino cada cinco años es lo ideal.
Antaño los trajes espaciales como los de mi ruco, que murió de 90 y pico de años, no necesitaban este pijo de volados para vivir chingo de años, todo era más simple y el ambiente más límpido, puro…, pero, con los años y el avance, el mundo se globalizó y el traje espacial necesitó más dinámica para sus necesidades…. ésto necesitó extra energía… la materia prima de esta energía jodió el medio ambiente.
Debido a que la contaminación está de la patada hoy el traje espacial es más susceptible al colesterol, triglicéridos, obesidad, autismo, desorden bipolar, homosexualismo, pedofilia, necrofilia, zoofilia… y un repijo de etcéteras que mi tata, abuelo, y bisabuelo estaban inmunes.
Mi disco duro sigue duro…, aunque cada año se va haciendo duroblandito…, empieza a tener problemas técnicos o glitches, se congela de vez en cuando, y a menudo hay que hacerle reboot para que furule de nuevo.
Siempre consume glucosa pero tengo que andar ojo al Cristo por ese volado de la diabetes, las calorías y la panza.
Mi disco duro sólo consume glucosa, no etanol, sucede que descubrí que el etanol me pelaba los alambres en las conexiones del disco duro, me pelaban los cables y mi traje espacial no usa más de ese volado.
Mi disco suave algunas veces es tan suave que se vuelve canelón para correr los programas diarios en mi jornada diaria espacial…. Y tengo que usar chingo de menjurjes para mantenerlo suave o smooth.
Y los nuevos software son más difíciles de entender, hoy hay smart phones, smart tablets, smart carros, smart Tv, smart comida… todo es tan smart que entuturuta…, además que saber manejar esos smart volados es algo que mi disco duro tiene problemas para agarrar la onda.
La esencia que mueve mi traje espacial llamado energía, que los poetas llaman ánima y los religiosos alma, sigue incólume allí, en todo el traje espacial, esta inmortal energía es la que hace que mi disco duro furule y mi software ejecute mi rutina diaria.
Pero como todo traje espacial, los años, los daños del mal uso, el exceso, el desorden, el descuido de él hace mella y se acaba… muere…
Ningún traje espacial es inmortal pues está hecho de hidrógeno, carbono, oxígeno, nitrógeno, sodio, potasio, mercurio, calcio, cloro, flúor, zinc, etc.…. Tiene los mismos elemento de las estrellas, porque mi traje espacial estrella fue y en estrella se convertirá.
Pero esos millones de billones de trillones de cuatrillones y quintillones de galaxias y estrellas son regidos por un instrumento del Eterno llamado Física y esta ciencia, mano derecha de El Eterno, es la que rige todos los mundos que existen.
Mi traje espacial, en una noche estrellada y completamente oscura vio esos mundos y recopiló en estos versos lo que es, ha sido y será:
Y yo me digo que esos mundos

Son mundos y más mundos

Y yo en medio de los mundos

Soy mundo entre los mundos…
 
La eternidad no es para el traje espacial, pero sí es para la energía que mueve y dinamiza este traje por que la Física dice que la energía no se puede crear ni destruir, pero sí transformar.
 
Cuando mi traje espacial alcance el final de la cuerda y muera, mi energía, mi ánima, mi alma, saldrán por única y final vez del traje, y emigrará en forma de luz, de fotón, a través del hoyo negro en el centro de la Vía Láctea, a otra nave espacial, en otro Cuadrante… sin nunca regresar.
 
Pero antes que ese proceso natural ocurra, yo, luz, fotón, y piloto de este traje espacial, parafraseando el verso de Amado Nervo, y sabiendo que llega lo inevitable, hoy me siento como finaliza su poema y digo:
 
Traje espacial nada me debes, traje espacial estamos en paz...
 
Tamen
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